Resignifica objetos destinados a desaparecer; Bruno Newman exhibe 1+1=3
Por primera vez, el coleccionista y creador comparte con el público 125 de sus “divertimentos creativos” en el Museo del Objeto del Objeto (MODO)

Una bandera de Estados Unidos con las barras y las estrellas confeccionadas con cartuchos y casquillos de escopeta usados, una silueta de la diseñadora Coco Chanel “dibujada” con cientos de botones negros, una figura de lámina de Donald Trump que sirvió como blanco en un Club de Tiro y ahora reposa en un inodoro o un cráneo forrado con “milagritos” dorados de diversos exvotos.
Por primera vez, Bruno Newman, el coleccionista fundador del Museo del Objeto del Objeto (MODO), que alberga un acervo de 190 mil piezas adquiridas por el empresario durante seis décadas, exhibe una exposición individual de 125 obras creadas a partir de elementos cotidianos que han sido reconfigurados para contar nuevas historias.
A partir de hoy y hasta el 20 de noviembre, la galería Casa Hotbook exhibe 1+1=3, “una muestra única que, como su nombre lo indica, hace evidente que hay veces que el total es mucho más que la suma de sus partes”.
Durante un recorrido, Newman aclara que sus objetos intervenidos no son obras de arte. “Las llamo divertimentos creativos. Me he divertido haciendo estas creaciones. Disfruto rescatar objetos que estaban destinados a desaparecer”.
El egresado de Comunicación de la Universidad Iberoamericana les ha dado una segunda vida a llaveros, tacones de zapatillas, ojos de muñeca, sobres de medicinas, balas, teclas de máquinas de escribir, cabezas de Cristo o decoraciones antiguas, transformándolos en algo distinto que, incluso, sorprenden con el movimiento y la luz.
Una de sus piezas preferidas, confiesa el fundador de ZIMAT, empresa de comunicación que dirigió durante 35 años, es un cráneo dorado que luce cientos de corazones pequeños, llamados “milagritos”.
“Soy necrófilo por naturaleza. Me encantan los panteones en la vida. A donde voy visito panteones. Tengo en proceso un libro sobre este tema. Me interesan las calaveras, los cráneos. Conseguí muchos milagritos. Son locuras personales. En el jardín de mi casa de la colonia Roma tengo unas ocho lápidas y esculturas de angelitos”, detalla.
Respecto a la pieza inspirada por la figura de Trump, narra que un día le llevaron un venado baleado del Club de Tiro. “Estaba increíble, pero les pedí hacer otra cosa: la figura de perfil de Trump de tamaño uno a uno, para que practicaran el tiro con él. Les dije que ya que estuviera lo suficientemente balaceado me lo trajeran. Así lo hicieron. Pero no sabía qué hacer con él. Entonces, en esos días cambiaron el excusado de mi casa e hice esta pieza. Detesto al tipo. Es una protesta personal”.
Newman define su proceso creativo como “un chip que está ahí instalado. Puedo ver algo en la cabeza, pero debo plasmarlo y no me abandona la idea hasta que lo logro”.
Evoca que comenzó a coleccionar desde muy joven, a los 8 o 10 años. “Un tío mío, que coleccionaba timbres, me animó y me regaló sus piezas repetidas. Me fascinó porque descubrí países que no sabía que existían. Después me hice más filatelista y luego adquirí monedas. Un verdadero coleccionista no para nunca”.
El promotor cultural recuerda que le gustó compartir sus piezas inmediatamente. “La primera vez que puse en la sala de mi casa, recién casado, tres objetos de 1906, que compré en La Lagunilla en 15 pesos, noté que la gente que llegaba se intrigaba mucho. Y me agradó contribuir para que aprendieran más de algo cotidiano”.
Destaca que su colección fue creciendo tanto que tuvo que rentar un departamento. “Sólo había anaqueles y cajas. Y una amiga me ayudó a clasificar el acervo para que fuera útil a los estudiantes. Era tal mi gusto por esto que a donde fuera compraba. He viajado mucho en la vida y he traído varios objetos de diferentes países”.
Pero su gusto no quedó ahí, también se dio tiempo para la creación. Y ahora se animó a mostrar al público sus “divertimentos creativos”, cuya venta será en beneficio del MODO.
Una de las piezas más caras es la bandera de Estados Unidos, que se vende en 55 mil pesos; el Trump vale 40 mil y retratos hechos de balas como el del cantante John Lennon y el del guerrillero Pancho Villa, en 35 mil pesos.
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