Día de Muertos una deuda pendiente del cine mexicano
Ana Salinas, investigadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) destaca que únicamente cintas como Coco, Macario, ¡Qué viva México! y Calacán han explorado el tema de la muerte y de esta festividad tan emblemática

El Día de Muertos no ha sido tan explorado ni explotado por el cine mexicano y quizá, en el futuro, podría ocupar un lugar más importante en el mundo del documental, debido a la dificultad que representa el ficcionar este tema, dice a Excélsior Ana Salinas, investigadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), quien destaca el impacto de producciones nacionales e internacionales como Coco, de Lee Ulrich y Adrián Molina; Macario, de Roberto Gavaldón; ¡Que viva México!, de Serguéi Eisenstein; y Calacán, de Luis Kelly, que son ejemplo de las múltiples posibilidades para explorar el mismo tema.
“La presencia del Día de Muertos en el cine no ha sido muy abundante y de inicio hoy lo que más viene a la mente es Coco, porque tuvo un impacto mediático hace pocos años y la volvió un éxito en taquilla, aunque antes hubo otras cintas como Macario, de Gavaldón, que es la más representativa.
“Otro ejemplo es ¡Que viva México!, de los años 30, la película inacabada de Eisenstein que reflejó lo maravillado por las tradiciones mexicanas y por el estilo de vida, así como la mezcolanza y el sincretismo de culturas entre lo mesoamericano y la tradición judeocristiana, que se mezclan en el culto a la muerte, aunque la cinta no es propiamente sobre la festividad, pero sí permite rastrear un origen del tema a través del cine”, explica.
A partir de ese momento, reconoce Salinas, debieron pasar 30 años más para que llegara Macario, de Roberto Gavaldón, celebrada por su estética y la fotografía de Gabriel Figueroa, que relata la historia de aquel leñador que se encuentra con la muerte y le da el don para curar a las personas, salvo cuando la muerte le diga lo contrario.
“Es así como la muerte le da riqueza, fama… y de eso va la película, de cómo Macario, pasa de ser alguien muy pobre y con dificultad para mantener a sus hijos, a ser un personaje exitoso y acaudalado por aquel don que le concede la muerte, hasta que llega el destino inevitable y le muestra la lección de que todos vamos a morir y, por más dones que tengamos, no podemos evitarlo”, añade.
De ahí hay un nuevo salto, hasta los años 80, comenta Salinas, y se proyecta Calacán, cinta infantil que retrata los planes de una supuesta organización que pretende sustituir la fabricación de las tradicionales calaveras de azúcar para el Día de Muertos, por calabazas de plástico, la cual puede ser vista como una crítica frente a la influencia del Halloween y el arribo a México de las calaveras de plástico.
Otra cinta destacada ha sido El libro de la vida, de Guillermo del Toro, proyectada en 2014, cinta animada que habla sobre cómo la muerte juega con los destinos de un trío amoroso. “Es una cinta divertida que va muy en la estética del Día de Muertos e imagino que Coco se basó mucho en ésta para su creación, porque también tuvo mucho éxito en las comunidades hispanas”.
¿A qué se debe el escaso abordaje del tema desde el cine?, se le pregunta a la investigadora e historiadora. “Creo que para los productores y directores mexicanos ha sido más fácil tomar el melodrama como el centro de exportación del cine mexicano. Quizá este tema podría explotarse más desde el documental que de la ficción. Por ejemplo, el acervo de la Filmoteca de la UNAM tiene pequeños cortos de cómo se viven las tradiciones de Día de Muertos en diferentes pueblos originarios, pero más allá de eso, me parece que es algo muy difícil ficcionar”.
Lo curioso es que siendo un tema tan presente en la cultura mexicana y con figuras como José Guadalupe Posada, sea tan poco explotado cinematográficamente, reconoce. “Yo creo que es una deuda pendiente, pero no sé si es por un tema de respeto o de miedo a que no podamos retratarnos de la mejor manera o justo a que existen antecedentes como Posada, que son tan emblemáticos, que generan cierto miedo entre los nuevos directores de cine”, apunta.
Sin embargo, la investigadora del INEHRM considera que en el futuro el tema podría ser mejor abordado desde el videodocumental, “explorando cómo ha cambiado, cómo se vive y cómo se han apropiado de otras tradiciones y de otros elementos para integrar al Día de Muertos”, concluye.
El dato
Sincretismo
- La cinta ¡Que viva México!, de Eisenstein se filmó en los años 30; tuvieron que pasar tres décadas para que se retomara el tema en Macario, de Gavaldón.
Filmoteca de la UNAM exhibirá versión restaurada de Macario
La Filmoteca de la UNAM anunció que la copia restaurada de la película Macario, de Roberto Gavaldón, se exhibirá en las Salas Julio Bracho y José Revueltas del Centro Cultural Universitario, los días 3, 4 y 5 de noviembre a las 18:30 horas.
La versión restaurada de Macario se exhibió recientemente en el 21 Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), presentada por Daniela Michel, fundadora y directora general del Festival, quien destacó la importancia de este filme para el cine nacional.
juan Carlos Talavera
ALEJANDRA FRAUSTO
Con un huipil ataviada
buscaba la Muerte a Frausto,
la guadaña, preparada,
le auguraba un fin infausto.
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A Tlaxcala ella arribó,
Ahí marcaba la oficina,
pero nunca la encontró,
resultó capitalina.
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Por fin la halló la Catrina
“defendiendo” el patrimonio,
pero salió muy ladina
nunca dejó el escritorio.
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“Le pagas a los artistas,
ordenó a la secretaria,
“y charlas con periodistas
tendrás de forma ordinaria”.
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“Ya hasta te estás despidiendo,
pero nada has acabado,
no podrás salir huyendo,
vas a cumplir lo acordado”.
Juan Carlos Talavera
LUCINA JIMÉNEZ
Preparada para el salto
Lucina se relamía,
siempre apuntando muy alto,
quería la secretaría.
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Fueron sindicalizados,
o quizás fue fuego amigo;
sus intereses, frenados,
tuvo ella como castigo.
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Aferrada como pocas
ayuda pidió a la Muerte,
puras excusas barrocas
puso detrás de su suerte.
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“Dejas morir los proyectos,
le respondió ella violenta,
“y ¿así quieres mis afectos?
Ay, amiga, date cuenta”.
>
Muy triste quedó Lucina,
sólo le queda soñar,
relegada en una esquina
seguirá sin despuntar.
Juan Carlos Talavera
Sergio Ramírez
El año fue de terror
para el escritor nica.
Su patria, por error,
ya no le significa.
>
El dictador le quitó
con saña y crueldad
un tesoro que cuidó:
su nacionalidad.
>
Pero lejos de ceder,
don Sergio arremete
y buscará defender
su patria de la Muerte.
Virginia Bautista
Rosa Beltrán
Parca ronda la UNAM.
En especial, a Cultura.
Le gustó Rosa Beltrán,
para darle sepultura.
>
Tras un trabajo fuerte
y una visión crítica,
es invitada por Muerte
a dejar esta política.
>
El cambio de rectoría
trae modificaciones
y el equipo con alegría
visitará los panteones.
Virginia Bautista
Ignacio Solares
“No hay tal lugar”,
decía Nacho Solares,
pero halló ese hogar
detrás de los altares.
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Recreó los sueños,
la dimensión sagrada,
fantasmas pequeños,
pero recibió la llamada.
>
Hoy sigue escribiendo
en el camposanto,
amable y sonriendo
con el mismo encanto.
Virginia Bautista
CATRINA
Del camposanto he venido
llevándome a los que les toca,
por siglos siempre ha sido,
tristeza a veces esto provoca.
>
Soy blanca como nieve,
silenciosa al llegar,
mi estancia aquí es breve,
no me gusta incomodar.
>
De ojos negros y huecos,
muy sombría al caminar,
mi beso los deja secos,
la ausencia han de perdonar.
>
En muchos panteones he morado,
cempasúchil y copal al celebrar,
ay, canijo, no me he presentado,
La Catrina me puedes llamar.
Karina Tejada
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