Recuperan la música de las carpas en la Fonoteca Nacional

La exposición, curada por Natalia Bieletto-Bueno, que abrirá desde el viernes, reúne registros fonográficos, réplicas de títeres y fotografías

thumb
Fotos: Cortesía Fonoteca Nacional

En el siglo XIX, las carpas de la Ciudad de México se convirtieron en espacios de convivencia y de experimentación sonora, donde se cultivaron géneros musicales diversos, desde la música de Chopin y la zarzuela de género chico hasta las cancioncillas eróticas del cuplé sicalíptico y el acompañamiento para funciones de títeres y de magia, como lo devela la exposición Las músicas de las carpas de México (1890-1930), curada por Natalia Bieletto-Bueno.

La muestra abrirá el próximo viernes en la Fonoteca Nacional y reúne 80 objetos, entre registros fonográficos, material de archivo, testimonios retrospectivos, réplicas de títeres, instrumentos de reproducción sonora y fotografías que provienen del Archivo Casasola, de la Fototeca Nacional y de la colección del fotorreportero Ignacio González Bocanegra.

De acuerdo con Bieletto-Bueno, especialista en musicología histórica, la memoria de las carpas aún no ha sido escrita, aunque existen muchas historias orales, así como documentos oficiales, desde permisos y multas, que confirman su persistencia, desde el siglo XIX y el repertorio que programaban.

La parte histórica que más se conoce de las carpas corresponde a 1940 y 1950, cuando algunas de sus figuras saltaron al cine y la televisión. Sin embargo, el énfasis de la muestra parte del siglo XIX, es decir, en una etapa anterior a la industria del entretenimiento de masas”, detalló a
Excélsior en entrevista.

Esto implica que la carpa se convirtió en una escena que tuvo cierto auge durante el porfiriato y que influyó en la transformación radical de la Ciudad de México, debido a los cambios que impulsó el porfiriano, a partir de un nuevo plan urbanístico.

Ese cambio también impactó en la mentalidad y en la moralidad de la época, detalló Bielettto-Bueno, lo cual estuvo relacionado con los repertorios musicales de las carpas, ya que también se llegó a politizar la revista musical en los teatros establecidos –como el Teatro Principal, el Teatro Lírico, el Follies Bergere y el Esperanza Iris–, y lo transmitió a gran parte de los repertorios

de las carpas.

Hablamos de repertorios mexicanos, pero también es el momento de auge para la zarzuela española o la de un solo acto que, en esa época, se llamó zarzuela de género chico, la cual tuvo un momento de gloria en Hispanoamérica a finales del siglo XIX.

Esto dio lugar a los jacalones de variedades que, posteriormente, se convirtieron en jacalones de zarzuela y le dieron forma a las carpas, que pasaron de ser espacios de entretenimiento diverso, con box, juegos de lotería, gallos, títeres y magia, a convertirse en espectáculos de comedia escénica y de música”.

thumb

Bieletto-Bueno reconoció que, en general, las carpas han sido ubicadas como espectáculos para pobres o de barrios bajos, pero eso no siempre fue así. “Las carpas ocupaban lugares centrales en la capital, a inicios del siglo XX, pero tras la llegada del automóvil hubo un cambio urbano y se solicitó a los empresarios de carpas no instalarse más en las calles, sólo en las plazas, lo que redujo sus espacios de operatividad”.

Además, “en aquel momento cobró auge el llamado cuplé sicalíptico, que fue una vertiente erótica en las carpas, que causó revuelo en la sociedad mexicana, ya que era un momento en que la moralidad de los mexicanos se estaba transformando hacia un modelo más liberal. Pese a todo, aquellas cancioncitas eróticas fueron juzgadas por faltas a la moral y los empresarios de carpas optaron por crear la figura de ‘espectáculos para hombres solos’, que serían llevados lejos del centro para no ofender la moral de nadie.

Finalmente, lo que ocurrió con el cuplé sicalíptico es que las carpas se fueron desplazando hacia ‘los bajos fondos’, en especial después de la Revolución Mexicana, donde prevaleció la precariedad económica, y fue así como desde mediados de 1920 las carpas se ubicaron en Peralvillo, La Merced, la Plaza de las Vizcaínas y Tepito, es decir, en las zonas periféricas de la capital”, donde adquirieron el tono de espacios para clases populares o bajas.

Las músicas de las carpas de México (1890-1930) es producto de un trabajo de investigación documental de 10 años y contó con apoyo del exFonca y la Universidad Mayor, en Chile.

TE RECOMENDAMOS: Recordarán primeras grabaciones en la Fonoteca Nacional

cva