Mónica Mayer concibe el archivo como un ente vivo

La artista visual revisa y reactiva el acervo que integró durante 40 años; crea obra nueva que exhibe en Hablando se entiende la gente

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La exposición que se presenta en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana, abrirá el 25 de septiembre.

A la artista visual mexicana Mónica Mayer (1954) le interesa lo personal, “compartir algo para que la gente también comparta algo conmigo”, explica en entrevista con Excélsior.

Ante las dificultades y la violencia que enfrentamos, apuesto por la educación para estar abiertos a las ideas de otras personas. Desde el cuidado, el afecto, busco abrir espacios amables en las redes, no de pleito”, agrega.

Con 40 años de trayectoria, una de las pioneras del performance en México explora ahora sin temor las plataformas Facebook y TikTok, como en los años 70 capturó sus conferencias e instalaciones en diapositivas o montó sus tendederos con papel y gráfica. Obras que conserva celosamente.

Desde hace tres años, la egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM revisa y resignifica el archivo de su proyecto de arte conceptual aplicado Pinto mi raya, que creó con Víctor Lerma en 1989.

Investigación que cierra este 2025 con la exposición Hablando se entiende la gente, que se inaugurará el 25 de septiembre en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana.

El acervo de Pinto mi raya contiene documentos personales, profesionales y familiares; cartas de mis abuelos escritas durante la Revolución mexicana, y de mi tía durante la Segunda Guerra Mundial; los proyectos que hemos creado, como Raya, que incluye unas 40 mil reseñas y crítica de arte y textos de opinión publicados en los periódicos entre 1991 y 2016. Además de nuestra obra y biblioteca”, detalla.

Señala que exploró esta colección a partir del texto, la imagen y la palabra. “Tanto creando archivos para que no nos borren, que se vea que hubo arte y crítica en México, como reactivando los materiales ya guardados; porque éstos, si no salen, no tiene caso, quedan enterrados”.

Destaca que concibe al archivo como un ente vivo. “Trabajarlo y reactivarlo son actos de defensa personal contra el olvido. Es importante sacar estos materiales del pasado para resignificarlos en el presente. Ver qué guardamos, qué olvidamos, cómo los objetos se convierten en contenedores de memoria”.

Entre las piezas que presenta Mayer en la muestra están una pared llena de códigos QR de cerca de 80 sitios, videos y reels, que están en las redes; la obra Interpelaciones, que reúne “fotografías de cuando me rapé al cumplir 70 años, para hacer el acto de rebeldía que nunca pude realizar en la adolescencia”.

Concluye que “me alucina que sé cómo empiezan mis obras, pero no cuándo y cómo terminan. Como la de Soy tan, pero tan vieja, que comencé en 2018 y ya tengo 900 frases en Facebook, que pasaron a Instagram y ahora serán una instalación participativa; donde estarán todas las frases impresas y la gente se puede llevar una, y las irán arrancando hasta que desaparezca la pieza”.

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