Daniela Spenser narra la historia de Europa desde la vida de su familia
La historiadora y antropóloga revisa el exilio y la fragmentación motivados por las guerras mundiales y la paz fría

El exilio y la fragmentación. Éste fue el destino que enfrentaron diversas familias checas, entre ellas la de la historiadora Daniela Spenser, desde el desmembramiento del Imperio austrohúngaro, tras la Primera Guerra Mundial, hasta la caída del Muro de Berlín.
Con el fin de echar luz a la historia del siglo XX europeo, a partir de la vida de sus abuelos, padres y su padrastro, la también antropóloga publica el libro Errantes (Debate).
Tras años de ardua investigación, de revisar documentos, archivos y libros en checo, alemán, polaco, ruso e inglés, y de visitar diversos países, la autora documenta la participación de sus familiares en el exilio de Praga ante la Alemania nazi, la crisis de refugiados en Oriente Medio, el horror de los campos de concentración, la detención en Palestina, el cautiverio en Grecia, la Checoslovaquia comunista, la Primavera de Praga y la lucha por los derechos humanos en el exilio.
Si bien el punto de partida fue mi mamá; escribí el libro como hija, nieta, pero, sobre todo, como historiadora. El eje es la historia de Europa del siglo XX, que investigué para alcanzar lo que llamamos ‘la aproximación a la verdad’”.
Explica que buscó llegar a esa dimensión subjetiva de la historia, más cálida, a través de las personas que conocía. “No los conocí bien. No viví con ellos mucho tiempo. Emigré de Checoslovaquia a Inglaterra cuando tenía 20 años. Y desde 1972 vivo en México. Pero juntando la parte objetiva, de archivos, entrevistas, libros, y la subjetiva pude hilvanar el libro”.
Admite que le impactaron dos sucesos. “Uno es cuando mi mamá, a los 19 años, siendo sargento de la Royal Air Force, decide al final de la guerra ir al campo de concentración a ver si su mamá, mi abuela, seguía viva.
Le dicen que pide algo imposible, porque hacen listas a diario, que en dos horas cambian porque la gente se muere de tifoidea. Cuenta el encuentro con su mamá. Para ella, fue algo épico”, dice.
Y el otro acontecimiento, del que su madre no hablaba, “que conocimos hasta que se abrieron los archivos de la policía secreta, con la caída del régimen. Ella fue reclutada como informante por la policía secreta. Fue una experiencia traumática”.
Señala que “la investigación me permitió conocerla mejor. No mejoró mis relaciones con ella, pero la entendí mejor. Comprendí que no es poca cosa haber sido hija de una sobreviviente del Holocausto”.
Destaca que lo importante es no olvidar a esas personas que vivieron en el corazón de un planeta convulso. “El mundo nos está arrojando a un abismo. No podemos caer en él. Les quiero dejar un legado a mis nietos, que conozcan su historia para que luchen por un futuro mejor”.
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