A 30 años del estreno de la obra ‘Metro Chabacano’, Javier Álvarez prepara sus 'Cuatro estaciones'

Dotado de un catálogo diverso, el artista habla del proyecto ‘Cuatro Estaciones’ y advierte que su obra es un diálogo constante con la experimentación y la imaginación

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Foto: Especial/ Fotoarte: Erick Zepeda

CIUDAD DE MÉXICO.

A 30 años del estreno mundial de la obra para cuarteto de cuerdas Metro Chabacano, el compositor Javier Álvarez (CDMX, 1956) acepta que ese paisaje sonoro y urbano se mantiene vigente y habla sobre sus planes para 2022.

Por ejemplo, la realización de la obra Metro Indios Verdes, la cual se sumará a Metro Taxqueña (1994) y Metro Nativitas (2000) para darle forma a sus Cuatro estaciones.

Así como el estreno, en mayo de 2022, de la instalación sonora Carbono secreto, frente al Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac), en el marco del Festival El Aleph, comenta en entrevista con Excélsior.

Pero antes de entrar en los estrenos, Álvarez se concentra en recordar el origen de Metro Chabacano.

Es una larga historia. En noviembre de 1988 mis padres viajaron a la India y, antes de volver a México, pasaron por Londres, donde yo vivía. Allá se quedaron unos días y acudieron al estreno de una pieza. Eso para mí fue un triunfo.

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Fue una pieza para piano y electroacústica. Pero al salir de ahí fuimos a tomar una cerveza y el comentario (que me hicieron) fue que les había dado mucho gusto el éxito de la obra, pero que les parecía que era una música en la que pasaban demasiadas cosas en muy poco tiempo, que era rápida y compleja”, recuerda.

El compositor se quedó con esa idea y antes de volver a México, en un lapso de tres semanas, compuso Metro Chabacano, en el estudio de un amigo. “Hice un demo con un viejo sintetizador y lo grabé en un casete”.

Semanas después llegó a la ciudad para celebrar la Navidad y, durante el intercambio de regalos, les entregó la pieza como un obsequio.

En la celebración estaba el chelista Álvaro Bitrán, integrante del Cuarteto Latinoamericano, quien de inmediato le sugirió adaptarla para cuarteto de cuerdas.

Pero Álvarez no la consideraba una pieza representativa de su trabajo, sino un regalo, y lo dejó pasar. Tres años después le llamó el pintor y escultor Marcos Límenes –amigo de Bitrán– y le comentó que el Sistema de Transporte Colectivo de la CDMX le había comisionado una instalación cinética en el Metro Chabacano, y le pidió la adaptación de la pieza que, finalmente, se estrenó en septiembre de 1991, a manos del propio Cuarteto Latinoamericano.

¿Qué opina de su obra, a 30 años de distancia? “Ha envejecido bien. Ha sido una pieza que ha resistido el tiempo y sigue siendo vigente, porque tiene un grado de accesibilidad en términos de su lenguaje y, al mismo tiempo, contiene una complejidad rítmica.

Ha sido una combinación interesante. Es curioso que naciera como un obsequio y, finalmente, es una pieza que se ha mantenido”, apunta.

¿Por qué le ha interesado el proyecto de las Cuatro estaciones? “Tengo Metro Chabacano, Metro Nativitas y Metro Taxqueña. Ahora el proyecto es hacer Metro Indios Verdes para tener mis cuatro estaciones, como Antonio Vivaldi o Astor Piazzolla. Es un proyecto que espero hacer en 2022 o al siguiente año”.

Sin embargo, señala que cada una de las piezas que prepara no parte de la misma premisa, porque cada trabajo nace de un experimento nuevo.

Nunca he querido quedarme en una sola cosa y eso es ventajoso cuando lo haces, porque la gente empieza a reconocer un estilo, algo que suena parecido a otra pieza que hiciste antes y que agradó al público. No me siento cómodo con eso porque siento que no me da libertad creativa.

Más bien, me gusta emprender algo nuevo en cada proyecto. Incluso, cada trabajo tiene un alcance metodológico bastante diferente. Me divierte y eso para mí es importante, pues nunca he tenido la tentación de quedarme en una sola cosa”.

¿Por qué estaciones del metro? “Tiene que ver con el hecho de que yo crecí en la CDMX. Además, siempre tuvo un peso especial el que mi padre fuera arquitecto y la ciudad esté llena de edificios que él diseñó.

A eso se suma el carácter único y contrastante de la ciudad, ya que puede ser la más hermosa y la más horrorosa, de una calle a la otra. Es una cuestión identitaria”, abunda.

Por último, lamenta que en las salas de concierto no se reponga la música de los compositores contemporáneos y pone el ejemplo de creadores como Manuel Enríquez y Armando Luna quienes, pese a su calidad, no son tocados.

CLAVES DEL CARBONO SECRETO

Javier Álvarez define su catálogo como “representativo de un eclecticismo rampante” y habla sobre su próxima experimentación: Carbono secreto.

En pocas palabras, explica, “es una obra que tiene una referencia sobre la preservación del medio ambiente y está inspirada en los estromatolitos”, es decir, esa colonia de bacterias a la que se le atribuye ser el primer oxigenador de la atmósfera.

En la creación de este trabajo participó una bióloga de la UNAM y el artista visual y arquero Emilio Said.

Para este proyecto usaremos un piano de desecho y lo pondremos sobre un espejo de agua, como  metáfora del medio ambiente, al cual se le disparará una serie de flechas, cuyo sonido será captado en un dispositivo y se amplificará y distribuirá con un algoritmo en ocho bocinas”, explica.

Y será completado con un coro de ocho personas. “Ésa será la premisa de la obra, en un intento por salirme de lo habitual”, explica el ganador de la Medalla Bellas Artes 2015 y quien también alista la activación sonora Todos los nombres del viento, que estrenará en Andalucía el próximo año.

cva

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