Trazo infinito de dos presencias; Olga Costa y José Chávez Morado
La obra plástica y gráfica de estos artistas permanecerá expuesta hasta el 31 de enero en el Museo Iconográfico del Quijote, en la capital guanajuatense

GUANAJUATO, Gto.
La obra plástica y gráfica de los artistas Olga Costa (1936-1988) y José Chávez Morado (1909-2002) ha sido compendiada y sometida a una minuciosa investigación durante los últimos tres años para elaborar el catálogo razonado de su obra, que verá la luz en 2024, adelantó a Excélsior Grisell Villasana Ramos, durante la apertura de la muestra Infinito oxímoron temporal, en el Museo Iconográfico del Quijote, en Guanajuato, que exhibe obras poco conocidas de ambos artistas.
La muestra, inaugurada en el marco del 50 Festival Internacional Cervantino (FIC) y que permanecerá expuesta hasta el 31 de enero de 2023, se conforma de 75 piezas que pertenecen a colecciones particulares como el Instituto Oviedo y Mi Museo Universitario de La Salle (MIM), que agrupan cerca de cuatro mil piezas, entre óleos, caricatura y producción gráfica, que exhiben la relación de ambos artistas con los temas sociales y políticos de su época, así como de la ciudad de Guanajuato.
Esto, debido a que, en 1966, la pareja de artistas, luego de un periodo de viajes al extranjero y de exposiciones, se estableció definitivamente en dicha ciudad.
En esta región del Bajío ambos artistas legaron importantes iniciativas culturales, desde el rescate de técnicas de arte popular, hasta la restauración de edificios como la Alhóndiga de Granaditas, donde Chávez Morado pintó los murales de la escalera principal y otros en áreas destacadas del recinto y hace la museología que transformaría el edificio que por muchos años permaneció abandonado.
“Esta muestra forma parte de la iniciativa de ambas instituciones por agrupar lo más posible de la obra de Chávez Morado y Olga Costa, con la idea de realizar un estudio y un catálogo razonado.
“No toda la obra de ellos está en estas colecciones, pero sí una cantidad importante, que suma cerca de cuatro mil piezas, entre caricatura –publicada por Chávez Morado bajo su seudónimo de Juan Brochas–, dibujos, boceto político y boceto social”, detalló Villasana.
La curadora aseveró que, aunque Chávez Morado es celebrado y conocido por su trabajo como muralista, “desde mi punto de vista como curadora, su obra más importante está en su producción con el Taller de Gráfica Popular, con la caricatura que editó para La Voz de México –órgano del Partido Comunista Mexicano–, y como pintor de caballete”.
Y agregó: “Todo este conjunto hace que su obra no sea lo clásico de la pintura mexicana, sino una obra simbólica y social, pero no desde el punto de vista político, sino que se inclina más por cuidar la parte simbólico-estética”.
En el caso de Olga Costa, anotó, “diría que ella siempre escapó de la Escuela Nacional de Pintura que tenía que ver con el carácter absolutamente político. Ella fue muy política y esto también lo dice Chávez Morado, desde el punto de vista de sus temáticas, que son profundamente humildes y al mismo tiempo representativas, muy arquetípicas. Sin embargo, ella nunca adoptó esa parte del lenguaje político en su trabajo artístico, así que sus obras siempre nos muestran que lo suyo era el manejo del color”.
En cambio, Chávez Morado fue abiertamente político y en sus cuadros sublima, por la parte simbólica, esa cuestión que también llega al arquetipo, ya que también utiliza símbolos. “Lo que defiendo es que tanto Olga como José no pertenecieron a una escuela particular, sino que estuvieron en esa especie de limbo entre zonas de influencia, donde cada uno tuvo su visión del mundo”.
En la muestra destacan piezas poco expuestas como: Los soldadores, Contrafuertes, Tlacotalpeñas y Los músicos, de Chávez Morado; y Casa azul, La ventana, Variación sobre un tema floral, y El guerrero con machete, de Costa, entre muchas más.
Finalmente, Villasana se refiere a la pieza Guanajuato (1979), del también muralista, la cual se convirtió en una de las imágenes emblemáticas del FIC.
“Es un grabado que viene de una pintura de los años 40, donde Chávez Morado rememora la arquitectura guanajuatense y, en un juego de abstracción que tituló geometría guanajuatense, de la cual devino la gráfica y sirvió como imagen del Cervantino de aquel año”, el cual se volvió en uno de los carteles más cotizados”, concluyó.
El dato
Piezas destacadas
- En la muestra sobresalen Los soldadores y Tlacotalpeñas, de Chávez Morado y La ventana y El guerrero con machete, de Olga Costa.
