Javier Peláez (1976) explora la belleza amenazante

El pintor mexicano recrea en Un posible jardín con flores tóxicas y venenosas que pueden sanar, pero también enfermar

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Amapola.

Flores tóxicas, venenosas, “de belleza amenazante” inspiran la exposición Un posible jardín del pintor mexicano Javier Peláez (1976), curada por Christian Barragán, que se inaugurará mañana, a las 16:00 horas, en la Galería Saenger.

A partir de nueve conjuntos –cada uno puede integrarse hasta por 16 obras–, el artista visual recrea flores utilizadas lo mismo en la medicina y en rituales que como drogas recreativas: el lirio, el iris negro, la dama de noche, el crisantemo, la azalea, las daturas y la amapola.

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La amapola tiene un peso y una afectación social enorme. Mi pintura no posee regularmente implicaciones políticas, pero en esta ocasión sí está presente esta preocupación. Es de enorme belleza, pero a su alrededor existe un cultivo ilegal y el tráfico de drogas”, comenta Peláez en entrevista.

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Flores venenosas.

Aclara que no es la primera ocasión que pinta flores. “Este tema es una de las columnas vertebrales de mi trabajo. Cuando empecé, hace unos 12 años, aún no habían tomado una presencia ni institucional ni en el mercado.

Pinto flores asumiendo una posición un poco cínica y desvergonzada. Es un motivo con una historia enorme. Pero también se cree que sólo las señoras las pintan. A pesar de esto, decidí como varón tomar el reto de pintar algo que no es heroico, que es más femenino, y trastocar el concepto”, agrega.

El egresado de Arquitectura de la Universidad La Salle destaca que se ha interesado en la distorsión y en la artificialidad de las flores. “Ha sido un recorrido desde la monocromía, la disección y separar los componentes esenciales de la flor hasta construir una imagen distinta. El trabajo actual tiene que ver más con la deconstrucción, la desarticulación”.

ADMIRACIÓN POR LA NATURALEZA

Señala que admira a la naturaleza, pero la ve desde otro lugar, a distancia, porque no vive en medio de ella, sino en la ciudad. “Creo que el jardín más bello es el que crece de manera salvaje. Y la belleza es un terreno fangoso”.

Para Christian Barragán, en Un posible jardín, que se exhibirá hasta el 30 de noviembre, “coinciden el arte, la botánica, la farmacología y el estudio de la vida cotidiana.

Presenta un conjunto de obras derivado de exploraciones previas que se distingue por un tratamiento pictórico fragmentario y modular, hiperrealista y ‘de visión borrosa’, con pantallas divididas o superpuestas”, detalla.

OBRA INVITADA DE ALAIN URRUTIA

Añade que la muestra incluye una obra invitada del español Alain Urrutia (1981). “Es un gesto en espejo ocurrido hace unos meses en esta galería, cuando la muestra de Urrutia alojó una obra de Peláez, estableciéndose así un correlato. Es el único personaje antropomorfo que habita el jardín”.

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*mcam