Compagnie Vivons!: un lienzo de protesta en el FIC

La coreografía Never Twenty One utiliza el cuerpo para plasmar las denuncias de una sociedad reprimida

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La danza también puede ser una forma de protesta que utilice el cuerpo como un lienzo en el que se plasmen las denuncias de una comunidad reprimida y azotada por la violencia, dice a Excélsior el coreógrafo francés Smaïl Kanouté, director de la agrupación Compagnie Vivons!, que se presentará por primera vez en México, en el marco del 50 Festival Internacional Cervantino (FIC), con el montaje Never Twenty One.

Esta pieza, explica el coreógrafo, habla sobre la violencia a partir de experiencias y testimonios recabados en el Bronx, los guetos sudafricanos y las favelas en Rio de Janeiro”, explica Kanouté, creador de Never Twenty One, quien llevará a la escena guanajuatense a tres bailarines que personifican y recrean esas palabras llenas de maldad que reciben las víctimas y sus familias.

Reconozco que la violencia armada nos toca a todos. En estas ciudades, la mayoría de los jóvenes en ámbitos de pobreza mueren antes de los 21 y lo que presentamos es una metáfora y un tributo a quienes no lograron terminar sus vidas, haciendo eco del hashtag #Never21, acuñado por el movimiento Black Lives Matter”, detalla.

La obra utiliza los testimonios recabados por Kanouté. “Empecé en el Bronx, donde extraje parte de los textos escritos en los cuerpos de los bailarines, los cuales están inspirados en huelgas y protestas. Para mí el cuerpo es un lienzo que me permite transmitir un mensaje con testimonios reales”, expresa.

Posteriormente, el coreógrafo trabajó el mismo tema en  Sudáfrica y Rio de Janeiro, pero combinado con la música que predomina en las regiones exploradas, como el hip-hop, la música electrónica y tradicional brasileña.

Y así seguí investigando más de cerca estas ciudades para ver el tipo de violencia del que eran víctimas los jóvenes. Me di cuenta de que en cada ciudad la gente creaba su propia música, lo cual utilizo para hablar de sus testimonios”, abunda.

¿Es posible emplear la música y la danza como una defensa ante la violencia? “La música y el baile son una defensa contra la violencia y lo podemos ver en la calle, donde la gente crea su música y danza, a partir de su cultura. Ambos son elementos de resistencia y los jóvenes, que tienen que sobrevivir en esa atmósfera, necesitan trazar ese proceso creativo”, destacó.

A esto hay que sumar de que tanto la danza como la música cambian la mente de las personas, es decir, ambos aspectos ayudan a crear una comunidad entre las personas, para que entre ellos se ayuden mutuamente y puedan vivir mejor”, apunta.

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