Planeta Danza: El apego como una fuerza de imanes
Motores, dirigida por Gaby Hernández, es una creación que aborda la dependencia y la codependencia

Aimant significa imán, pero también sugiere la unión irrevocable de apego en los humanos que inicia al nacer. Con un análisis sobre los apegos que creamos de forma sana y patológica, el grupo Motores, dirigido por Gaby Hernández expuso en su pasada temporada en el Salón de Danza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) su investigación sobre la transformación de la dependencia y codependencia en “substancia y materia”.
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En su origen, el Salón de Danza, era simplemente un espacio para clases o calentamientos previos a función. Al paso del tiempo, Cuauhtémoc Nájera lo fue transformando paulatinamente en una caja negra con toda la parafernalia lumínica y sonora. La idea era dar espacio a “los sin currículum”, es decir a aquellos que con dificultades tendrían acceso a los foros profesionales y que en ese espacio tenían la oportunidad de experimentar y forjarse como artistas.

EL TRABAJO DE MOTORES SE SOSTIENE EN UN FORMALISMO ABSTRACTO
Motores hace un trabajo muy serio y comprometido que se sostiene en un formalismo abstracto. Su forma estructural se sostiene en aspectos visuales y sonoros.
La narrativa recae en los cuerpos de las bailarinas, todas con desplantes técnicos interesantes y no hay conclusiones, ni final.
Todo es efímero y surge la idea de si el amor es un apego y puede tornarse en una obsesión terrible o ser el germen de una unión perenne y fructífera. Los imanes se unen y también se repelen.
Gaby Hernández, formada en Estados Unidos, convocó a siete bailarinas a un proyecto que se perfila como una propuesta que viene empujando con fuerza y que, por el nivel de producción y de narrativa dancística, debe de estar en un foro como la Sala Miguel Covarrubias. Su discurso coreográfico no está influenciado por nacionalismos trasnochados ni por lugares comunes.

Hasta ahora, la Dirección de Danza de la UNAM, no ha arrancado con un proyecto en forma, finalizó el año con el deplorable Cascanueces del Taller Coreográfico y ahora coloca a Motores en un espacio diseñado para principiantes, cuando el grupo no lo es. La programación pasa del circo al folklor en la Sala Miguel Covarrubias.
¿Será la ausencia de una línea curatorial sensata, responsabilidad de la anterior administración o de la actual?
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*mcam
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