VIDEO inédito del robo en el Museo del Louvre, hay detenidos, pero… ¿y las joyas?
Nueve joyas robadas, de las cuales solo una ha sido recuperada, a meses del robo.

Tres meses después de uno de los robos al patrimonio cultural más impactantes de la historia reciente, la televisión francesa difundió imágenes inéditas del asalto al Museo del Louvre de París. Las grabaciones, captadas por las cámaras de seguridad el 19 de octubre de 2025, muestran con precisión el momento en que dos ladrones irrumpieron en la Galería Apolo para sustraer joyas históricas de valor incalculable.
En la secuencia se observa a uno de los asaltantes, encapuchado y con chaleco fosforescente, utilizando una radial para debilitar el cristal de una vitrina y luego destrozarlo a puñetazos. Sin dudarlo, introduce el brazo y extrae las piezas. A pocos metros, su cómplice, con casco para ocultar el rostro, replica la maniobra en otra vitrina. En cuestión de minutos, el botín quedó asegurado.
El resultado fue devastador. Nueve joyas robadas, de las cuales solo una ha sido recuperada. Aunque el valor económico se estima en 88 millones de euros, expertos coinciden en que su valor patrimonial e histórico es incalculable. Hasta hoy, el botín sigue desaparecido.

Protocolo de seguridad que dejó vía libre al asalto
Las imágenes también confirman uno de los puntos más críticos del caso: el fallo del protocolo de seguridad. Pese a tratarse del museo más visitado del mundo, nada impidió que los delincuentes se dirigieran directamente a las vitrinas de mayor valor histórico.
Mientras uno de ellos atacaba la colección conocida como las “joyas de Napoleón”, su cómplice ampliaba el alcance del robo en la sala de las “joyas de los soberanos”, según documentó el diario Le Parisien. En ese momento, los guardias del museo se replegaron para escoltar a los visitantes hacia zonas seguras, siguiendo el protocolo de emergencia.
Esta acción, orientada a proteger a las personas, permitió que los ladrones actuaran con relativa libertad. Para muchos turistas, el desconcierto se transformó en pánico, al grado de pensar que se trataba de un ataque terrorista.
Detenciones y una investigación llena de incógnitas
Tras los hechos, el presidente Emmanuel Macron calificó el robo como un “ataque al patrimonio histórico” de Francia. La policía logró detener a cuatro presuntos implicados, actualmente bajo prisión preventiva, aunque el paradero de las joyas continúa siendo un misterio.
Uno de los elementos clave de la investigación fue la corona de la emperatriz Eugenia, abandonada durante la huida. Este regalo de Napoleón III, adornado con más de 1,300 diamantes, contenía rastros de ADN que permitieron identificar a los primeros sospechosos.
En noviembre, solo uno de los cuatro detenidos el 25 de ese mes fue formalmente vinculado con el robo. Se trata de un hombre de 39 años, identificado como “XH4”, con un largo historial de delitos menores, imputado por robo en banda organizada y conspiración criminal. De ser hallado culpable, podría enfrentar hasta 25 años de prisión. Los otros tres fueron liberados sin cargos.

La fiscal de París, Laure Beccuau, subrayó que los perfiles de los detenidos, hombres de entre 30 y 40 años, no corresponden a las altas esferas del crimen organizado. Esta afirmación añadió un nuevo elemento de misterio: se desconoce si las joyas permanecen en territorio francés o si ya fueron trasladadas al extranjero, posiblemente fragmentadas para su venta en el mercado negro.
Se cree que “XH4” fue quien estacionó la grúa utilizada para acceder a la Galería Apolo y, según otras versiones, el conductor de la furgoneta blanca en la que habría sido transportado el botín, estimado también en 102 millones de dólares por su equivalencia internacional.
¿Encargo extranjero detrás del robo del Louvre?
El diario Le Parisien reveló una línea de investigación adicional: el robo habría sido encargado por personas con acento eslavo, quienes habrían ofrecido 15,000 euros a los perpetradores. Las autoridades investigan si existió financiación extranjera y quién pudo haber ordenado el golpe.
Los implicados se conocían en la comuna de Aubervilliers. Entre ellos habría un árbitro de fútbol amateur y un antiguo personaje de redes sociales, famoso por sus acrobacias en motocicleta. Pese a tratarse de delincuentes comunes, la policía detectó una planificación meticulosa, con uso de dispositivos móviles y tareas de reconocimiento durante al menos un mes.
Entre el ridículo institucional El espectacular robo a plena luz del día dejó al descubierto graves brechas de seguridad en el museo que alberga una de las colecciones de arte más valiosas del planeta. Como respuesta, la administración del Louvre anunció un reforzamiento integral de la vigilancia, que incluye la instalación de 100 cámaras externas adicionales, por recomendación del auditor estatal francés.
Para financiar estas medidas y resolver debilidades estructurales que ya obligaron al cierre parcial de un ala del museo, se aplicará un incremento del 45% en el precio de entrada para turistas fuera de la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo. A partir del 14 de enero, estos visitantes deberán pagar alrededor de 37 dólares.
Mientras tanto, las joyas robadas del Louvre siguen sin aparecer. Su ausencia mantiene abierto un caso que combina audacia criminal, fallas institucionales y un daño simbólico que trasciende cualquier cifra económica, obligando a Francia a replantear cómo proteger su legado histórico ante el mundo.
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