Artistas exigen redimensionar apoyo al teatro; estímulo fiscal

Creadores piden que instancias culturales como el INBAL y la Secretaría de Cultura escuchen sus propuestas para mejorar el Efiteatro, programa que se ha convertido en prácticamente el único apoyo a la escena teatral

thumb
teatro

Dramaturgos, actores y directores de escena denunciaron que es urgente renovar el Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Teatral Nacional, mejor conocido como Efiteatro.

Esto, con apoyo del INBAL (Alejandra de la Paz), la Secretaría de Cultura (Claudia Curiel), la Coordinación Nacional de Teatro (Luis Mario Moncada) y la Secretaría de Hacienda (SHCP).

Así lo expresaron en las últimas horas figuras de la escena como David Gaitán, Enrique Olmos de Ita, Enrique Singer, Federico Zapata, Fernando Bonilla y la compañía El Rinoceronte Enamorado, entre muchos más, tras concluir la cuarta y penúltima etapa del proceso, que consistió en conseguir  un contribuyente aportante.

“Efiartes ha homogenizado y mercantilizado la creación escénica mexicana. Lo que parecía una solución ha servido para debilitar (hasta casi desaparecer) las producciones institucionales y desamparar la creación independiente”, expresó en redes Fernando Bonilla.

Y agregó: “(el Efiteatro) se ha convertido en un modelo profundamente neoliberal que prioriza los intereses comerciales o las conexiones empresariales mucho más que la creatividad o la capacidad artística”.

Por su parte, David Gaitán escribió: “Salir elegido en el primer filtro (del estímulo) se ha convertido en la peor buena noticia del año. Ahora, en pleno acto caníbal, a desear que un chingo de otros colegas tampoco lo hayan logrado para que se abra una segunda vuelta y tener otras tres semanas de frustración y ruegos desamparados a contribuyentes que les damos igual”.

Al respecto, Enrique Singer dijo: “El problema es que, en más de 12 años de existencia, no se han revisado sus objetivos. Además, se ha convertido prácticamente en el único apoyo al teatro y para eso no fue creado”.

FALLAS CLAVE

Excélsior charló con el creador escénico Enrique Olmos de Ita, quien habló de las fallas clave del Efiteatro. 

“Hay dos observaciones claras. Primero, la necesidad de ser escuchados por las instancias culturales para mejorar el instrumento, algo que se comentó desde las mesas de trabajo de la transición (entre el sexenio de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador), y que se reiteró en las mesas de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero no ha ocurrido.

“Ésa es una postura clara que tenemos todos: que hay que sentarnos a mejorar este instrumento, especialmente para el teatro”, aseveró.

Y el segundo, dijo, “es que vemos que los contribuyentes aportantes, las grandes empresas, no siempre conocen el estímulo fiscal, es decir, no ha habido una pedagogía del Estado para que, más allá de ciertos grupos empresariales, se tenga acceso a estas dinámicas de producción artística”.

Esto ha generado que el circuito de contribuyentes aportantes sea minúsculo, reconoció.

Pero es tarea del Estado, “porque es complicado exigir sólo al INBAL o a la SC, pues aquí interviene Hacienda, el Sistema de Administración Tributaria, y parece que son ellos a quienes no les interesa mucho mejorar el instrumento y acercar nuevas formas de consolidarlo”, apuntó Olmos.

LÍMITE INSOSTENIBLE

Este diario también conversó con Federico Zapata, integrante de la compañía Colectivo Desde Los Huesos.

“Cada año la búsqueda del estímulo fiscal es problemática por razones que van desde la conformación de la carpeta hasta la obtención del contribuyente aportante.

“Sin embargo, este año pareciera que esos problemas que se vienen arrastrando desde hace años están llegando a un límite insostenible”, expresó.

¿Qué mejorar del Efiteatro?, se le preguntó a Zapata. “Todo. Hay quien habla de crear una bolsa ciega, de que sea la SHCP la que asigne a los aportantes y de la regulación de los brókers (quienes cobran un porcentaje del recurso por obtener un aportante)...

“Todas son vías posibles, pero se requiere de muchísima voluntad política y, sobre todo, de que quienes están en puestos de poder, como coordinaciones, secretarías y demás, sumen fuerzas para presionar a que la legislación se modifique en favor de los artistas y de la población, pues hablamos del derecho al acceso a la cultura”.

¿La situación internacional incide en los aportantes? “Definitivamente. La incertidumbre por las políticas arancelarias del gobierno de Trump y las de la economía nacional generan desconfianza. En nuestro caso, como compañía, recibimos como justificación de algunas empresas que no sabían cómo iban a terminar su año fiscal, por los aranceles, además de que no querían tener encima a la SHCP.

¿Qué mejorar en cuanto al tema de los jurados? “El asunto con la evaluación (del proyecto) es complejo, porque ésta se hace con base en criterios artísticos que son ambiguos desde sus lineamientos.

“(Por tanto), se debe revisar el criterio de las evaluaciones, porque la ambigüedad no te aporta nada como artista. ¿Cuánta claridad hay en decir que evaluarán la carpeta del proyecto? ¿Se refieren al diseño, a la tipografía, a la información?

“Sobre todo, se deben revisar las reglas de operación para impedir que las empresas decidan, con base en criterios que no les corresponden, porque se trata del pago de impuestos, no de un regalo. En nuestro caso, como compañía, una cadena de tiendas departamentales nos descartó porque ‘sólo recibimos proyectos con más de 90 puntos en la evaluación’”, concluyó.