Estallan con Godflesh en el Lunario
Los festivales Bestia-Aural presentaron en México a una de las joyas de la música de punk y rock industrial

CIUDAD DE MÉXICO.
El Lunario estalló la noche del sábado con la paradoja de ver a dos hombres sobre el escenario como si fueran una orquesta. Godflesh confirmó su condición de coloso dentro de las propuestas extremas de la música. Justin Broadrick, en la guitarra y las vocales, y G.C. Green al bajo, impusieron su brutal sonido con una espléndida revisión de una trayectoria de casi tres décadas. El público de inmediato conectó con los ritmos combinatorios de Godflesh, su esencia sonora: la tensión larga de la guitarra de Broadrick, el constante golpeteo del bajo, su ya clásica caja de ritmos y la fuga de sonidos programados, cercanos a los ruidos o a la música techno. Los festivales Bestia-Aural tuvieron en Godflesh la joya de su alianza.
ETIQUETA CONVENIENTE
Eso de “metal-industrial” o “rock-industrial” son términos con los que Godflesh no simpatiza del todo. “Lo de rock industrial es una etiqueta conveniente. La gente debe poner las cosas en algún lado”, afirma Green. Como sea, Godflesh abrió un camino.
Supongo que así fue. Nunca hemos sido tradicionales en ningún sentido. Creo que la belleza de lo que hacemos es muy alienígeno. Pero nunca nos sentamos a decir: ‘Cómo podemos hacer esto único’, sino que sólo pusimos un montón de cosas juntas que creo que tienen sentido”, señala, por su parte, Broadrick.
Ambos músicos charlaron con Excélsior unas horas antes de su concierto en el Lunario ante un público en su mayoría adepto al metal extremo.
En ese sentido, Broadrick reflexiona: “Nos ayudó estar por mucho tiempo en la disquera Earache al lado de bandas de death metal, grindcore y todas esas cosas. Creo que mucha gente que venía de esas áreas nos empezó a seguir, y en un sentido nosotros también venimos de ahí, porque yo estaba en Napalm Death y en proyectos similares. Pero quizás no seríamos tan populares, relativamente hablando, sin Earache”.
En sus inicios, hacia finales de los años 80, a Godflesh se le escuchaba como una rara avis. Demasiado fuerte para los estándares de la música techno y heterodoxa en la escena metalera. Empero, no creó un cisma, sino que operó, sin saberlo, como facilitadora de múltiples géneros. Se diría que los reconocimientos de agrupaciones mucho más famosas como Ministry o Metallica no son gratuitas.
Sigo pensando que somos una banda que hace rock experimental. Básicamente. Juntamos los sonidos que no existían en los inicios de la música industrial. Una mezcla de metal básico, pero también de hardcore y punk y postpunk. En realidad ya estábamos tocando cuando el metal industrial ni siquiera era un término, pero bueno, en algún sentido es una manera de explicar nuestra música, pero me parece que somos una banda de rock”, afirma Broadrick.
Con Streetcleaner, de 1989, Godflesh adquirió definitivamente la característica de banda de culto. En 1991, con el EP Slavestate sorprendió a sus seguidores. “En esa época no fue la producción favorita de mucha gente. Les extrañó su sonido techno. La gente decía que habíamos ido demasiado lejos. Sonaba extraño”, recuerda Green. “La gente esperaba el Streetcleaner II, pero habíamos asistido a muchos raves”, comenta, riéndose, Broadrick.
CIUDAD DESOLADA
Birmingham es la ciudad de Inglaterra en la que se concentró buena parte de la clase trabajadora. Por su fuerza industrial fue conocida como “El taller del mundo”. Pero en Birmingham han surgido bandas clave como Black Sabbath y Judas Priest, así como, tiempo después, bandas que convivían en guettos. Se ha dicho que el carácter industrial de Birmingham explica de alguna manera su voluntad musical, decididamente distinta a la de otras grandes urbes como Liverpool o Londres.
Históricamente, Birmingham tiene una relación directa con la depresión, porque es una ciudad larga, opresiva y desolada, particularmente en los 60, los 70 y los 80. Ahora es muy distinta, obviamente. Pero era un lugar muy opresivo para vivir, era muy difícil. Quiero decir, obviamente había mucha música muy linda, material que no representaba la atmósfera densa, ese lado oscuro. Está UB40 como ejemplo”, explica Broadrick.
Pero no sólo nos limitábamos a la música. Había muchas cuestiones políticas”, señala Green. “En la Inglaterra de los 80 había mucha diversidad y sitios en dónde presentarse. Pero es una ciudad que nos formó en el sentido de que nunca aprendimos música de manera tradicional, simplemente tocábamos un estilo que sonaba distinto, porque si intentabas tocar de manera clásica, ciertamente habría estado mal técnicamente hablando. Así que nos decíamos: ‘Hey, suena bien’. Y con eso bastaba”, complementa Green.
La cultura de la música ahora es tan diferente que ni siquiera podría decir cómo y por qué sucedió. El ambiente ha cambiado, la cultura ha cambiado. Había una escena, pero era un producto de una época y no era un mal tiempo”, comenta Broadrick. “La cultura del rave es tan relevante y subversiva como la escena del punk rock que estuvo antes, sólo que lo veo como una extensión y algo en lo que también estaríamos involucrados. Pero últimamente no hay nada subversivo en Birmingham. Así se movió de rápido el mundo”, refiere.
UNA FIGURA CLAVE
Uno de los personajes que mejor contribuyeron al desarrollo de la música inglesa fue el DJ y periodista John Peel. Por su cabina de la BBC pasaron toda clase de artistas y grupos. Entre sus sesiones, la de Godflesh es de colección.
“Fue una figura clave de la cultura underground. Nunca habrá otro John Peel, pero no decimos esto nostálgicamente. Sí, somos hombres viejos que tocan música que venía de cierta cultura. Ya no habrá más eso. Ahora estamos en la época del internet”, comenta Broadrick.
“John Peel fue el campeón”, interviene Green. “El tipo no tenía agenda para buscar música, no le importaba el tipo de música, invitaba a todo mundo y por esa parte integradora fue de gran ayuda para la música”, menciona Green.
STREETCLEANER ET AL
El set list de Godflesh en el Lunario fue abarcador. No es sencillo incluir el material de tantos años y tantas piezas. Like Rats, Christbait Rising, Streetcleaner, Avalanche Master Song o Slateman sonaron poderosas, en todo momento acompañadas de unas proyecciones reconocibles en sus discos y EPs. El ritmo espeso de Godflesh se vuelve un tonelaje audiovisual para cualquier audiencia.
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