Prensa internacional interpreta como un desafío a EU el regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa

Rocha Moya aseguró que la FGR no encontró, tras 112 días de investigación, "los mínimos elementos de prueba" que sustenten su participación en conducta penal

Rubén Rocha Moya
Este el proceso de desafuero por el que pasaría Rubén Rocha de hallarse pruebas en su contra.ChatGPT

El regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa es observado por medios internacionales como una nueva fuente de tensión entre México y Estados Unidos, luego de que autoridades estadunidenses lo acusaran de presuntos vínculos con organizaciones dedicadas al narcotráfico.

El gobernador retomó formalmente su cargo este viernes 21 de agosto, tras 112 días de licencia, y aseguró que regresaba "con la frente limpia y en alto".

La decisión de Rocha Moya de retomar sus funciones ocurre mientras permanece vigente una acusación presentada el pasado 29 de abril en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador y otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses, entre ellos el alcalde de Culiacán, un senador y un exvicefiscal estatal. 

Aunque se trata de señalamientos que deberán ser acreditados ante la justicia, el caso coloca nuevamente al mandatario en el centro de la relación bilateral.

Caso Rocha Moya provoca atención internacional

Reuters señaló que el retorno de Rocha Moya podría agravar las tensiones entre ambos países, particularmente por la cooperación en materia de seguridad y combate al narcotráfico. La agencia también ubica la decisión dentro de una relación cada vez más compleja entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y Washington.

Al Jazeera, por su parte, enmarcó el caso dentro de la política más amplia del gobierno de Donald Trump hacia México, que ha incluido la designación del Cártel de Sinaloa como organización terrorista extranjera y amenazas de acción militar contra estructuras criminales en territorio mexicano.

Rocha Moya es, según ese medio, uno de varios funcionarios mexicanos que han enfrentado cargos criminales u otras medidas punitivas bajo la actual administración estadunidense.

Rubén Rocha Moya, Gobernador de Sinaloa, en conferencia de prensa. Viste traje azul, corbata fucsia y gafas.
Legisladores de oposición cuestionaron que Rocha Moya siga al frente de Sinaloa.Cuartoscuro

Desde esta perspectiva, el regreso del gobernador adquiere una dimensión que rebasa la política interna de Sinaloa. Para Estados Unidos, Rocha Moya es un funcionario formalmente señalado por su Departamento de Justicia; para México, su permanencia en el cargo corresponde a las instituciones mexicanas y no puede quedar determinada por una acusación de otro país.

Medios como Los Angeles Times y The Straits Times también han colocado el caso en el contexto de las tensiones entre México y Estados Unidos por las investigaciones estadunidenses contra funcionarios mexicanos y las exigencias de Washington en materia de seguridad.

Respaldo institucional críticas en México

El punto de fricción es evidente: mientras Estados Unidos sostiene acusaciones contra Rocha Moya, México no ha considerado suficiente esa imputación para impedirle ejercer el cargo. El gobernador ha señalado que, tras 112 días de investigación, la Fiscalía General de la República (FGR) no encontró "los mínimos elementos de prueba" que sustenten su participación en conducta penal alguna.

La Secretaría de Gobernación aclaró este viernes que el regreso fue una "determinación de carácter personal" de Rocha Moya, no una instrucción del gobierno federal.

La controversia ocurre además en un momento particularmente sensible para la relación bilateral. México mantiene la cooperación con agencias estadunidenses en el combate al crimen organizado, pero el gobierno de Sheinbaum ha insistido en que esa colaboración debe respetar la soberanía nacional. 

Por ello, el regreso de Rocha Moya puede leerse como un mensaje político a Washington: una acusación formulada en Estados Unidos no determina por sí misma quién puede gobernar en México.

Los medios internacionales dicen que el caso deja una paradoja para la administración de Sheinbaum. Mientras busca profundizar la cooperación con Estados Unidos en seguridad, mantiene en funciones a un gobernador que enfrenta acusaciones del Departamento de Justicia estadunidense.

En México, el regreso también generó reacciones divididas: legisladores de oposición cuestionaron que Rocha Moya pueda seguir al frente del estado mientras los señalamientos estadunidenses siguen activos, mientras que colectivos de familiares de personas desaparecidas aprovecharon su llegada a Palacio de Gobierno para exigirle mayor atención a las investigaciones pendientes en la entidad.

Así, el retorno de Rocha Moya no sólo reabre la disputa política en Sinaloa. También coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta incómoda para la relación bilateral: hasta dónde puede llegar la influencia de Washington sobre las decisiones internas de México.