Jaime Laventman: Elogio al país que ofrece libertad

El escritor y neurólogo recrea en su nueva novela la historia de integrantes de la comunidad judía que llegaron a México en 1924

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Jaime Laventman narrador y ensayista.

Un ejercicio de memoria histórica que evoca la tragedia, el amor, la capacidad de adaptación y las cicatrices que heredaron los migrantes judíos que llegaron a México en 1924; pero también, y sobre todo, la decisión y la valentía de luchar por un futuro para sus descendientes, como una forma de agradecer al país.

Esto entrega el neurólogo y escritor Jaime Laventman en su novela La tierra donde volvimos a nacer (Tusquets), en la que recrea la travesía y la vida de dos matrimonios que abandonan las frías tierras de Europa oriental, donde ser judío era sinónimo de persecución, atraviesan el gran océano y llegan al puerto de Veracruz.

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Vienen huyendo de una revolución como la rusa y de la situación que enfrentaban las familias judías previo al inicio de la Segunda Guerra Mundial, pero ya con un antisemitismo muy latente. Buscan en el mundo un sitio que les otorgue libertad”, afirma en entrevista.

Llegan a Veracruz y viene el shock cultural, emocional, porque entran a un país muy diferente al que ellos dejaron; pero, a la vez, abierto a entregarles esa libertad que deseaban”, comenta.

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Portada del libro La tierra donde volvimos a nacer.

TÍTULO: La tierra donde volvimos a nacer

AUTOR: Jaime Laventman

EDITORIAL: Tusquets, México, 2025; 392 pp.

El novelista y cuentista destaca que “el gobierno y el pueblo mexicanos les dieron todas las facilidades para poder desarrollarse. Ellos llegaron con la premisa de ‘a donde vaya me adaptaré’. Saben bien que dejan un pasado y vuelven a nacer y se convierten en ciudadanos mexicanos”.

Confiesa que “entre esas parejas se encontraban mis cuatro abuelos y, cien años después, los descendientes seguimos agradeciendo y participando ya no como emigrados, sino como mexicanos”.

El también ensayista destaca que desde que era joven deseaba escribir esta historia. “No es meramente biográfica. Durante años investigué cómo llegaron, cómo vivieron, qué pensaban, cómo era México y el mundo. Lo escribí durante la pandemia”.

En esta obra polifónica, añade, “hago hincapié en que estos emigrados venían sin nada. Había gente de la comunidad que los ayudaba. Pero, independientemente de haberse adaptado al país, también querían conservar su cultura y sus tradiciones. No por encima ni por debajo de las mexicanas, sino a un lado; en una simbiosis en la que cada uno puede aprender del otro.

Así, forman un colegio, un cementerio y un banco para ayudarse. Siempre aprovechando las oportunidades que el país les presenta. Aprenden el idioma, las costumbres, la religión, y las respetan. Amalgaman ambas culturas con éxito, gracias a las dos partes. Recreo todo este proceso”, detalla.

El autor de Espectro, Prisioneros somos ambos, Cartas sin enviar y Músicos y sus padecimientos acepta que su generación ha heredado cicatrices, “porque nosotros sí nos salvamos y muchos de nuestros familiares y amigos no lo lograron. Son cicatrices difíciles de sanar. Es una carga emocional pesada, si dejaste a padres o hermanos. Cicatrices que uno lleva dentro, pero que con el paso del tiempo van desapareciendo. Queremos encontrar la felicidad”, concluye.

La tierra donde volvimos a nacer se presentará en el Hospital Angeles de Las Lomas, donde trabaja, el 18 de septiembre, a las 20:00 horas.

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*mcam