‘Buscamos conectar con la belleza de la ópera’: Aigul Akhmetshina

La mezzo rusa encarnará el papel de Rosina en El barbero de Sevilla, de Rossini, el 31 de mayo en la Metropolitan Opera House; la función será transmitida en la pantalla gigante del Auditorio Nacional

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Fotos: Cortesía Lera Nurgalieva / Auditorio Nacional

La ópera es una forma de arte que nos ayuda a conectar con nosotros, como seres humanos, pero que también nos inspira esperanza y nos aleja de nuestros problemas cotidianos”, dice a Excélsior la mezzosoprano rusa Aigul Akhmetshina (1996), quien encarará el papel de Rosina en la ópera El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini.

Esto ocurrirá el próximo 31 de mayo, a las 11:00 horas, en la Metropolitan Opera House, cuya función será transmitida en vivo a través de la pantalla gigante del Auditorio Nacional.

Y añade: “A mí me parece que necesitamos conectar con algo bello, algo que no se limite a las palabras. Algunas personas van a galerías, otras escuchan jazz, rock, pop, música electrónica o la ópera, que es una herramienta perfecta para recordar que, en realidad, la humanidad no ha cambiado demasiado en siglos, que seguimos girando en círculos constantemente y que todos, de algún modo, sentimos lo mismo”.

Akhmetshina emergió como una de las jóvenes estrellas de la escena operística, luego de encarnar por primera vez el personaje de Carmen en la Royal Opera House, en 2017, con 21 años de edad.

Desde entonces, se ha presentado en algunos de los escenarios más prestigiosos de Europa, como la Ópera Nacional de París y el Teatro Real de Madrid. Su debut en la MET de Nueva York ocurrió en 2022, en la ópera Rigoletto, con el papel de Magdalena.

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Cuando vas a la ópera, subraya la mezzosoprano, “puedes ver el vestuario, el maquillaje, la coreografía, la actuación, el canto y no sólo música de la orquesta, es decir, hay muchos detalles que hacen un arte visual complejo.

Creo que así es para mí: cada que canto, que voy al teatro o a una ópera, siento como si estuviera en una iglesia, rodeada de una energía limpia”.

¿Recuerda la primera vez que usted descubrió su conexión con la ópera?, se le pregunta a Akhmetshina. “Creo que mi primer amor por la ópera nació a los 14 años, porque fue la primera vez que vi una de verdad.

Fue en el teatro de mi estado (Kirgiz-Miyaki). Antes sólo me encantaba cantar, pero siempre sentí que no era suficiente, pero con la ópera y el teatro todo encajó. Me encanta el hermoso vestuario y la música... todo es un mecanismo enorme que se pone en marcha y que el público ni siquiera imagina”.

¿Cuál es su mensaje personal al interpretar a Rosina? “El mensaje es no rendirse cuando enfrentamos dificultades en el camino. Porque si sueñas con algo, si tienes una meta, simplemente sigue adelante, porque la vida no es fácil; lo sencillo es rendirse, pero para lograr un final feliz y crecer como persona necesitas pasar por dificultades”, como ocurre con Rosina en El barbero de Sevilla.

Por último, la mezzosoprano adelanta que, luego de su primera grabación, titulada Aigul, que incluye arias de Carmen, I Capuleti e I Montecchi y La cenicienta, ya alista su segunda grabación.

Será diferente del primero y tendrá muchas canciones accesibles de escuchar, pero sólo con piano, así como una pieza de reciente creación que hizo para mí por un compositor ruso-estadunidense que ya anunciaré más adelante”, concluye.

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cva