'Tigre' está entre los fallecidos de las FARC tras bombardeo en Colombia
“Tigre” o “Pintado” es señalado como cabecilla de la estructura Carolina Ramírez y cercano a Néstor Gregorio Vera, alias “Iván Mordisco”.

Veinte integrantes de las disidencias de las FARC, entre ellos uno de los principales cabecillas de una de sus estructuras, murieron durante un bombardeo ejecutado por las Fuerzas Militares en el departamento del Guaviare, en el marco de la ofensiva de seguridad impulsada por el presidente colombiano Abelardo De La Espriella.
El mandatario informó que el operativo ocurrió la noche del domingo en una zona selvática del Guaviare y dejó además cinco presuntos integrantes del grupo armado capturados y dos menores de edad recuperados.
Durante la operación fueron incautados fusiles, ametralladoras, pistolas y equipos de campaña, de acuerdo con la información proporcionada por el Gobierno.
Entre los fallecidos se encuentra alias “Tigre” o “Pintado”, señalado como principal cabecilla de la estructura Carolina Ramírez y cercano a Néstor Gregorio Vera, alias “Iván Mordisco”, uno de los principales dirigentes de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Presidente promete mantener la ofensiva militar
El ataque forma parte de la estrategia de seguridad anunciada por De La Espriella desde su llegada al poder, con una postura de confrontación directa contra las organizaciones armadas ilegales y el narcotráfico.
En un video difundido a través de su cuenta de X, el presidente afirmó que las operaciones continuarán.
Continuamos, todos los días tenemos operativos militares y policiales para devolverle la tranquilidad a nuestro pueblo colombiano, la paz que nos merecemos”, dijo el mandatario.
El operativo del domingo ocurrió pocos días después de otro bombardeo registrado el jueves en la misma región.
En aquella operación, las autoridades atacaron a una facción de las disidencias dirigida por Alexander Díaz Mendoza, alias “Calarcá Córdoba”. El saldo reportado fue de 10 personas muertas, entre ellas tres menores de edad.
Abelardo De La Espriella asumió la Presidencia de Colombia el pasado 7 de agosto con la promesa de aplicar una política de mayor dureza contra las estructuras armadas y las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
El nuevo gobierno puso fin a los diálogos que habían sido impulsados durante la administración del expresidente Gustavo Petro con diferentes grupos armados, negociaciones que buscaban avanzar hacia el cierre de un conflicto interno que se ha prolongado por más de seis décadas.
La violencia asociada a las organizaciones armadas y las disputas por el control de las rentas del narcotráfico se mantienen como uno de los principales desafíos de seguridad del país.
La administración colombiana cuenta además con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, para enfrentar a las organizaciones criminales y grupos armados.

Coche bomba deja un muerto
Mientras las Fuerzas Militares desarrollaban operaciones contra las disidencias, un ataque con coche bomba provocó la muerte de un civil y dejó varios heridos en Los Patios, Norte de Santander, cerca de la frontera con Venezuela.
El vehículo explotó junto a una estación de policía y provocó daños importantes en el inmueble.
El coronel Jimmy Balalcázar, comandante de la Policía local, confirmó que entre los heridos se encuentran dos agentes.
Todos están recibiendo atención médica”, declaró el oficial.
Uno de los policías sufrió, según Balalcázar, “mutilación de un miembro inferior y otro con esquirlas en su cuerpo”.
Periodistas de la AFP observaron en el lugar a decenas de personas que se aproximaron a la zona del atentado, ocurrido cerca de la medianoche. El vehículo permanecía en llamas, mientras en los alrededores había vidrios y fragmentos de muros dañados.
De acuerdo con la Policía, el automóvil utilizado en el atentado había sido robado y posteriormente fue modificado para aparentar ser un taxi.
Las autoridades señalaron que el vehículo transportaba aproximadamente 80 kilogramos de explosivos, los cuales fueron detonados mediante un mecanismo de control remoto.
El ataque ocurrió en un contexto de creciente violencia en distintas regiones de Colombia, donde grupos guerrilleros, disidencias y otras organizaciones criminales mantienen disputas por territorios y por las ganancias derivadas del narcotráfico.