¿Por qué Irán vive protestas desde diciembre de 2025?
Del colapso del rial a las calles: así estallaron las protestas en Irán en 2025

Desde diciembre de 2025, Irán enfrenta una nueva ola de protestas sociales que se han extendido por decenas de ciudades y que reflejan un profundo malestar económico, político y social.
Aunque el detonante inmediato fue la crisis financiera que atraviesa el país, el trasfondo es mucho más amplio y se relaciona con años de deterioro en las condiciones de vida, restricciones a las libertades y una creciente desconfianza hacia las autoridades.
Las manifestaciones comenzaron a finales de diciembre, cuando comerciantes del Gran Bazar de Teherán cerraron sus locales para protestar por la caída histórica del rial iraní, que alcanzó mínimos frente al dólar. Esta devaluación provocó un aumento abrupto en los precios de alimentos, medicinas y bienes básicos, afectando de forma directa a la clase media y a los sectores más vulnerables.
La inflación, que ya superaba el 40 por ciento, terminó por detonar el descontento social, según datos oficiales y reportes de organismos internacionales.

Cansancio y hartazgo ante la represión
Aunque en un inicio las protestas se concentraron en reclamos económicos, rápidamente evolucionaron hacia consignas políticas. En ciudades como Isfahán, Mashhad, Shiraz y Tabriz, los manifestantes comenzaron a exigir reformas estructurales, mayor transparencia gubernamental y el fin de políticas que consideran responsables del empobrecimiento generalizado.
Analistas señalan que el hartazgo social se ha acumulado durante años, agravado por las sanciones internacionales y la falta de reformas internas efectivas .
La represión se ha saldado con la muerte de al menos 28 manifestantes y transeúntes, en algunos casos menores de edad
La respuesta del Estado iraní fue inmediata y severa. Fuerzas de seguridad y la Guardia Revolucionaria desplegaron operativos para dispersar las manifestaciones, lo que derivó en enfrentamientos, detenciones masivas y víctimas mortales.
Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch documentaron el uso excesivo de la fuerza, incluyendo disparos con munición real y golpes contra manifestantes desarmados, además de la detención de periodistas y activistas .
Otro factor clave ha sido el bloqueo intermitente de internet y redes sociales, una estrategia recurrente del gobierno iraní para limitar la organización de las protestas y el flujo de información hacia el exterior.
Expertos en derechos digitales advierten que estas medidas no solo afectan la comunicación ciudadana, sino que también dañan la economía y dificultan la verificación independiente de posibles abusos .
El contexto histórico también pesa. Las protestas de diciembre de 2025 se inscriben en una serie de movilizaciones recurrentes en Irán durante la última década, incluida la ola de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, que dejó una sociedad más politizada y menos dispuesta a guardar silencio.
Para muchos iraníes, las actuales manifestaciones no solo buscan aliviar la crisis económica, sino reclamar un cambio profundo en la relación entre el Estado y la ciudadanía, un desafío que sigue abierto en el inicio de 2026.
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