La poeta María Baranda cazadora de sombras y versos

La autora mexicana presenta su más reciente trabajo, intitulado Sombra y materia, que publica la editorial Vaso Roto; en este poemario profundiza en la búsqueda del Ser y la confrontación entre la vida y la muerte

thumb
María Baranda

La poeta María Baranda (CDMX, 1962) convierte la sombra en la materia esencial de su más reciente poemario, una exploración que aterriza en la cara oculta de lo humano y lo terrenal. “Sí. tenía muchas ganas de convocar esa parte del ser que siempre nos acompaña: la sombra, porque creo en este mundo dual, donde hay luz y también existe la oscuridad”, dice en entrevista con Excélsior.

El poemario, titulado Sombra y materia que publica la editorial Vaso Roto, “profundiza en la búsqueda del Ser –con mayúscula–, que es una parte de la experiencia que a mí me interesa y que convoco siempre en mis poemas, con el interés de ver esa relación entre vida y muerte, el ser y la conciencia. ¿Qué puede ser la sombra sino ese tiempo abierto donde tenemos la posibilidad de ser alguien?”, plantea la poeta que ha ganado premios como el Nacional de Poesía Aguascalientes (2003), el Nacional de Poesía Efraín Huerta (1995) y el Sabines-Gatien Lapointe (2015).

Sin embargo, la también narradora y traductora asegura que la sombra no se limita a ser un elemento oscuro de lo humano. “Hagamos lo que hagamos, la sombra siempre va a estar y, aunque depende de cómo la veamos, no somos nada sin esa parte, así que la sombra

no siempre es oscura exactamente, sino una compañía que busca esa materia y ese mundo que está afuera”.

Y en esa búsqueda, Baranda se acerca al movimiento pendular desde la experiencia lingüística y sostiene una conversación con poemas de largo aliento como Narrar y Arcadia, donde se aprecia un flujo lingüístico acompañado de las preguntas ¿quién soy?, ¿qué hago aquí? y ¿hacia dónde vamos?

¿Por qué en su poemario sostiene que sin sombra y sin lengua nada queda? “Me interesa trabajar el tiempo, con el paso del tiempo, pero la poesía sólo puede hacerlo en un tiempo mítico o inexistente, el pasado que es futuro, el futuro que es presente y el presente que es futuro y pasado a la vez. Sin embargo, todo sucede en el momento en que uno escribe y ése es el punto de revelación y maravilla del poema.

“Y entonces, el planteamiento es que, si no hay sombra ni lengua, simplemente estamos, porque la sombra se va cuando morimos. Cuando el día muere hacia la noche en los eclipses, no hay sombra y perdemos todos –árboles, naturaleza, animales y nosotros–, es la sombra, porque se pierde el día y ese día, en su camino a la noche y la noche entendida en el sentido más profundo, es el sentido de la muerte”.

¿Es su expresión un diálogo interminable con otros poetas? “La literatura es una gran conversación entre poetas y poemas, entre la historia, lo social, político y el mismo poema; es una fiesta que se convoca. Al final del libro yo digo que me vi en la propia poesía, en una suerte de reflejo y entonces supe cuál era mi sombra, ya desdibujada dentro de mí, y era mi escritura.

“Si yo dejo de escribir, mi sombra se va, y ése es mi camino hacia la noche y es la muerte metafórica del poeta. Entonces acaba todo”, detalla.

¿El lector convoca al poeta? “Es la propia escritura o el propio poema el que convoca a los lectores. La escritura es algo vivo que convoca al lector”.

¿Qué observa al escribir? “Observo el Ser con miedo y con gozo a la vez, mucho miedo de no estar o de no encontrarme y, a la vez, una gran plenitud cuando encuentro lo que quiero decir. Porque la poesía está llena de situaciones personales o mentales.

“La poesía es una fuerza, es un animal muy vivo, y lo que planteo es que cuando converso con Melville, sigo a ese cachalote blanco, que nombro Ella (con mayúscula), porque para mí es la poesía. Sí, lo que encontró (el capitán) Ahab fue la poesía. Un día encontré esa revelación dentro de mí y dije: ‘Ahí estoy yo, en el mar de la lengua, tratando de cazar mi cachalote’”, añade.

Finalmente, la también autora de Teoría de las niñas explica que la segunda parte de su poemario, que abre con un epígrafe de Paul Celan, es una respuesta a la construcción de

la sombra.

“La segunda parte es una respuesta, porque no quería terminar con una conclusión oscura, porque en la vida a veces podemos ver más allá de la luz y de la sombra; demasiada luz nos enceguece y demasiada oscuridad, también. ¿Cuál es el camino? Yo quiero ver y entender mi realidad, mi mundo, mi cosmogonía que busca el Ser y ésa es mi experiencia poética”, concluye.

  • TÍTULO: Sombra y materia
  • AUTORA: María Baranda
  • Editorial: Vaso Roto Ediciones, México, 2023; 81 pp.