Trumpistas calumnian santuario de mariposas; cierran puertas ante ataques recurrentes
Desde que en 2017 el centro rechazó la construcción del muro fronterizo ordenada por Donald Trump lo señalaron de ser una pantalla para el tráfico de personas, tráfico sexual y explotación infantil

MISSION, Texas.
Durante casi dos décadas, el Centro Nacional de las Mariposas, en la ribera del río Bravo, ha sido un lugar que atrae a amantes de la naturaleza de todo el país, que acuden a mirar a las mariposas alas de telaraña verde.
Pero quienes se dedican a difundir en internet conspiraciones de derecha dicen que el centro es algo más: una pantalla para el tráfico de personas, tráfico sexual y explotación infantil. Estas mentiras se han propagado tanto en los últimos años, que ahora llegan al centro algunos visitantes que no tienen ningún interés en las mariposas.
El mes pasado, Kimberly Lowe, candidata republicana al congreso de Virginia, fue ahí en busca de un lugar donde se trafica con personas y tuvo un altercado físico con su directora, Marianna Treviño Wright. Días después, un hombre de una nueva organización de medios de comunicación vinculada con Steve Bannon grabó un video afuera de las rejas del centro en el que afirmaban que había “amenazas fehacientes de cárteles que trafican niños a través del centro de las mariposas”. Para fundamentar sus argumentos, el hombre mostraba un zapatito.
La semana pasada, mientras las mariposas aleteaban sobre el pasto dorado por el invierno, los miembros del personal, frenéticos, empacaban archivos, contestaban mensajes de simpatizantes apesadumbrados y colgaban un letrero en la puerta: “Cerrado hasta nuevo aviso”.
Este centro se ha convertido en la víctima más reciente de la desinformación descontrolada que se difunde por internet.
Convertirse en el foco de este tipo de atención ha aterrado y enfurecido a los empleados del centro de las mariposas, algunos de los cuales ya han tomado medidas para protegerse.
“Estas actividades y este tipo de rumores son la antesala de otros acontecimientos terribles en los que, al final, resultan personas muertas”, señaló Jeffrey Glassberg, presidente de la organización sin fines de lucro North American Butterfly Association, la cual administra el centro de las mariposas de Mission.
Creado por Glassberg hace casi dos décadas, el centro de las mariposas en Mission fue construido donde antes había un campo de cebollas. El problema reciente inició en 2017, cuando el entonces presidente Donald Trump presionó para construir otras secciones del muro fronterizo. El centro no aceptó.
Tanto el centro como su personal han resistido ataques de personajes conservadores y de la campaña de Bannon, “Nosotros construimos el muro”, un movimiento de micromecenazgo que recaudó millones de dólares para construir una barrera fronteriza en un terreno privado cerca del centro de las mariposas. Bannon y Brian Kolfage, un veterano de la guerra de Irak que también encabeza esta iniciativa, fueron procesados por fiscales federales en 2020 por cargos de fraude (Bannon recibió el indulto de Trump).
Durante la campaña, en repetidas ocasiones, Kolfage atacó al centro en redes sociales. “¡En vez de permitir que trafiquen sexualmente con mujeres y niños como @NatButterflies, estamos tomando medidas! Esta es una guerra por el control del país más poderoso”, decía una de sus publicaciones de 2019 en su cuenta de Twitter.
“Cuando acepté este empleo, pensé que podría pasar mucho tiempo al aire libre: con mariposas, aves, sensibilizando a los niños, otorgando becas”, contó Treviño Wright. “Ahora, a mis hijos les preocupa que vaya a sobrevivir a ese día de trabajo”.
Wright se encargó de los trámites de último momento para el cierre del centro, con una pistola en su funda del lado derecho de la cadera.
“Al consejo no le va a gustar nada esta arma, pero las personas que atacan el centro deben saber que no son las únicas que portan armas”, dijo la directora del centro.
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