Evocan mundos posibles en la 59 Bienal de Arte de Venecia
México presenta la obra de cuatro artistas, a partir del 23 de abril, en el encuentro más antiguo y prestigioso

CIUDAD DE MÉXICO.
Una serpiente-calendario mesoamericano que perdió la ruta, el sentido, que colapsó, grabada en un piso de madera; un video de 18 minutos, Soneto de alimañas, que evoca a la violencia y a la militarización como parte de un inframundo poblado por alacranes, murciélagos y niños-rana cyborgs; 43 vestidos de niñas movidos por motores, que se inflan y caen como paracaídas, y 23 piezas tejidas por 11 artesanas chamulas, que retoman la imagen del genoma humano y crean lazos y puentes.
Éstas son, respectivamente, las piezas de Mariana Castillo Deball, Naomi Rincón Gallardo, Fernando Palma Rodríguez y Santiago Borja Charles que cohabitarán y “dialogarán” en el Pabellón Oficial de México en la 59 Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia.

Los 43 vestidos de niñas movidos por motores, de Fernando Palma.
Hasta que los cantos broten es el título de la propuesta colectiva que el país azteca presenta en el encuentro internacional de arte más antiguo y prestigioso, fundado en 1895 en la ciudad italiana, al que México asistió por primera vez en 1950, y de manera consecutiva desde 2007, detalló ayer Mariana Munguía, coordinadora nacional de Artes Visuales del INBAL.
En rueda de prensa, la promotora cultural, los curadores Catalina Lozano y Mauricio Marcin, y los artistas mencionados detallaron el proceso de creación de sus obras y los temas sobre los que invitan a reflexionar a los visitantes de la Bienal que podrán ver el pabellón mexicano del 23 de abril al 27 de noviembre próximos.
Los creadores se acercan a formas de pensamiento y vida que están fuera de los paradigmas de la modernidad y entran en conflicto con el Estado-nación. La idea es actualizar relatos no científicos o historias que parten de lo sensible como buenas formas de reflexionar sobre lo que el país es hoy en día”, explicó Lozano.

Piezas tejidas por 11 artesanas chamulas, de Santiago Borja.
Añadió que, “en estos tiempos convulsos y difíciles, de situación de guerra en Europa, los cuatro artistas imaginan otros futuros posibles con valores por encima de la individualidad y del pensamiento hegemónico”.
Marcin aclaró que el pabellón mexicano no sólo plantea futuros posibles, sino también las posibilidades actuales de ofrecer otras éticas al margen del capitalismo. “Un mundo donde quepan muchos mundos”.
Munguía dijo que esta propuesta, que se preparó durante los últimos seis meses, se está montando en la Bienal desde hace dos semanas. Y, sobre el presupuesto de este año, destacó, sin especificar cifras aún, que el INBAL cambió el modelo de gestión para bajar el gasto del encuentro anterior, que fue de 12 millones de pesos.

Una serpiente calendario grabada, de Mariana Castillo Deball.
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