Juan Gabriel Vásquez estrena novela de la escultora Feliza Bursztyn

Quién se rebeló contra el establishment’ artístico, político, personal y familiar, inspira el libro más reciente del narrador; una mujer que vivía en tensión con el mundo

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Juan Gabriel Vásquez

Soplete en mano y casco de soldador, la escultora colombiana Feliza Bursztyn (1933-1982) recibió en su taller a un periodista. Éste le preguntó si sabía que era muy criticada debido a que su obra no se consideraba “femenina”, porque trabajaba con materiales de desecho, chatarras o hierros de desperdicio. Ella se fue y regresó con un collar de perlas en el cuello y reviró: “¿Ahora sí soy más femenina?”.

Esta creadora, que se rebeló contra el establishment artístico, el mundo político, personal y familiar, inspira la novela más reciente del escritor también colombiano Juan Gabriel Vásquez (1973), Los nombres de Feliza (Alfaguara).

“Se sublevó con sarcasmo, con humor. Pero esto no quiere decir que haya sido menos doloroso y difícil”, afirma en entrevista el narrador que vive en España y promueve en México este título cuya idea nació hace 20 años.

El 8 de enero de 1982, Bursztyn murió de un infarto a los 48 años en un restaurante de París. La acompañaban su marido y cuatro amigos. Uno de ellos, el escritor Gabriel García Márquez, publicó días después en un artículo: “Murió de tristeza”.

Vásquez evoca que se encontró por primera vez con la figura de Feliza cuando tenía 23 años y estudiaba en París. “Un día, leí unas viejas columnas de García Márquez y una comenzaba diciendo que ‘Murió de tristeza’. Esa frase se me quedó metida entre pecho y espalda. ¿Por qué se puede decir eso de alguien? Esa fue la semilla”.

Tras una ardua investigación, entrevistas con familiares y amigos de la artista visual y de visitar los lugares donde estuvo, el narrador hurga en la vida de Feliza y en la historia de Colombia, cuyo gobierno la persiguió y la obligó

a exiliarse.

“Lo que más me interesaba era la paradoja entre su fama de mujer expansiva, tremendamente alegre, parrandera y poseedora de una carcajada famosa –hay poetas que le dedicaron sonetos a su risa– y la frase de García Márquez, según la cual ella murió de tristeza. Tratar de construir un personaje risueño y extrovertido, y a la vez melancólico y afectado por los golpes del mundo”, explica.

Afirma que lo que define a Bursztyn es precisamente su negativa a dejarse definir. “Nadie logró meterla en una casilla. Cuando sus colegas de izquierda le pedían que se inscribiera en el Partido Comunista, decía que no quería militar en ningún partido, ni aprobaba la lucha armada o la violencia política. Fue una mujer empeñada en definirse en sus propios términos”.

Agrega que “vivió en tensión con el judaísmo, con la noción de familia, de clase; era una burguesa con ideología de izquierda, cuando eso no era usual en la burguesía colombiana. Era una mujer de muchas tensiones con el mundo, siempre en constante disputa”.

El ganador de los premios Alfaguara de Novela, aclara que Feliza no abandonó a sus tres hijas. “En un acto de libertad, se fue de su casa; pero fue su marido quien se llevó a sus hijas, a traición, a Estados Unidos. Por fortuna, la relación que tuvo con ellas siempre fue amorosa. Se las arregló para visitarlas cuantas veces se lo permitió su bolsillo”.

Los títulos de sus esculturas, como Esculpiendo la locura, Elogio a la chatarra o Las histéricas, mostraban su postura ante la vida. “Sus obras fueron revolucionarias. Fue la primera mujer en Colombia que trabajó la chatarra como material artístico. Detrás había toda una filosofía de vindicación de los materiales pobres, que era una consecuencia de su vida llena de escasez”.

Sobre la estructura literaria, Vásquez señala que “escribir una novela es encontrar la forma que mejor le conviene. Esta historia pasó por muchas encarnaciones. Comencé a contarla en tercera persona. Pero pronto me di cuenta que era muy importante intervenir como narrador.

“Se puede leer como un misterio. Es un detective, que soy yo, investigando por qué se dijo que había muerto de tristeza. Y eso lleva a la iluminación de una vida ajena. Quise poner en escena el acto de imaginar a otro. Eso les pide la novela a los lectores”, indica.

Concluye que al terminar Los nombres de Feliza, “me desprendo de una compañía de muchos años. Y eso se siente como un vacío”.

  • TÍTULO: Los nombres de Feliza
  • AUTOR: Juan Gabriel Vásquez
  • Editorial: Alfaguara, México, 2025; 279 pp.
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