Lluvias y brigadas logran frenar histórico incendio en el norte de Japón

Autoridades de Japón controlan incendios en Iwate tras 11 días de combate con bomberos y Fuerzas de Autodefensa; sin víctimas mortales reportadas

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Bomberos de Otsuchi monitorean humo en colinas de Iwate, Japón, durante labores de control de incendios forestales tras varios días de combate en mayo de 2026.Reuters

Japón logró controlar tras 11 días uno de los mayores incendios forestales en más de tres décadas, que afectó bosques del norte del país, en la región montañosa de Iwate, informaron autoridades.

Cientos de bomberos y más de mil soldados combatieron las llamas desde finales de abril, en un operativo que incluyó acciones aéreas y terrestres. El fuego arrasó mil 600 hectáreas, dañó al menos ocho edificios y dejó dos personas con heridas menores, además de provocar la evacuación de miles de habitantes. 

Confirmación oficial del control del incendio

El alcalde de Otsuchi, Kozo Hirano, informó que el incendio fue controlado tras recorrer la zona junto a bomberos.

Excélsior

Crisis Forestal en Japón: Región de Iwate

Siniestro controlado tras 11 días de combate (Mayo 2026)

Sello E
Estatus: Bajo Control | Segundo incendio más grande en 30 años

Balance de Daños

Superficie: 1,600 hectáreas consumidas.
Evacuaciones: Más de 3,000 personas desplazadas.
Infraestructura: 8 edificios dañados y 1,541 hogares bajo riesgo.
Víctimas: 2 heridos menores (Sin víctimas mortales).

Capacidad de Respuesta

Personal: 1,000 bomberos y 1,000 soldados (JSDF).
Operativo: Despliegue masivo aéreo y terrestre coordinado.
Dificultades: Clima seco, vientos fuertes y terreno accidentado.
Factores clave: Apoyo de helicópteros y lluvias recientes.

Señaló que la contención se logró gracias a operativos terrestres y aéreos, al apoyo de helicópteros y a las fuertes lluvias registradas en la zona. 

Daños, evacuaciones y respuesta de emergencia

Durante los días más críticos, más de mil bomberos combatieron simultáneamente dos incendios mientras las llamas se acercaban a zonas residenciales, lo que obligó a evacuar a más de 3 mil personas.

En ese momento, el fuego había consumido unas 730 hectáreas y afectado a mil 541 hogares y 3 mil 233 personas, cerca de un tercio de la población local. El terreno accidentado, el clima seco y los vientos complicaron las labores de contención. 

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El bombero voluntario Ryota Haga y su equipo preparan mangueras para combatir un incendio forestal en Otsuchi, Iwate, Japón, el 26 de abril de 2026.Reuters / Kim Kyung-Hoon

Testimonios de los afectados

Otsuchi, marcada por el terremoto y tsunami de 2011, volvió a enfrentar una emergencia.

Ni siquiera durante la catástrofe de 2011 se incendió esta zona”, dijo Taeko Kajiki, de 76 años, una exenfermera evacuada.

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El bombero voluntario Ryota Haga se prepara para conectar mangueras en Otsuchi, Iwate, Japón, durante combate a incendio forestal el 26 de abril de 2026.Reuters

Relató que pasó la noche observando el resplandor de las llamas mientras preparaba una maleta con documentos personales y su mascota.

Por su parte, el bombero voluntario Masashi Kikuchi señaló:

Con el terreno tan seco, los incendios no dejan de declararse. Apagamos uno y luego corremos a extinguir otro”. 

Incendios entre los mayores en más de 30 años

Según la agencia Kyodo, estos siniestros se ubican como los segundos mayores incendios forestales en más de 30 años en Japón.

Autoridades y científicos advierten que los inviernos más secos elevan el riesgo de incendios, mientras el cambio climático intensifica y prolonga las sequías, condiciones que favorecen la propagación de estos siniestros.

Hasta el momento, no se reportaron víctimas mortales.

¿Qué sucedió hace 30 años?

El incendio forestal de Kushiro de 1992, ocurrido en la isla de Hokkaido, al norte de Japón, se consolidó como uno de los desastres ambientales más relevantes en la historia reciente del país por su magnitud y por el ecosistema afectado. Durante más de tres décadas fue considerado el mayor incendio forestal en territorio japonés, hasta hoy.

El fuego consumió aproximadamente 1,030 hectáreas en una zona costera de Kushiro, reconocida por albergar el Parque Nacional Kushiro Shitsugen, el humedal más grande de Japón.

Este sitio posee un alto valor ecológico internacional al estar protegido bajo el Convenio de Ramsar, lo que elevó la preocupación por los daños ambientales derivados del incendio. 

Las características geográficas y climáticas complicaron las labores para sofocar el fuego.

Al tratarse de una región de humedales y turberas, las llamas no solo se extendieron en la superficie, sino que también se infiltraron en el suelo orgánico, dificultando su extinción total.

A ello se sumaron la temporada seca al final del invierno y los fuertes vientos característicos de la primavera en Hokkaido, factores que favorecieron la rápida propagación del incendio.

El impacto ecológico fue particularmente delicado, ya que la zona es hábitat de especies protegidas, entre ellas la grulla de corona roja (Tancho), considerada un símbolo nacional de Japón.

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Una grulla japonesa de corona roja se alza sobre la nieve en su hábitat natural en Japón, durante el invierno en regiones del norte del país.Ilustración / Gemini

La amenaza a esta fauna y a la integridad del humedal encendió las alertas de las autoridades ambientales, al tratarse de un ecosistema clave para la biodiversidad del país. Cambios en la gestión de desastres

A raíz de este evento, Japón reforzó sus estrategias de gestión de desastres, marcando un punto de inflexión en la actuación de la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres (FDMA).

El incendio de Kushiro impulsó mejoras en los protocolos de evacuación en zonas rurales, el uso de helicópteros de las Fuerzas de Autodefensa para el combate aéreo y la implementación de sistemas de vigilancia más estrictos en parques nacionales durante temporadas de alto riesgo.

Décadas después, este siniestro sigue siendo un referente en la cobertura mediática para dimensionar la gravedad de incendios forestales recientes.