Taro Gomi, una fusión entre arte y filosofía
El escritor e ilustrador japonés, quien participa hoy en la FILIJ, busca que sus lectores piensen por sí mismos

Lo más esencial del ser humano. En esto se centra la búsqueda del japonés Taro Gomi (1945), uno de los autores de libros ilustrados más prolíficos y destacados de su país, quien festeja este año cinco décadas de trayectoria.
Tras publicar en 1973 su primer título, el artista visual ha dado vida a unos 400 o 500 libros, “ya perdí la cuenta”, cuyas historias rompen las fronteras entre trabajo y juego, entre animales y humanos, entre niños y adultos.
Cuando escribo o dibujo no pienso en un lector determinado. Me dirijo tanto a niños y jóvenes como a ancianos. Más allá de temas sociales, busco recrear algo más intuitivo, algo más de mi interior. Las cosas más esenciales del ser humano”, comenta Gomi en entrevista con Excélsior.
Quien estudió diseño industrial en el Kuwazawa Design Institute se encuentra en México para participar en la edición 41 de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), que se lleva a cabo en el Bosque de Chapultepec hasta el 20 de noviembre, donde presentará su libro El camino de Pingüino (FCE), el primero de una trilogía protagonizada además por un zorro y un chango, hoy a las 15:30 horas en el Foro Mary Shelley.
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Considera que su estilo y sus intereses temáticos no han cambiado a lo largo de sus 50 años de trabajo. “Mi estilo es intuitivo, sólo me inspiro y escribo; no planeo los libros con anticipación. La forma en que elaboro las imágenes es la misma. Lo que sí ha evolucionado son las editoriales, los padres de familia y los lectores”.
El también ensayista admite que existe actualmente una exigencia por abordar temas como la violencia o el cambio climático. “La sociedad te exige ser compatible o ser receptivo a estos problemas. Últimamente se ha dado demasiada importancia a eso. Creo que se han vuelto muy neuróticos en esa receptividad. Yo busco otro tipo de valores. No morales o sociales, sino de esos que nos hacen más humanos; valores más sencillos, más sensibles”.
Así, el autor de canciones infantiles y diseñador de ropa para niños ha compartido historias protagonizadas por cocodrilos, ratones, peces, pollos, búhos o elefantes; así como pobladas por juegos, adivinanzas, refranes o garabatos.
Aunque sean animales, se trata de cuestiones humanas. Es que si pongo a seres humanos es muy aburrido y visualmente no es atractivo. Busco más que nada ese goce o diversión de escoger al personaje, dependiendo del desarrollo y el contenido de la historia. Me fascina la libertad que tiene el cuento infantil. A eso apuesta la consolidación de mi trabajo”, señala.
Delgado, parco, gracioso, Gomi detalla que si sus protagonistas aparecen en constante movimiento o siempre haciendo algo quiere decir que deben seguir actuando y pensando por sí mismos. Me gusta que tengan esa voluntad y ese acto de conciencia, una conciencia que no para”.

El también creador de series de dibujos animados aclara que lo que más le preocupa es que ni los niños ni los adultos están pensando por sí mismos. “Debemos darles tiempo de desarrollar esta parte del pensar y el sentir, pero por sí mismos. No dejar de hacer eso. Siento que como sociedad eso se ha descuidado muchísimo”.
Destaca que, en el fondo, su trabajo propone una fusión entre arte y filosofía. “Mis cuentos tienen un sentido y un potencial filosófico. No hay que subestimar la literatura ilustrada. Podemos tener la falsa idea de que es algo simple, porque es para niños, porque los dibujos son sencillos y tienen colores alegres. Pero así se pueden desarrollar ideas más elaboradas”.
Por ejemplo, explica, El camino de Pingüino hace reflexionar sobre la importancia de ir por la vida con cautela, de manera lenta, suave, con tranquilidad. Y no olvidar que siempre se debe tener cuidado; pues, aunque se hayan cruzado bien las curvas peligrosas, las subidas y las bajadas, los obstáculos, se puede uno caer dentro del hogar, donde también hay peligros.
A sus 78 años, Taro Gomi no hace planes, espera que sus proyectos y nuevos libros surjan de la espontaneidad. “Quisiera que se tradujeran al español los dos títulos que faltan de la antología de la serie de excursiones, el del zorro y el del chango, para que se entienda de manera integral. Por lo demás, sólo quiero descansar un poco”, dice sonriendo.
cva