Rodney Dean Allen: el corredor de bolsa que desapareció con millones de dólares

Acusado de fraude millonario, abandonó una camioneta junto al río Snake y nunca más volvió a ser visto; nueve años después, el FBI mantiene una recompensa por información que permita localizarlo

Cartel oficial del FBI que incluye a Rodney Dean Allen como Most Wanted Fraudster, acusado de fraude financiero en Idaho y desaparecido en 2017.
Cartel oficial del FBI que incluye a Rodney Dean Allen como Most Wanted Fraudster, acusado de fraude financiero en Idaho y desaparecido en 2017.Excélsior

Lo que comenzó como una investigación por fraude financiero terminó convirtiéndose en uno de los casos más enigmáticos de cuello blanco en Estados Unidos. Rodney Dean Allen, un asesor de inversiones de Idaho acusado de engañar a decenas de clientes y desviar millones de dólares, desapareció en circunstancias tan extrañas que las autoridades federales aún no pueden determinar si murió, se suicidó o logró escapar para evadir la justicia.

A casi una década de su desaparición, el caso continúa abierto. El Buró Federal de Investigaciones mantiene vigente una orden de captura federal y ofrece una recompensa por información que conduzca a su arresto.

Allen era propietario y presidente de KA Investments LLC, una firma de asesoría financiera con sede en Boise, Idaho. Durante años construyó una imagen de gestor exitoso capaz de generar rendimientos superiores a los del mercado, una reputación que le permitió atraer a numerosos inversionistas particulares.

Sin embargo, según la acusación presentada por un gran jurado federal en enero de 2018, detrás de esa imagen operaba un esquema de fraude que ocultaba pérdidas significativas y el uso indebido del dinero de sus clientes.

Los fiscales sostienen que entre 2016 y 2017 Allen enviaba estados de cuenta falsificados en los que reportaba ganancias inexistentes. En uno de los ejemplos incluidos en la acusación, informó a un cliente que había obtenido un rendimiento positivo de 1.903% durante noviembre de 2016, cuando en realidad la cuenta había sufrido una pérdida de 36.01%.

La investigación también señala que el corredor afirmaba cobrar únicamente comisiones de entre 14% y 18% sobre las ganancias generadas por las inversiones. Sin embargo, las autoridades sostienen que estaba apropiándose directamente de depósitos realizados por sus clientes para financiar gastos personales, independientemente del desempeño real de las cuentas.

Diversos reportes relacionados con el caso indican que el esquema habría afectado a más de 70 inversionistas. Las autoridades regulatorias de Idaho señalaron que durante años los clientes recibieron estados de cuenta manipulados que mostraban rendimientos extraordinarios y ocultaban pérdidas considerables.

De acuerdo con información difundida durante las investigaciones, Allen llegó a controlar aproximadamente siete millones de dólares pertenecientes a inversionistas. De esa cantidad, cerca de 2.9 millones habrían sido utilizados para fines personales, una cifra que convirtió el caso en uno de los mayores escándalos financieros recientes en Idaho.

Pero el aspecto más desconcertante de la historia no fue el presunto fraude, sino lo que ocurrió cuando las sospechas comenzaron a cercarlo.

El 20 de abril de 2017 fue la última vez que alguien tuvo contacto conocido con Rodney Allen. Dos días después, su camioneta fue encontrada abandonada en una zona aislada cercana al río Snake, en las inmediaciones de la presa Swan Falls, en el condado de Ada.

La escena generó inmediatamente sospechas de un posible suicidio. Durante meses, agentes federales, policías locales y equipos especializados realizaron búsquedas exhaustivas en la zona. Las operaciones incluyeron embarcaciones, rastreos terrestres y perros entrenados para localizar restos humanos. A pesar de esos esfuerzos, nunca encontraron un cuerpo ni evidencia concluyente sobre su destino.

La ausencia de restos físicos abrió la puerta a una hipótesis alternativa que con el tiempo ganó fuerza entre investigadores y observadores del caso: la posibilidad de que hubiera fingido su muerte.

Documentos policiales citados en distintas investigaciones indicaron que Allen habría retirado de una caja fuerte un pasaporte, dinero en efectivo y un arma de fuego antes de desaparecer. Además, las autoridades señalaron que existían indicios de posibles tendencias suicidas, un elemento que alimentó aún más las dudas sobre lo ocurrido.

Estas circunstancias dieron origen a dos teorías radicalmente distintas. La primera sostiene que el asesor financiero decidió quitarse la vida al verse enfrentado a pérdidas millonarias y a una inminente investigación criminal. La segunda plantea que abandonó deliberadamente su vehículo cerca del río para simular un suicidio y escapar antes de que las autoridades pudieran detenerlo.

Ninguna de las dos hipótesis ha podido ser confirmada.

Mientras la búsqueda continuaba sin resultados, la investigación financiera avanzó. El 9 de enero de 2018, un gran jurado federal presentó formalmente una acusación contra Allen por diez cargos de fraude electrónico. Al día siguiente, el Departamento de Justicia anunció públicamente la acusación y la emisión de una orden federal de arresto. Para entonces, el sospechoso llevaba casi nueve meses desaparecido.

Actualmente, Allen sigue figurando en los registros de personas buscadas por el FBI por delitos financieros. La agencia lo identifica también por el alias “Rod Dean” y advierte que podría estar armado. La recompensa de hasta 10 mil dólares por información que conduzca a su captura continúa vigente.

La persistencia de la alerta federal resulta inusual para un caso tan antiguo. En la mayoría de los escenarios, la ausencia de indicios durante tantos años suele conducir a una reducción significativa de las posibilidades de localización. Sin embargo, el FBI nunca cerró el expediente ni retiró la orden de captura.

La incertidumbre ha dejado sin respuestas a inversionistas que perdieron parte de sus ahorros, a familiares que desconocen qué ocurrió realmente y a investigadores que aún consideran posible cualquiera de los desenlaces.

Si murió en las aguas del río Snake, su cuerpo jamás apareció. Si logró escapar, habría ejecutado una de las desapariciones más exitosas asociadas a un fraude financiero en la historia reciente de Estados Unidos.

Mientras no exista una prueba definitiva, Rodney Dean Allen seguirá ocupando una posición singular en los archivos federales: la de un presunto responsable de un fraude multimillonario que desapareció sin dejar rastro y cuyo destino continúa siendo, nueve años después, uno de los grandes misterios sin resolver perseguidos por el FBI.