Riéndose lanza un gatito al mar; ni las redes ni la policía se lo perdonaron

Un joven fue detenido en Zulia tras viralizarse un video en el que arroja un gatito al mar; Fiscalía investiga por maltrato animal en el estado.

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Imagen del video que muestra al joven sosteniendo un gatito a bordo de una embarcación en el estado Zulia, segundos antes de arrojarlo al mar, hecho que generó indignación y su posterior detención.Excélsior

La escena duró segundos, pero la indignación fue inmediata y masiva. Un joven fue grabado mientras reía y lanzaba un gatito al mar desde una embarcación en el estado Zulia. El video se viralizó en cuestión de horas y desató una ola de repudio que terminó con su captura.

El señalado fue identificado como Félix Cristóbal Pérez, de 24 años. Tras la presión social y la difusión del material audiovisual, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) ejecutaron su detención en el sector Puerto Concha, municipio Colón.

En las imágenes, que circularon ampliamente en redes sociales, se observa al joven sostener al felino y arrojarlo al agua mientras otras personas presentes ríen o graban la escena sin intervenir. La reacción pública no tardó: miles de usuarios exigieron justicia y sanciones ejemplares

Actuación de las autoridades y marco legal

El detenido fue puesto a la orden del Ministerio Público, específicamente ante la Fiscalía con competencia en maltrato animal en el estado Zulia, que deberá determinar las responsabilidades penales correspondientes.

En Venezuela, el maltrato contra animales domésticos está tipificado en la Ley para la Protección de la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio, así como en disposiciones del Código Penal. Las sanciones pueden incluir arresto y multas, y se agravan cuando existe crueldad manifiesta o difusión pública del hecho.

La Ley para la Protección de la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio fue promulgada en 2010 y establece sanciones que incluyen:

Arresto de hasta 45 días.

Multas calculadas en unidades tributarias.

Cuando se demuestra crueldad o ensañamiento, las autoridades pueden aplicar agravantes conforme al Código Penal.

 Debate sobre la responsabilidad colectiva

El caso reavivó el debate sobre la responsabilidad de quienes presencian este tipo de actos sin impedirlos. En redes sociales, numerosos comentarios pidieron que se investigue también a quienes grabaron el video, alegando posible complicidad por omisión.

Especialistas en conducta violenta recuerdan que la crueldad hacia los animales no es un hecho aislado ni menor. Diversos estudios la consideran un posible indicador de patrones de agresividad que pueden escalar si no existen consecuencias legales y sociales claras.

De acuerdo con reportes de seguimiento judicial citados en medios como Excélsior, en los últimos años se ha observado un aumento en la apertura de expedientes por maltrato animal en distintos países de la región, impulsado principalmente por denuncias ciudadanas difundidas en redes sociales. 

Crueldad animal y patrones de violencia

Organismos internacionales como el FBI han documentado la relación entre crueldad animal y otras conductas violentas: estudios de análisis criminal señalan que un porcentaje significativo de personas procesadas por delitos graves tenía antecedentes de agresión contra animales.

Asimismo, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) subraya que la tipificación y sanción efectiva de estos actos es considerada un indicador de fortalecimiento institucional en materia de bienestar animal.

En América Latina, al menos 10 países cuentan actualmente con legislación específica que penaliza el maltrato animal, aunque la severidad de las penas varía. En varios casos recientes —como ha consignado Excélsior en coberturas regionales— la identificación de responsables ha sido posible gracias a material audiovisual difundido en plataformas digitales, lo que ha convertido a las redes sociales en un factor determinante para activar investigaciones formales.

En Venezuela, la Ley para la Protección de la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio (Gaceta Oficial N.º 39.338, del 4 de enero de 2010) establece para casos de maltrato animal sanciones que incluyen arresto de hasta 45 días y multas económicas. Sin embargo, cuando se configura crueldad, ensañamiento o muerte del animal, pueden aplicarse agravantes previstas en el Código Penal, lo que permite aumentar la pena.

En la práctica judicial, los tribunales pueden convertir el arresto en privación preventiva de libertad mientras se desarrolla el proceso, y la duración efectiva dependerá de la calificación jurídica que determine el Ministerio Público y de si el juez considera que hubo agravantes.

A diferencia de otros países de la región donde las penas pueden alcanzar varios años de prisión, en el marco legal venezolano vigente las condenas por maltrato animal suelen ser de corta duración, salvo que el hecho esté vinculado a otros delitos concurrentes. La decisión final corresponderá al tribunal competente tras la imputación formal.

Más allá del proceso judicial que ahora sigue su curso, el caso dejó un mensaje contundente: la violencia contra los animales ya no pasa inadvertida. En la era digital, la exposición puede convertirse en prueba y la indignación colectiva en motor de acción institucional.

Mientras la Fiscalía avanza en la imputación formal, la exigencia social es clara: ningún acto de crueldad debe quedar impune. Esta vez, ni las redes ni la policía se lo perdonaron.

«pev» 

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