En medio de la frágil tregua entre Estados Unidos, Israel e Irán -iniciada el pasado 28 de febrero tras ataques coordinados contra infraestructura iraní que derivaron en una escalada regional— permanecen varias incógnitas sobre cómo surgió este conflicto. Por más de un mes el conflicto estuvo definido por operaciones simultáneas en varios frentes, tensiones energéticas globales y una respuesta internacional fragmentada. A continuación, te presentamos diez claves documentadas para entender como se sucedió la guerra. El comienzo de la guerra estuvo marcado por bombardeos de Israel y apoyo operativo de Estados Unidos contra objetivos estratégicos en Irán, incluyendo instalaciones vinculadas a su programa militar. Respuesta iraní con misiles y drones Irán respondió con ataques hacia territorio israelí, incluyendo zonas del centro y norte, así como bases militares estadounidenses en Kuwait, Baréin y Jordania, según reportes oficiales. Impacto en infraestructura energética Instalaciones petroleras y rutas estratégicas han sido afectadas. El estrecho de Ormuz se mantiene como punto crítico, con advertencias de restricción para países considerados adversarios. Variaciones en el precio del petróleo Datos de mercados internacionales registraron caídas cercanas al 6% en el Brent tras anuncios de posibles negociaciones, lo que evidencia la sensibilidad energética global. Falta de coalición internacional amplia Aliados tradicionales de Estados Unidos, como Francia y Alemania, han optado por no participar militarmente y han promovido la vía diplomática. Costos militares elevados para Washington El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha destinado miles de millones de dólares al despliegue en la región, sin el respaldo financiero de una coalición amplia. Ataques en territorio libanés Operaciones israelíes en el sur de Líbano han dejado víctimas y ampliado el alcance geográfico de la guerra, involucrando zonas asociadas a Hezbolá. Riesgos nucleares latentes El Organismo Internacional de Energía Atómica ha advertido sobre la necesidad de moderación tras reportes de ataques cercanos a instalaciones nucleares iraníes. Operaciones militares continuas La Casa Blanca ha señalado que las operaciones continúan “sin descanso”, incluso mientras se exploran canales diplomáticos. Tensión en rutas marítimas globales Además de Ormuz, se han mencionado riesgos en otros pasos estratégicos, lo que podría afectar el comercio internacional. Ultimátums y estrategia sin cumplimiento En el desarrollo de la guerra, Donald Trump ha emitido tres ultimátums dirigidos a Irán, todos con plazos definidos que no se han ejecutado en los términos anunciados. El primer ultimátum, a inicios de marzo de 2026, exigía la reducción del programa nuclear iraní y el cese del apoyo a grupos regionales en un plazo de 10 días. Este plazo fue extendido sin cumplimiento verificable. El segundo ultimátum, a mediados de marzo, incorporó amenazas de intensificación militar si no se aceptaban condiciones específicas. Sin embargo, las operaciones continuaron sin que se ejecutaran las medidas anunciadas en el plazo original. El tercer ultimátum, a finales de marzo, estuvo vinculado a un plan de 15 puntos que incluía restricciones nucleares y condiciones sobre el estrecho de Ormuz. Irán rechazó la propuesta, según reportes de su televisión estatal, y el plazo fue nuevamente aplazado. Los aplazamientos han coincidido con varios factores documentados: Persistencia de capacidades militares iraníes, incluyendo ataques con drones y misiles.Riesgos energéticos globales, particularmente en rutas petroleras estratégicas.Falta de respaldo internacional amplio, que limita la capacidad de acción conjunta.Costos económicos y logísticos elevados para Estados Unidos. Paralelamente, la administración estadounidense ha mantenido una narrativa de avance. Declaraciones de la portavoz Karoline Leavitt han reiterado que las operaciones son continuas y que las negociaciones siguen en curso, a pesar de que Irán ha desmentido estas afirmaciones una y otra vez. El propio Donald Trump ha afirmado que Irán busca un acuerdo, mientras autoridades iraníes han negado esa versión y han señalado que no negociarán bajo presión militar. La ausencia de resultados concretos tras los ultimátums, junto con la continuidad de las operaciones, refleja una estrategia que combina presión militar, negociación sin acuerdos y ajustes constantes en los plazos establecidos.