Estados Unidos vigila a comunidades migrantes a nivel genético; datos son usados en su contra

Un informe de Georgetown reveló que el DHS ha recolectado más de 3.3 millones de perfiles de ADN, convirtiendo la vigilancia genética en un control sobre comunidades migrantes.

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El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown advirtió que la recolección masiva de ADN por el DHS apunta a comunidades migrantes y plantea riesgos de derechos humanos.

El Centro de Privacidad y Tecnología de la Facultad de Derecho de Georgetown ha documentado cómo el gobierno estadounidense ha expandido de manera drástica la recolección de ADN a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), convirtiéndola en una herramienta de vigilancia que apunta directamente a las comunidades migrantes. El mensaje, según el informe titulado Raising the Genome: How the United States Government Is Abusing Its Immigration Powers to Accuse DNA for Future Policing, es generar la presión de estar vigilados.

El programa de recolección de ADN del DHS funciona prácticamente sin supervisión y los perfiles genéticos obtenidos se utilizan en investigaciones y enjuiciamientos penales futuros. Desde que la primera administración Trump modificó las normas en 2020, el crecimiento ha sido exponencial. De apenas unos miles de perfiles añadidos cada año, se pasó a casi un millón de registros anuales en 2025, acumulando más de 3.3 millones de perfiles en el sistema nacional CODIS, la base de datos criminal del FBI.

El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown advirtió que la recolección masiva de ADN por el DHS apunta a comunidades migrantes y plantea riesgos de derechos humanos.
El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown advirtió que la recolección masiva de ADN por el DHS apunta a comunidades migrantes y plantea riesgos de derechos humanos.Centro de Privacidad y Tecnología de la Facultad de Derecho de Georgetown

El índice de “Detenidos”, que se integra dentro del índice de “Delincuentes” de CODIS, refleja la magnitud del cambio. Antes de 2020, los perfiles recolectados por el DHS representaban apenas el 0.2% del total. Para diciembre de 2025, esa proporción había escalado a más del 17%, lo que significa que personas que no han sido acusadas de ningún delito ahora forman parte de una base de datos criminal utilizada por la policía en todo el país.

El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown ha publicado una serie de informes que detallan esta evolución. El informe original de 2024, titulado Asalto al Genoma, expuso cómo el gobierno estadounidense estaba abusando de sus facultades en materia de inmigración para acumular ADN con fines de vigilancia policial.

En julio de 2025 se presentó una actualización que confirmó el crecimiento acelerado del programa, y en septiembre de 2025 se publicó el informe temático Infiltración del genoma, que advertía sobre la incorporación de perfiles de ciudadanos estadounidenses en la base de datos. La actualización más reciente, de julio de 2026, reafirma que el programa sigue expandiéndose y que la acumulación de perfiles genéticos se ha convertido en una práctica sistemática.

El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown advirtió que la recolección masiva de ADN por el DHS apunta a comunidades migrantes y plantea riesgos de derechos humanos.
El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown advirtió que la recolección masiva de ADN por el DHS apunta a comunidades migrantes y plantea riesgos de derechos humanos.Centro de Privacidad y Tecnología de la Facultad de Derecho de Georgetown

Los datos recopilados muestran que el índice de “Detenidos” contenía 23,212 perfiles en agosto de 2016 y que esa cifra aumentó a 3,345,692 en diciembre de 2025. Entre 2016 y 2020, el crecimiento anual se mantuvo en torno a 1,000 o 2,000 perfiles. Sin embargo, tras el cambio normativo de 2020, el ritmo se disparó hasta alcanzar los 995,123 nuevos perfiles en un solo año, entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025.

Implicaciones para las comunidades migrantes

El Centro de Georgetown subraya que el programa del DHS no solo afecta a personas detenidas en procesos migratorios, sino que también amplía el alcance de la vigilancia hacia ciudadanos estadounidenses. El uso de datos genéticos de individuos que no han sido acusados de delitos plantea serios cuestionamientos sobre la privacidad, la dignidad y los derechos humanos.

El hecho de que perfiles de migrantes y ciudadanos se integren en una base de datos criminal sin acusación penal refuerza la percepción de que el gobierno estadounidense está utilizando la genética como un instrumento de poder y control social.

El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown advirtió que la recolección masiva de ADN por el DHS apunta a comunidades migrantes y plantea riesgos de derechos humanos.
El Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown advirtió que la recolección masiva de ADN por el DHS apunta a comunidades migrantes y plantea riesgos de derechos humanos.Centro de Privacidad y Tecnología de la Facultad de Derecho de Georgetown

Los informes del Centro de Privacidad y Tecnología advierten que, si tanto el DHS como el sistema de justicia penal continúan acumulando ADN al ritmo registrado en 2025, la base de datos criminal del FBI podría transformarse radicalmente en menos de una década.