El juego infinito de Gustavo Pérez: la libertad y la precisión como guías
El escultor y dibujante exhibe 90 obras de reciente creación, de diversos colores y formatos, en la galería del Seminario de Cultura Mexicana

La libertad y “una necesidad de precisión, de nitidez, una atención detallada al acabado” definen el estilo de Gustavo Pérez (1950), uno de los ceramistas contemporáneos más importantes de México.
Mi obra presenta cambios permanentes. Pero probablemente hay una característica que se mantiene y es una necesidad de precisión, de atención al acabado, independientemente del tema que evoque”, comenta en entrevista desde su taller de Zoncuantla (Veracruz), donde trabaja desde 1992.
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Tras 53 años de explorar las posibilidades creativas del barro, el escultor confiesa que siente una gran libertad. “Es el resultado de haber probado tantas cosas distintas y haber descubierto que, en cualquier dirección, se puede encontrar algo interesante, que sorprenda. Eso me anima en los últimos tiempos”.

*Gustavo Pérez, ceramista mexicano.
La búsqueda efectuada durante los últimos siete años, con la que dio vida a unas 90 piezas de distintos colores y tamaños, se muestra en la exposición Juego infinito, que se exhibe en la galería del Seminario de Cultura Mexicana, donde permanecerá abierta hasta el 3 de agosto.
Es mi trabajo más reciente, de acuerdo con los desarrollos de temas que han ido apareciendo. Mi propuesta se mueve en diferentes direcciones y de manera muy natural. Hay cambios que son aparentemente contradictorios con lo que estaba haciendo antes. Son idas y vueltas. Consiste en seguir mi curiosidad, mi interés por ciertas ideas”, explica.
Quien comenzó su aprendizaje en la Escuela de Diseño y Artesanías de la Ciudadela, de 1972 a 1974, admite que sus piezas poseen “un carácter en ocasiones geométrico y en ocasiones orgánico, natural.
Contienen todo lo que dan las posibilidades del barro. Me interesa que la plasticidad del material sea visible, que sea perceptible. La plasticidad es la característica que más me atrae, que más me importa del barro”, agrega.

LAS PALABRAS SON INSUFICIENTES PARA EXPLICAR LOS TEMAS QUE ABORDA
Quien ha trabajado en Holanda, Japón, Hungría, España y, sobre todo, en Francia, dice que no puede explicar con palabras los temas que aborda.
No encuentro una narrativa respecto a lo que hago, porque si tuviera una manera de explicarlo, quizá no lo haría. Lo que creo es cerámica; mi respuesta es con la forma, el color, el dibujo, no con palabras, no con discurso”, precisa.
Añade que en su producción reciente hay obras que no tienen esmalte, es el barro natural, y otras que poseen diferentes esmaltes: ocres, negros, azules. “Hay momentos en que necesito el color y otros en los que necesito dejarlo tal cual”.
El artista visual destaca que simplemente dibuja en el barro, sin ideas detrás. “Las cosas que me preocupan personalmente, como a todos, es que el mundo está cayéndose a pedazos y que enfrentamos crisis muy fuertes. Pero no es eso lo que atiendo para hacer mi obra.
Más bien me ocupo de mi relación con el barro, continuar con ese desarrollo, con la intención de producir quizás algo que pueda representar, para quien lo vea, un contraste con la realidad tan extraña, tan fea, tan dura, del mundo en que vivimos”, indica.

LAS POSIBILIDADES DE IR DESCUBRIENDO FORMAS, DISEÑOS, NO SE AGOTAN
Respecto al título de la muestra, “Juego infinito”, aclara que “en esta investigación, en este juego que practico desde hace tantos años, descubro que siempre hay algo nuevo que aparece, a eso se refiere.
La idea que crear es un juego interminable, infinito, que, naturalmente, yo podré realizar por algún tiempo más; pero el juego en sí es infinito, las posibilidades de ir descubriendo formas, diseños, no se agotan”, apunta.
Pérez adelanta dos de sus proyectos para este año. “En Francia, se exhibirá mi trabajo. Es una exposición que inaugurará el nuevo espacio de la Fundación Cartier, que se muda cerca de Museo del Louvre. Y me han avisado que incluirán las diez piezas mías que tienen en su colección.
Y la otra es donde vivo, entre Xalapa y Coatepec. Se realizará una muestra por los 50 años del Instituto de Ecología. Ahí trabajan muchos amigos y vecinos. Me han pedido que participe. Me da gusto acompañar esta celebración”, concluye.
El artista menciona que la música es otra constante en su trabajo, porque lo motiva a crear formas insospechadas.
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*mcam
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