Estados Unidos intensifica su presencia militar en Medio Oriente tras advertencias de Irán

Se trata de un mensaje estratégico dirigido tanto a Teherán como a los actores regionales involucrados en los actuales focos de inestabilidad.

Por: AFP

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Simpatizantes de Hezbollah participan en un acto de apoyo a Irán y al líder supremo Ali Khamenei durante un discurso televisado de Naim Qassem en los suburbios del sur de BeirutFoto: Reuters

WASHINGTON.— Estados Unidos anunció la realización de un ejercicio aéreo de gran escala en Medio Oriente, apenas un día después del arribo del portaaviones USS Abraham Lincoln a la región, en una señal clara de disuasión frente al aumento de la tensión con Irán.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que las maniobras, cuya fecha y ubicación exactas no fueron reveladas, buscan demostrar la capacidad de la Fuerza Aérea para desplegar, dispersar y sostener el poder aéreo de combate en un entorno altamente volátil. Se trata de un mensaje estratégico dirigido tanto a Teherán como a los actores regionales involucrados en los actuales focos de inestabilidad.

De acuerdo con fuentes militares, los ejercicios ponen a prueba la movilización rápida de activos aéreos, la logística necesaria para operaciones prolongadas lejos de bases principales y la protección de rutas comerciales clave, particularmente en el Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte sustancial del suministro energético mundial.

La respuesta iraní no se hizo esperar. El presidente Masud Pezeshkian calificó las acciones estadounidenses como “amenazas” cuyo objetivo es “perturbar la seguridad de la región”, y advirtió que no provocarán más que “inestabilidad para quienes las promueven”. En paralelo, un alto miembro de la cúpula naval de los Guardianes de la Revolución lanzó una advertencia directa a los países vecinos: cualquier Estado que permita el uso de su territorio o espacio aéreo para ataques contra Irán será considerado un objetivo hostil.

Aunque Pezeshkian ha sido percibido como una figura relativamente más moderada en el plano interno, en materia de soberanía y seguridad regional mantiene la línea dura del estamento militar iraní. Teherán ha enviado mensajes inequívocos a países como Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, en un intento por disuadir cualquier cooperación con Washington.

El momento no es casual. La escalada coincide con la persistente inestabilidad en Gaza y el Líbano, donde los enfrentamientos indirectos entre aliados de Irán y fuerzas respaldadas por Estados Unidos actúan como catalizadores de una confrontación más amplia. A ello se suma el avance iraní en tecnología de drones y misiles balísticos, que obliga a Washington a ensayar nuevas tácticas de defensa aérea y vigilancia.

La llegada de un portaaviones suele marcar el inicio de una fase más intensa de actividad de inteligencia y reconocimiento, por lo que se prevé un aumento de vuelos de vigilancia en las proximidades del espacio aéreo iraní en los próximos días.

Mientras tanto, los países de la región optan por el silencio diplomático o el refuerzo discreto de sus defensas, en un delicado equilibrio para evitar quedar atrapados en un conflicto que amenaza con desbordarse. Medio Oriente vuelve así a colocarse en el centro de una pulseada estratégica donde cualquier error de cálculo podría tener consecuencias de alcance global.