Misión Artemis II: Botanas y outfits de la suerte en la sede de la NASA
Una prenda verde y unos cacahuates son parte de las supersticiones de los científicos de la NASA los días de lanzamiento

En el corazón del Centro de Control de Lanzamiento de la NASA, en el Centro Espacial Kennedy, la precisión técnica convive con una dimensión mucho más humana: la de las supersticiones, cábalas y rituales que acompañan cada misión.
Aunque el entorno está dominado por protocolos rigurosos, simulaciones exhaustivas y sistemas automatizados, quienes participan en la cuenta regresiva suelen aferrarse también a pequeñas tradiciones que les brindan seguridad emocional frente a lo impredecible.
Ayer se vieron cacahuetes en la sala de prensa, continuando una larga tradición de “cacahuetes de la suerte” que comenzó en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California, durante el proyecto Ranger en la década de 1960, que envió sondas para fotografiar la Luna.
Las primeras seis misiones Ranger fracasaron, pero la Ranger 7 en 1964 fue un éxito rotundo. Antes del lanzamiento, el ingeniero de trayectoria de la misión, Dick Wallace, repartió cacahuetes en el centro de control para calmar los nervios. Desde entonces, se han repartido cacahuetes antes de los lanzamientos y otros eventos importantes de las misiones en el JPL y en otras áreas de la NASA.
Algunas de estas prácticas tienen raíces históricas. Ingenieros veteranos relatan cómo, desde la era Apolo, ciertos equipos evitan estrenar ropa el día del lanzamiento, prefiriendo repetir prendas que ya “han tenido éxito” en misiones anteriores.
En el centro de control de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, el personal de la NASA se vistió de verde, incluida la directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson.
Los equipos de lanzamiento visten de verde para simbolizar que la misión está lista para el lanzamiento. Otros llevan amuletos discretos, desde monedas hasta parches o insignias, que simbolizan misiones pasadas o compañeros de equipo.
Un ritual particularmente conocido es el de compartir un desayuno específico antes del despegue. Aunque no está oficialmente establecido, muchos equipos repiten menús tradicionales, convencidos de que la continuidad ayuda a mantener la calma y la concentración.
Del mismo modo, algunos controladores siguen rutinas exactas al sentarse en sus consolas, ajustando objetos personales en posiciones idénticas cada vez.
El lenguaje también refleja estas creencias. Se evita pronunciar palabras asociadas con fallas o accidentes, sustituyéndolas por términos más neutrales.
En situaciones donde la presión es extrema y el margen de error mínimo, los rituales ofrecen una sensación de control y continuidad. Funcionan como anclas emocionales que ayudan a los equipos a mantenerse enfocados, reforzando la confianza en medio de la incertidumbre.
Así, en el instante previo al lanzamiento, están presentes estas pequeñas tradiciones, recordando que, detrás de cada misión espacial, hay personas que además de conocimiento llevan consigo creencias, hábitos y una profunda necesidad de certeza.
