Día Mundial de la Ardilla: pequeñas aliadas clave para los ecosistemas

Cada 21 de enero se celebra el Día Mundial de la Ardilla para destacar su valor ecológico, su rol en los bosques y la necesidad de conservarlas

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Una ardilla roja se detiene en un sendero de parque urbano, uno de los entornos donde estos roedores cumplen un rol clave como dispersores de semillas y bioindicadores ambientales.Ilustración / DALL-E

Cada 21 de enero se conmemora el Día Mundial de la Ardilla, una fecha instaurada en 2001 por Christy Hargrove, rehabilitadora de vida silvestre de Carolina del Norte. El objetivo principal es visibilizar la importancia ecológica de estos roedores y promover su conservación, tanto en entornos naturales como urbanos.

Aunque suelen asociarse con parques y jardines, las ardillas cumplen funciones ecológicas fundamentales que las convierten en piezas clave de los ecosistemas. Pertenecen a la familia Sciuridae, un grupo diverso que reúne más de 270 especies distribuidas en casi todos los continentes, con excepción de la Antártida y Australia.

Entre las más conocidas se encuentran:

  • Las ardillas arborícolas del género Sciurus.
  • Las ardillas terrestres, como los perritos de la pradera.
  • Las ardillas voladoras del género Pteromys.

Esta diversidad explica su notable éxito evolutivo y su capacidad de adaptación a ambientes tan distintos como bosques templados, selvas tropicales y ciudades.

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 Ingenieras naturales del bosque

Desde el punto de vista ecológico, las ardillas desempeñan un papel crucial como dispersoras de semillas. Muchas especies almacenan nueces y semillas en distintos puntos del suelo para consumirlas después; sin embargo, no siempre recuerdan todos sus escondites, lo que favorece la germinación de árboles y plantas.

Estudios ecológicos citados por el Smithsonian National Zoo & Conservation Biology Institute destacan su contribución directa a la regeneración de los bosques y al mantenimiento de la biodiversidad.

Además, las ardillas forman parte esencial de las redes tróficas: son presa de aves rapaces, zorros, serpientes y otros carnívoros. Su disminución puede generar efectos en cascada dentro de los ecosistemas. 

Habitantes visibles de la ciudad

En las ciudades, las ardillas se han convertido en uno de los mamíferos silvestres más visibles. Su presencia en parques y áreas verdes es un indicador de salud ambiental y representa una oportunidad educativa para sensibilizar a la población sobre la convivencia responsable con la fauna silvestre.

Diversos estudios de etología han demostrado que las ardillas poseen capacidades cognitivas avanzadas, especialmente una memoria espacial altamente desarrollada. Pueden recordar cientos de escondites de alimento y utilizar referencias visuales del entorno para localizarlos con precisión. 

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Amenazas silenciosas

Pese a su aparente abundancia, varias especies de ardillas se encuentran amenazadas o en peligro de extinción. Según la Lista Roja de la UICN, la deforestación, la fragmentación del hábitat y el comercio ilegal afectan gravemente a especies endémicas, particularmente en Asia y África.

A estos factores se suma el cambio climático, que altera los patrones estacionales y la disponibilidad de alimento, afectando sus ciclos reproductivos, como advierte el World Wildlife Fund (WWF)

Educación y conservación

El Día Mundial de la Ardilla busca fomentar la educación ambiental y promover prácticas responsables, como:

  • Evitar alimentarlas con productos procesados.
  • Respetar sus nidos.
  • Conservar áreas verdes.

En el ámbito de la rehabilitación de fauna, especialistas como Christy Hargrove subrayan la importancia de los centros especializados para atender ardillas heridas u huérfanas, evitando su domesticación y asegurando su correcta reintegración a la vida silvestre. Organizaciones como la National Wildlife Rehabilitators Association recuerdan que las funciones ecológicas de estos animales no pueden sustituirse en cautiverio.

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Más allá de su presencia en la cultura popular, donde simbolizan previsión, energía y abundancia, la ciencia moderna coincide en que su verdadero valor reside en su papel ecológico.

La conmemoración de esta fecha permite acercar al público a conceptos clave como biodiversidad, conservación y equilibrio ambiental, recordando que incluso las especies más comunes cumplen funciones críticas para la salud del planeta.

El Día Mundial de la Ardilla no es una celebración anecdótica, sino una invitación a reconocer la interdependencia entre los seres humanos y la fauna silvestre. Proteger a las ardillas implica, también, proteger bosques, parques urbanos y el futuro ambiental común.

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