La identidad financiera digital: el activo que redefine la inclusión en México

Broxel apuesta por convertir los datos del comportamiento financiero en una identidad digital portable y verificable.

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La identidad financiera digital: el historial que el sistema financiero no siempre ha podido ver.

Durante décadas, el acceso al crédito en México ha estado estrechamente relacionado con la existencia de un historial financiero formal. Para quienes nunca han tenido una tarjeta de crédito o algún otro producto bancario, demostrar su comportamiento económico puede convertirse en una de las principales barreras para incorporarse al sistema financiero.

La pregunta es particularmente relevante para quienes han cumplido de manera constante con sus compromisos económicos, pero no cuentan con registros suficientes dentro de las bases de datos tradicionales: ¿cómo puede una institución financiera evaluar su comportamiento si buena parte de esa información nunca ha formado parte de su historial.

De acuerdo con el Reporte FinTech 2025 de la Asociación FinTech México, 26.3% de las personas que solicitaron su primer crédito logró obtenerlo, frente a 50% de quienes ya contaban con historial previo. La diferencia muestra uno de los retos que enfrenta la inclusión financiera: la falta de información formal puede convertirse en una barrera incluso para personas que tienen un comportamiento de pago constante.

El problema, bajo esta perspectiva, no necesariamente es la ausencia de comportamiento financiero, sino la ausencia de registros que permitan demostrarlo.

El historial que el sistema tradicional no siempre registra

Una persona puede pagar durante años servicios como electricidad, agua o telefonía; recibir remesas de manera recurrente; generar ingresos a través de un negocio o mantener determinada actividad dentro de plataformas digitales y, aun así, tener dificultades para demostrar formalmente su comportamiento financiero.

El comunicado señala que tres de cada 10 solicitantes son rechazados por carecer de historial crediticio, con base en información atribuida al INEGI. Al mismo tiempo, identifica diversas señales que pueden formar parte de una fotografía más amplia de la actividad económica de una persona: pagos de servicios, remesas verificables, facturación electrónica y comportamiento digital en plataformas de comercio.

Este cambio de perspectiva es relevante para la evolución de los servicios financieros digitales. En lugar de considerar únicamente los productos financieros que una persona ya posee, la tecnología permite analizar distintas señales de su actividad económica para construir una representación más amplia de su comportamiento.

El documento también refiere que, de acuerdo con el foro Open Finance 2050, durante 2026 los modelos de inteligencia artificial aplicados al crédito mostraron nuevas posibilidades para evaluar a usuarios sin historial bancario. Asimismo, señala una reducción de la brecha de género en el acceso al crédito, de 8.8% a 2.6% entre 2023 y 2025, dato que atribuye a la evolución de las fintech.

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¿Qué es una identidad financiera digital?

La llamada identidad financiera digital parte de una idea distinta a la del historial crediticio tradicional.

No se trata únicamente de saber si una persona tiene o no una tarjeta, un crédito o una cuenta bancaria. Es la suma de señales verificables que permiten describir su comportamiento económico, incluso cuando parte de esa actividad ocurre fuera del sistema bancario convencional.

Entre esas señales pueden encontrarse datos relacionados con el uso de servicios móviles, historial de pago de servicios, actividad en aplicaciones y plataformas de comercio electrónico, estabilidad laboral que pueda verificarse mediante facturación electrónica y recepción de remesas, de acuerdo con el material de la Asociación FinTech México citado en el comunicado.

La importancia de esta información está en su capacidad para generar trazabilidad.

Por ejemplo, cuando una persona recibe su nómina de manera digital, cada movimiento puede generar un registro verificable de su actividad financiera. De esta forma, las operaciones cotidianas dejan de ser únicamente transacciones aisladas y pueden convertirse en señales que contribuyen a construir una historia financiera.

El comunicado plantea que, para millones de personas que ingresan por primera vez al sistema financiero mediante una plataforma como Broxel, la nómina digital puede constituir una de sus primeras huellas verificables dentro del ecosistema financiero formal.

De los datos a una infraestructura financiera

Para que esta evolución sea posible no basta con recopilar información. También es necesario contar con infraestructura tecnológica capaz de capturar, procesar y proteger datos que forman parte de la vida financiera de las personas.

Ahí es donde Broxel plantea su participación dentro de este nuevo escenario: como una infraestructura capaz de procesar las señales que generan millones de operaciones y convertirlas en información financiera verificable.

El reto también implica seguridad. La identidad financiera digital concentra información particularmente sensible, por lo que su aprovechamiento requiere mecanismos de protección, gestión de datos y estándares tecnológicos adecuados.

En este sentido, el desarrollo de una identidad financiera digital no puede separarse de conceptos como privacidad, consentimiento, seguridad e interoperabilidad.

La infraestructura deja de ser solamente el soporte detrás de una aplicación o un producto financiero. Se convierte en el elemento que permite que los datos puedan utilizarse de manera confiable para generar nuevas experiencias y oportunidades dentro del sistema.

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Open Finance: cuando el historial financiero puede acompañar al usuario

El siguiente paso está relacionado con Open Finance, un modelo que busca facilitar el intercambio de información financiera entre instituciones bajo esquemas de consentimiento y seguridad.

El comunicado señala que durante 2026 bancos y fintechs en México exploran integraciones que permitan a los usuarios compartir información financiera de manera segura para acceder a productos personalizados, bajo principios de consentimiento, seguridad e interoperabilidad.

La posibilidad de compartir esta información modifica el valor del historial financiero.

Si los registros de transacciones, comportamiento de pago y otros elementos de la identidad financiera pueden trasladarse de una plataforma a otra con autorización del usuario, la información deja de estar necesariamente vinculada a una sola institución.En ese escenario, la identidad financiera puede convertirse en un activo que acompaña a la persona y que se acumula conforme aumenta su actividad económica formal.

Es una transformación importante: el usuario deja de ser únicamente el propietario de determinados productos financieros y adquiere un mayor control sobre la información que permite explicar su comportamiento económico.

Seguridad y privacidad como parte de la nueva infraestructura

La portabilidad de información financiera también incrementa la importancia de la protección de datos.

El documento destaca que Broxel cuenta con certificaciones como PCI-DSS V4.0.1 e ISO 27701, esta última relacionada con la gestión de la privacidad de datos personales, y plantea que estos estándares forman parte de la infraestructura necesaria para operar en un escenario de Open Finance.

En un ecosistema donde diferentes instituciones pueden interactuar con información financiera de un mismo usuario, la seguridad deja de ser un elemento complementario para convertirse en una condición necesaria para que el modelo funcione.

La confianza, por tanto, depende tanto de la utilidad de los datos como de la capacidad para protegerlos y garantizar que su utilización responda al consentimiento y a las reglas establecidas.

Hacia una inclusión financiera basada en información

La evolución de la identidad financiera digital abre una discusión que va más allá de las tarjetas o las cuentas bancarias.

El reto consiste en lograr que las personas puedan demostrar su comportamiento económico aun cuando no hayan construido un historial tradicional. Para ello, las señales que generan en su vida cotidiana pueden adquirir un nuevo valor cuando existe infraestructura capaz de registrarlas, verificarlas y protegerlas.

En este contexto, la apuesta de Broxel se enfoca en la infraestructura que permite generar esa trazabilidad financiera y participar en un ecosistema donde los datos pueden adquirir mayor utilidad para usuarios, instituciones y empresas.

La discusión sobre inclusión financiera digital, de esta manera, comienza a desplazarse: ya no se trata solamente de llevar más productos financieros al mercado, sino de encontrar mecanismos para que quienes históricamente quedaron fuera de los modelos tradicionales puedan demostrar quiénes son financieramente.

La siguiente frontera, plantea el comunicado, consiste precisamente en hacer visible a quien durante años permaneció invisible para el sistema financiero, utilizando la tecnología para transformar la actividad económica cotidiana en una identidad financiera verificable y, potencialmente, portable.

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