Haitianos acusan xenofobia en República Dominicana; “¿por qué con nosotros son así?”

Los migrantes de Haití, que huyen de la violencia y una fuerte crisis humanitaria en el país más pobre de la región, buscan en la nación vecina una nueva vida, pero son rechazados por las autoridades

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República Dominicana

Odrín se siente frustrado: hace 17 años emigró de Haití a República Dominicana, pero una xenofobia histórica y las trabas burocráticas de un sistema migratorio cada vez más restrictivo le hacen replantearse su vida ahí, aún cuando sus opciones son limitadas.

República Dominicana y Haití comparten una isla que algún día se conoció como La Española; sin embargo, pese a su cercanía territorial, los contrastes en cuanto a seguridad, economía, calidad de vida y derechos humanos son abismales en estas naciones del Caribe.

Mientras en República Dominicana hay estabilidad, en gran medida gracias al turismo, Haití sufre una crisis de violencia por la que muchas personas buscan migrar al país vecino.

El problema para ellos es que la administración de Luis Abinader, que se reeligió como presidente en los comicios del pasado domingo, endurecieron las deportaciones contra los haitianos.

 “De todos los gobiernos este ha sido el peor con nosotros”, dice Odrín, y añade: “Yo veo cómo tratan a los de otros países y me pregunto: ¿por qué con nosotros son así? Tengo que cuidar a mi familia, todo lo que uno dice aquí se vuelve contra uno. Imagínate tengo tres niñas aquí”.

Odrín espera afuera del Centro de Acogida Vacacional Haina, un antiguo complejo de recreación convertido en cárcel migratoria en Santo Domingo. Cinco familiares fueron detenidos en las redadas que a diario realizan las autoridades, dos de ellos tienen papeles.

Del portal salen de repente tres camiones blancos cargados de haitianos, dejando una polvareda a su paso. Su destino: la deportación.

“Mi plan es irme, pero yo no encuentro otra posibilidad”, dice Odrín frustrado. “Si yo encuentro otra posibilidad de hoy mismo salir y salir con mi familia, yo salgo”, sigue consciente de que “volver a Haití es muy difícil”.

Su país es el más pobre del continente, azotado por una crisis humanitaria agravada con la violencia impuesta por las pandillas.

República Dominicana reforzó desde entonces su presencia militar en la frontera y mantiene cerrada la migración desde el año pasado. El gobierno ha insistido en que no puede asumir los problemas de su vecino y rechaza tajantemente la presión internacional para que acoja refugiados.

Historia de intolerancias

Abinader ha hecho de este tema una de sus principales banderas electorales, asociando a menudo la inmigración con criminalidad. Ha multiplicado además las deportaciones y construyó un muro de 164 km en la frontera.

“No solamente van a continuar las deportaciones, sino que las vamos a incrementar”, dijo el mandatario, cuya gestión tiene 70% de aprobación.

En 2023, Amnistía Internacional informó de 250 mil expulsiones, 120 mil más que el año anterior.

Sin embargo, la hostilidad entre los dos países no es nueva. La tensión se remonta a 1822 cuando Haití colonizó República Dominicana, que recuperó su independencia 22 años más tarde. Algunos dominicanos, de hecho, suelen hablar hoy de la inmigración haitiana como la “segunda invasión”.

Está también la masacre de miles de haitianos ordenada por el dictador Rafael Trujillo en 1937. Y en las redadas, la principal referencia es el color de piel.

“Si ven deambulando a un moreno lo agarran”, señala el profesor y experto en temas fronterizos Juan Del Rosario, que defiende igualmente una política migratoria “correcta”.

“Persecución racial”, denuncia el coordinador de la Mesa para las Migraciones y Refugiados de República Dominicana William Charpentier.

Los haitianos son el 30 por ciento de la fuerza de trabajo en ganadería, agricultura y construcción de República Dominicana, según la ONU.

Las autoridades, sin embargo, complican los procesos de visados. Odrín, por ejemplo, tiene un carnet de residencia vencido y pagó unos 280 dólares para renovarlo.

“Fui a llevar todo y no me han renovado y ya tengo tiempo así. Antes eso se hacía por internet y el trato es diferente con los haitianos”, aseguró.