Trump afirma que aviador rescatado en Irán está ‘gravemente herido’
El operativo tuvo lugar en la provincia iraní de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad, donde el militar permanecía en paradero desconocido.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en el rescate de un aviador estadounidense en territorio iraní tras casi dos días desaparecido, en una operación de alto riesgo que ha generado versiones contradictorias entre Washington y Teherán.
Según el mandatario, el militar —oficial de sistemas de armas de un caza F-15— fue localizado y evacuado desde una zona montañosa del suroeste de Irán, aunque se encuentra “gravemente herido”. El propio Trump adelantó que ofrecerá más detalles en una comparecencia oficial desde la Casa Blanca.
El operativo tuvo lugar en la provincia iraní de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad, donde el militar permanecía en paradero desconocido tras el derribo de su aeronave el viernes. De acuerdo con la versión estadounidense, fuerzas de búsqueda y rescate de combate (CSAR) desplegaron una operación compleja para asegurar su extracción en un entorno considerado altamente hostil.
Trump calificó la misión como una de las “operaciones de rescate más audaces de la historia”, subrayando que implicó el despliegue de decenas de aeronaves y que, pese al riesgo, se ejecutó incluso a plena luz del día durante varias horas sobre territorio iraní.
El presidente insistió en que el militar nunca estuvo completamente aislado, ya que su posición fue monitorizada en todo momento por las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Enfrentamientos y pérdidas militares
Sin embargo, la narrativa cambia radicalmente desde Irán. Medios vinculados a la Guardia Revolucionaria, como la agencia Tasnim, aseguran que durante la operación se produjo un intercambio de disparos entre fuerzas iraníes y unidades estadounidenses.
Según estas fuentes, al menos cinco miembros de fuerzas iraníes habrían muerto y ocho más resultado heridos. Además, sostienen que varios equipos militares estadounidenses fueron destruidos, incluyendo aeronaves de transporte y drones.
Por su parte, fuentes estadounidenses citadas por medios internacionales niegan combates directos significativos y aseguran que los únicos disparos efectuados fueron para despejar la zona durante la evacuación.

Daños materiales y pérdidas no confirmadas
Uno de los puntos más controvertidos es la presunta destrucción de un avión de transporte C-130. Mientras Irán afirma haberlo derribado, versiones recogidas por The New York Times indican que la aeronave habría sido inutilizada y posteriormente destruida por las propias fuerzas estadounidenses para evitar su captura.
Asimismo, medios iraníes aseguran el derribo de drones y helicópteros, incluyendo modelos MQ-9 y Black Hawk, extremo que no ha sido confirmado por el Pentágono.
Desde Teherán, portavoces militares han calificado la operación como un fracaso y han acusado a Trump de recurrir a la “guerra psicológica” para ocultar una derrota. Incluso han comparado el incidente con la fallida operación estadounidense Operación Garra del Águila, que terminó en desastre durante la crisis de los rehenes en 1980.
En contraste, Trump ha defendido el éxito total de la misión y ha destacado que ambos tripulantes del avión derribado fueron rescatados en operaciones separadas, calificando el hecho como “sin precedentes en la historia militar”.
El episodio incrementa la tensión entre Estados Unidos e Irán en un contexto ya delicado. La afirmación de Trump sobre una “superioridad aérea abrumadora” en el espacio iraní añade un componente estratégico que podría escalar la confrontación en la región.
Analistas advierten que la disparidad de versiones refleja no solo la opacidad inherente a este tipo de operaciones, sino también una batalla narrativa en la que ambas potencias buscan reforzar su posición ante la comunidad internacional.
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