En el Museo de Bellas Artes exponen 180 bocetos de José Clemente Orozco

En el Museo del Palacio de Bellas Artes expone 180 bocetos que el artista realizó como base para crear 13 murales

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Fotos: Héctor López/ Cortesía INBAL / Fotoarte: Horacio Sierra

El trazo germinal de José Clemente Orozco yace en sus bocetos. De éstos, el Museo del Palacio de Bellas Artes (MPA) exhibe, a partir de hoy, al menos 180 piezas entre dibujos a lápiz, temples, washes, tintas y carboncillos elaborados entre 1923 a 1947, que sirvieron de base para crear 13 murales en Estados Unidos, Guadalajara, Veracruz, Michoacán y la Ciudad de México.

El conjunto integra la muestra Apoderarse de todos los muros, Anteproyectos de José Clemente Orozco, que abrirá desde hoy y hasta el 27 de agosto en Bellas Artes, los cuales revelan el ejercicio creativo del artista que lo llevó a plasmar sus piezas en la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), en la Casa de los Azulejos (Omnisciencia), en el Palacio Municipal de Orizaba (Revolución social), en la Biblioteca Baker, en Dartmouth College (La épica de la civilización americana), en el Palacio de Bellas Artes (Khatarsis) y en el Hospicio Cabañas, en Guadalajara.

Esta exposición marca el fin de las conmemoraciones del centenario del movimiento muralista, iniciado el año pasado, y es también la antesala de los festejos del 140 aniversario del nacimiento de José Clemente Orozco que se cumplirán en noviembre de este año”, informó ayer Javier de la Riva, curador en jefe del MPBA.

Además, aseguró que “esta exposición es una ocasión única para ver una de las colecciones más importantes del INBAL, dada en comodato al Museo Cabañas desde su fundación, y que no se había exhibido de manera conjunta desde hace 40 años”.

En su oportunidad, el curador Víctor Palacios dijo que la muestra tiene un carácter didáctico y que el despliega de las piezas es cronológico. “Hablamos de 180 bocetos de 13 murales, que es prácticamente 90% de la producción mural de Orozco”, en donde se plantea el contexto social y político del momento en que fueron generados.

Del resto, precisó, en el INBAL no existen bocetos, por ejemplo, de murales como Prometeo que realizó en el Frary Hall del Pomona College, en 1930, y del tablero Juárez elaborado en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, en 1948. “Seguramente sí hizo bocetos, pero no se integraron a la colección”, apuntó.

Palacios explicó que el trazo de Orozco revela su rasgo expresionista, a diferencia de David Alfaro Siqueiros y de Diego Rivera.

Orozco era un dibujante innato. Como todos sabemos, comenzó siendo caricaturista y tal vez por ello la producción de sus murales era más veloz que los demás. Y aunque hacía sus bocetos, a la hora de enfrentarse o de apoderarse de los muros pintaba de una manera más vertiginosa, dado este carácter expresionista, gestual, que quería imprimir”, señaló.

Palacios también destacó la importancia y el carácter híbrido de los bocetos de Orozco. “Me gustaría comentarles que (cada boceto) es una especie de documento o de material híbrido entre la herramienta, documento histórico y obra de arte”.

Y apuntó: “Para los muralistas, al momento de estar realizando estas labores los dibujos que vemos aquí tenían más que otra cosa un carácter utilitario, es decir, para llevarlos, proyectarlos o plasmarlos en el muro, pero conforme han pasado los años se ha ido revalorando la figura del boceto como obra de arte”.

En este sentido, dijo Palacios, estas piezas pueden ser vistas como parte de un proceso creativo híbrido.

La muestra también indica que José Clemente Orozco reconoció cuatro fuentes directas de conocimiento para su oficio: el trabajo de los albañiles mexicanos, el tratado de pintura de Cennino Cennini, la revisión de los murales prehispánicos y su experiencia en la ENP, en 1908.

Una de las historias que bordean la muestra se encuentra en torno a los murales que el artista creó en la ENP, en especial piezas como El padre eterno, Las damas católicas y Los aristócratas, los cuales fueron vandalizados en 1924.

En 1924 había mucha gente enojada y ofendida en la ENP, entre alumnos y algunas damas de alta sociedad, quienes se indignaron por lo que estaban pintando los artistas, en particular Orozco, debido a su carácter irónico y en contra de la iglesia, así que decidieron vandalizar los murales… los rayaron y apedrearon. Y todo aquel escándalo político concluyó con la renuncia de Vasconcelos como secretario de Educación Pública”, apuntó Palacios.

cva