‘En la literatura mexicana hacía falta una figura como lo es Cayetana’: Évolet Aceves

La escritora presenta Tapizado corazón de orquídeas negras, que narra la vida de Cayetana de la Cruz, fotógrafa de inicios del siglo XX

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Foto: Cortesía Évolet Aceves

Tapizado corazón de orquídeas negras, la ópera prima de Évolet Aceves, da cuenta de la vida de Cayetana de la Cruz, quien fue una poeta y fotógrafa transgénero de inicios del siglo XX mexicano, quien es entrevistada por Schneider, un periodista que desea saber la historia de esta mujer quien forjó su propia leyenda y mito. La novela de Aceves se construye de tres planos: la entrevista a la protagonista, la infancia de ésta y un espacio con sus poemas.

Mi novela es tanto una declaración de intenciones y defensa de la comunidad disidente de género, así como una sensibilización y acercamiento a la población de las vivencias de los grupos trans. Pues yo cuento desde dos puntos de vista fundamentales: la infancia y una mujer adulta trans. Desde las vicisitudes que atraviesa en una sociedad machista y transfóbica”.

Con Tapizado corazón de orquídeas negras exhibo cómo las mujeres trans han sido atacadas, tanto por el machismo como por el feminismo transexcluyente, por ese feminismo abolicionista que atenta contra el género, como si el ser humano fuera un animal. Las feministas transexcluyentes se han vuelto soldaderas del patriarcado”, afirmó la también periodista.

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En cuanto a su protagonista, Évolet reconoce que quiere que sea punta de lanza, pues no existe uno que se pare en el terreno que Cayetana está pisando.

En la literatura mexicana hacía falta una figura como lo es Cayetana, pues no los hay. Y esto me colma de alegría; quiero pensar que en la historia de nuestro país hubo una Cayetana, con otro nombre, pero por diferentes circunstancias políticas y sociales no se le dio voz, pero no tuvo la fortuna de mi protagonista”.

Para escribir esta ópera prima, la narradora forjó una estructura que le permitiera explorar diversos géneros literarios y periodísticos para darle musculatura a la narrativa.

Yo tomé tres distintos géneros para estructurar la novela: el diario, la entrevista y la poesía, por el gusto, respeto y fascinación que tengo de cada uno; del primero, me permitió adentrarme en esa infancia, este diario imaginario en el que retraté lo que sentí y vivía en mi propia vida. Por otro lado, la entrevista es un género periodístico menospreciado, pero que permite transportar al lector a los detalles y las minucias. En cuanto a la poesía, que es la otra estación de la novela,  es importante para hablar de la época en que acontece: hay décimas, sonetos, romances, pues  a través de ellos se puede describir el pasado”. 

Évolet aseguró que con esta novela intentó  entrar en la ficción y no quedarse en lo testimonial, aunque se asemeja mucho a su vida, además de reconocer que la obra está escrita con un lenguaje barroco y tiene influencia del gótico.

cva