Pablo Montaño (1988), invita a cultivar la esperanza ante la crisis climática
El investigador y ensayista publica “una guía urgente para repensar nuestra relación con el ambiente”

La sociedad actual enfrenta no sólo una crisis climática, sino un colapso emocional, de ansiedad, una crisis de la imaginación y de la esperanza ante esta catástrofe.
Esto motivó al investigador y ambientalista Pablo Montaño (1988) a escribir El libro de la esperanza climática (Taurus), “una guía urgente para repensar nuestra relación con el ambiente”, que se presentará el 8 de septiembre, a las 19:00 horas, en el Centro Cultural Bella Época.
“Los jóvenes entre 15 y 25 años se encuentran en un estado peculiar de desesperación, porque consumen una enorme cantidad de noticias negativas todo el tiempo. Este libro puede ayudar a encontrar rutas, sobre qué se puede hacer ante este contexto tan devastador”, comenta en entrevista.
“Pero puede ser también una herramienta para gente adulta que quiere y no ha sabido cómo entrarle a la conversación de la crisis climática y, sobre todo, para darles una idea de esperanza”, agrega.
Quien estudió Ciencias Políticas en el ITESO y una maestría en Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable en la University College London asegura que la esperanza es un músculo que se debe cultivar.
“No es algo que lo tienes y lo pierdes. Se trabaja sobre todo en colectivo. La esperanza de uno solo es muy frágil y muy fácil de perderla. Pero cuando perteneces a esfuerzos colectivos, a organizaciones, encuentras maneras de enfrentar algo que parecía imposible”, agrega.
Lo primero que se recomienda es que se hable con la verdad sobre lo grave que es la crisis climática. “Las organizaciones ambientales hemos fallado durante mucho tiempo en querer promover narrativas positivas; pero no puedes convencer a la gente de que reaccione ante una emergencia si le dices que todo está bien”.
El ensayista ofrece un dato devastador. “Ha habido cinco extinciones masivas en el planeta Tierra, que es cuando se resetea la vida y se extingue más del 75% de las especies. Cuatro de ellas fueron provocadas por variaciones en la cantidad de C02 en la atmósfera. Y la quinta fue el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios.
“Lo que hemos hecho en los últimos 150 años es más rápido que las extinciones masivas por variaciones de C02 anteriores. Estamos provocando lo mismo que extinguió la vida en las otras cuatro ocasiones en la historia, pero más rápido”, indica.
Señala que “tenemos más de 40 años entendiendo y debatiendo públicamente la crisis climática y no hemos actuado, ¿por qué? Es que hay factores económicos y políticos que se están beneficiando de esta crisis”.
Concluye que “debemos hacer alianzas más rápidas, ser más efectivos, crear más espacios de resistencia, de cuidados, de fiesta. La resistencia es fundamental”.
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