Gasolineras y hoteles flotantes: así operaba la gran red de cocaína en España
La Policía Nacional desmantela una red con bases flotantes en el Atlántico y se incauta 10 toneladas de cocaína tras un año de operación

España ha asestado uno de los golpes más contundentes al narcotráfico marítimo de la última década. La Policía Nacional ha desarticulado una red internacional de tráfico de cocaína que había transformado el océano Atlántico en una auténtica infraestructura logística criminal, con bases flotantes que funcionaban como “gasolineras y hoteles” en alta mar.
El balance de la operación es histórico: 10 toneladas de cocaína incautadas, 105 detenidos y el desmantelamiento de una organización capaz de introducir hasta 57 toneladas de droga en Europa en apenas un año.
La investigación, desarrollada durante doce meses y en cooperación con fuerzas de seguridad de Cabo Verde, Colombia, Francia, Portugal y Estados Unidos, revela un salto cualitativo en el modus operandi del narcotráfico. Ya no se trataba de simples viajes de ida y vuelta entre América y la costa europea, sino de una red estable, profesionalizada y con capacidad para mantener tripulaciones durante semanas en aguas internacionales.

Bases flotantes en el Atlántico
El núcleo de la operación residía en el uso de barcos nodriza —pesqueros reconvertidos o cargueros— que permanecían fondeados en puntos estratégicos del Atlántico. Desde estas plataformas, la droga era transferida a lanchas rápidas que posteriormente se encargaban del traslado final a tierra.
En muchos casos, los pilotos permanecían más de un mes embarcados, realizando varias operaciones sucesivas sin tocar puerto.
Estas bases flotantes no solo almacenaban cocaína. Funcionaban como centros logísticos completos:
- Abastecimiento de combustible
- Suministro de víveres
- Repuestos para las embarcaciones
- Espacios de descanso para las tripulaciones
Una flota secundaria se encargaba exclusivamente de mantener operativas estas plataformas, permitiendo que las lanchas rápidas evitaran cualquier contacto con la costa hasta el momento exacto del desembarco.
Una geografía diseñada para eludir controles
Las salidas se realizaban de noche desde ríos y puntos costeros del sur de España, especialmente en Cádiz y Huelva, así como desde las Rías Baixas gallegas y las islas Canarias. La red también utilizaba puertos de Portugal y Marruecos para diversificar rutas y confundir los sistemas de vigilancia marítima.

Este esquema permitía sortear el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) y diluir el riesgo policial. Al operar desde múltiples enclaves, la organización evitaba patrones repetitivos y complicaba la detección temprana de las lanchas.
Tecnología al servicio del narco
La Policía Nacional subraya que la red contaba con medios tecnológicos propios de estructuras casi militares. Utilizaban:
- Comunicaciones cifradas
- Teléfonos satelitales
- Sistemas de detección de frecuencias policiales
- Equipos avanzados de vigilancia
Los investigadores sospechan incluso del uso de drones para controlar la llegada a costa y detectar la presencia de patrullas.
Durante la operación se incautaron:
- 30 embarcaciones
- 70 vehículos
- Gran cantidad de material electrónico de alta tecnología
- Diversos alijos de droga
Uno de los datos más reveladores del poder económico de la organización es el pago de hasta 12 millones de euros a la familia de un tripulante fallecido durante una operación. Según los investigadores, este desembolso funcionaba como una suerte de seguro de vida criminal, destinado a garantizar el silencio y la lealtad de los miembros de la red incluso en caso de accidentes mortales.

De acuerdo con Europol, una sola tonelada de cocaína puede superar los 35 millones de euros en el mercado europeo. Con estas cifras, el valor potencial de la droga introducida por la organización se cuenta en miles de millones, lo que explica su capacidad para asumir costes extraordinarios sin comprometer su actividad.
Un golpe estratégico al narcotráfico marítimo
España lidera desde 2022 las incautaciones de cocaína en la Unión Europea, con más de 100 toneladas decomisadas cada año, cerca del 30 % del total del bloque comunitario. Las fuerzas de seguridad llevan tiempo advirtiendo de un aumento del uso de embarcaciones nodriza y plataformas logísticas en aguas internacionales, una tendencia ya detectada en operaciones como Mito, Musaraña o Aduana.
Este operativo no solo ha interceptado droga, sino que ha desmantelado una infraestructura marítima compleja que daba servicio a varios cárteles sudamericanos. Al destruir las “gasolineras y hoteles flotantes” del Atlántico, la Policía ha golpeado el corazón logístico de un modelo criminal que había llevado el tráfico de cocaína a una escala casi industrial en alta mar.
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