Gabriela Mistral (1889-1957), una geografía caminada

Los textos de Andar la tierra, seleccionados por Lina Meruane, echan luz sobre la poeta chilena, Nobel de Literatura 1945, caminante y andariega

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Gabriela Mistral

Para la escritora chilena Gabriela Mistral (1889-1957), Nobel de Literatura de 1945, una geografía caminada significa “cercanía con el territorio que se visita y una lentitud que permite vivir y aprovechar lo que los ojos reciben”.

Andar la tierra, que reúne crónicas, cartas, ensayos, poemas, fotografías y documentos de viaje, lee desde el movimiento a una de las escritoras más importantes de Hispanoamérica y permite seguir el rastro en sus múltiples desplazamientos y su manera de mirar el mundo.

“Se concebía como una caminante, una andariega, una errante”, comenta desde Nueva York la escritora Lina Meruane, autora del prólogo, en entrevista con Excélsior.

“Es muy divertido mirar a Mistral en su autorrepresentación. Decía que no le gustaba ir a ningún lado, pero se la pasaba viajando. Su desplazamiento no sólo era geográfico, sino existencial. Hay un cuerpo que se desplaza y que sufre. Ella se consideraba gorda y perezosa desde que era joven.

“Un cuerpo que, a medida que envejece, sufre más y va registrando ese sufrimiento, ese cansancio permanente. Tenía diabetes. Era una fumadora empedernida. Es un cuerpo que reciente ese movimiento. Hay que recordar que eran barcos y viajes aéreos muy largos”, afirma.

“El contraste entre cartas y crónicas subraya que ella, en su epistolario privado, se quejaba del viaje y de lo que ella llamaba ‘el visiteo’ constante; se quejaba del dolor de huesos, de rodillas, de corazón, de hígado.

“Pero en su crónica pública celebraba el paisaje y lo que iba encontrando. Se percibe un gusto por las ciudades antiguas, el espacio rural y la naturaleza; y un disgusto por las ciudades y el transporte, lo ruidoso del Metro, la velocidad de los aviones, la distancia con la naturaleza”, detalla.

La especialista en la obra de Mistral destaca que hizo “una compilación de crónica que fue un descubrimiento; es muy poética y osada con el lenguaje. Fui incorporando la poesía, que conozco bien. Y sus cartas”.

La ensayista señala que “el archivo de Mistral es enorme, infinito. Sólo la donación que llegó en 2006 a la Biblioteca Nacional de Chile, de parte de la sobrina de la última pareja de la poeta, eran cien cajas con 15 mil cartas, cuadernos, grabaciones y audios.

“Para esta selección, pedí apoyo a una investigadora que trabaja en la biblioteca para revisar todos los archivos de viaje”, confiesa.

Meruane halló una fantasía viajera de Mistral. “Durante sus últimos años, se queja de no haber caminado lo suficientemente Chile. Entonces, se inventa una especie de fantasma que viaja por el país y que aparece en el libro póstumo Poema de Chile.

“Encontramos la voz lírica de una mujer fantasma, una especie de voz hologramática, que viaja con un niño indio del norte al sur”, indica.

La narradora piensa que Mistral “se adelanta a una escritura muy libre, muy personal, incluso ficcionalizando la crónica. Se da esa licencia: introducir ficción e imaginación en la escritura de no ficción”.

La catedrática dice que, en el fondo, la poeta extrañaba a su país. “Era de una clase no privilegiada, autodidacta; no tuvo un buen paso por las escuelas, era atacada. El clasismo, además de ser mujer y una lesbiana secreta casi durante toda su vida, le jugaba muy en contra en Chile y se tiene que ir. No recibe sueldo como diplomática. Su relación con su tierra es compleja. Tiene nostalgia, pero sabe que no puede volver”.

Detalla que las naciones que más le fascinaron fueron México y Puerto Rico. “Los latinoamericanos, más mestizos, le interesaban mucho. Su paso por México es corto, pero muy importante. Recibe una invitación de José Vasconcelos, quien conocía su trabajo como pedagoga. Eso valida su lugar como intelectual pública. Viaja mucho por el país. Valora el paisaje, se enamora de él”.

Al leer esta recopilación, se puede acompañar a Mistral desde sus primeros traslados por Chile, para estudiar y enseñar; hasta ciudades como Madrid, Río de Janeiro, Rapallo o Nueva York, en las que se estableció a causa de su labor diplomática.

Andar la tierra “propone un recorrido distinto por la obra y la vida de Mistral: la aleja del retrato inmóvil para situarla como una autora en movimiento, una figura compleja que escribió desde el camino, desde el exilio y desde la observación profunda del mundo que la rodeaba”.

  • TÍTULO: Andar la tierra
  • autora: Gabriela Mistral
  • selección: Lina Meruane
  • Editorial: UNAM/ FCE/ Universidad de Chile, México, 2025; 375 pp.
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