La migración desde el mar en el libro ‘Ella trae la lluvia’

Martha Riva Palacio Obón aborda el tema de la violencia y los desplazados a partir de un relato fantástico y marítimo

El libro Ella trae la lluvia se acompaña del trabajo gráfico de Roger Ycaza. Ilustración: Tomada del libro Ella trae la lluvia/Roger Ycaza
El libro Ella trae la lluvia se acompaña del trabajo gráfico de Roger Ycaza. Ilustración: Tomada del libro Ella trae la lluvia/Roger Ycaza

CIUDAD DE MÉXICO.

Un retrato marino sobre la migración a causa de la violencia, la discriminación, el odio y la marginación. De eso trata el libro Ella trae la lluvia, de la narradora Martha Riva Palacio Obón, que se presentará hoy a las 19:00 horas en librería Octavio Paz del Fondo de Cultura Económica (FCE), donde se cuenta la historia de Teo, Calipso y La Torda, tres niños que han quedado atrapados dentro del torbellino de la discriminación, el cual resuelven a partir de un relato fantástico que incluye a una sirena-bruja llamada Imanje.

“Tenía la inquietud de contar una historia sobre el mar, las islas y todo lo que evoca el imaginario de esta geografía, el cual coincidió con un momento de la realidad en que comenzó a resonar la problemática de las poblaciones que se han visto desplazadas por la violencia”, detalla en entrevista Martha Riva Palacio.

“Ésa fue la idea: explorar, desde la perspectiva de los niños que han quedado desarraigados como consecuencia de la violencia, a partir de Calipso, una niña que ha huido de su antigua realidad, para encontrar a Teo, el niño que forma parte de esa población que recibe a estos refugiados con un halo de intolerancia a causa del miedo que provoca el desabasto de peces”, y otros factores como la discriminación y la indiferencia.

Sin embargo, lo que la narradora buscó en principio con este relato, fue la invención de un mundo imaginario donde los lectores pudieran soñar, “una historia que acompañara a los niños lectores para luego entender y ver experiencias desde otro punto de vista”.

¿Por qué utilizar un personaje fantástico como Imanje, la sirena, en esta narración?, se le inquiere a la narradora. “Porque me hacía interesante anclar el relato en el caribe, que abarca varias regiones de Latinoamérica, incluyendo México, en una clara alusión a las raíces de las diosas africanas que llegaron al continente durante la diáspora, así que este personaje es más un registro de todas esa migraciones voluntarias o involuntarias que han padecido los seres humanos”.

¿En esta historia el lenguaje se convierte en un obstáculo? “Por un lado está Calipso, que ha perdido la capacidad de hablar y nombrar lo que le ha sucedido; pero también está Teo, a quien le cuesta trabajo superar la muerte de sus padres. Es cierto, a veces el idioma es una de las primeras barreras para un extranjero, pero lo terrible es que a veces podemos tener la misma lengua y aun así no logramos escucharnos”.

¿Consigue su efecto en el lector infantil? “Para mí era importante hablar de este tema con los niños porque todos los días ellos viven la violencia, no sólo la que existe en las calles como violencia social, sino algo más particular a nivel escolar, donde se ataca a estos niños que se perciben como vulnerables”.

¿Por qué al final se impone la deportación de los extranjeros? “Porque desde que escribí esta historia me quedó claro que sólo había dos tipos de finales: un final feliz u otro más agridulce, donde el mundo de los adultos, que irrumpe en el de los niños, se convierte en un duro golpe y cambia radialmente su experiencia. Por eso me incliné por el final agridulce”.

Martha Riva Palacio es autora de Haikú: Todo cabe en un poema si lo sabes acomodar, Pequeño elefante transneptuniano y en 2011 ganó el XVI Premio de Literatura Infantil Barco de Vapor.