“La música necesita literatura”: habla Joselo Rangel

El narrador y guitarrista del grupo Café Tacvba publica One Hit Wonder, su más reciente antología de cuentos

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de septiembre.-La música también necesita de la literatura. Y si ésta no existiera… seguramente viviríamos en un mundo gris, aburrido y menos feliz, asegura Joselo Rangel (Veracruz, 1967), narrador, guitarrista del grupo Café Tacvba y colaborador de Excélsior, quien publica One Hit Wonder, su más reciente antología de cuentos.

“Debo decirte que siempre tuve la fantasía de ser escritor. Es más, fantaseé con eso antes de querer ser músico, así que mi acercamiento a la música está directamente vinculado con las letras”, asevera el también compositor.

Así que en esta ocasión los fans de esa banda, que nació en 1989, podrán conocer los sueños, las obsesiones y fantasías que habitan la cabeza de Joselo, a través de  veinte cuentos de ácido, amor, locura y desparpajo.

Y aunque es cierto que muchos conocen las andanzas literarias de este rockero literario, pocos imaginan a este guitarrista mordisqueando cuentos de esta manufactura, catalogados por Bernardo Fernández BEF como mucho mejores que sus propias letras.

“En realidad quiero decirte que como escritor tampoco tengo un plan maestro en el que quiera mostrar algo específico. Sólo son cuentos que me salen. Así que este volumen es una puerta de entrada a mi cabeza, a lo que pienso, ese espacio donde no quiero tomar en serio todo, sin dejar de provocar algo en quienes quieran leerlos”, apunta.

Autodefinido como “un nerd, aferrado y obsesivo” que en cada oportunidad suelta historias que nacen de la casualidad, el guitarrista hace una mezcla de personajes imposibles, entre músicos vanidosos y una nueva versión del encuentro entre Adán y Eva, el nacimiento del primer artista independiente, la relación de una pareja que convive entre sueños, el desconocimiento de los otros y el tedio por el futuro.

“La literatura es mi compañera de toda la vida, el lugar donde leo a gusto, un espejo donde me encuentro a mí mismo y me descubro, y acaso ese espacio abstracto que amplía mi conocimiento”, asevera.

Sin embargo, aclara que ese distinguido acto de la lectura jamás lo convertiría en un tipo culto. “Por eso que desconfío a veces de esos anuncios donde se invita a las personas a leer 20 minutos diarios para ser mejores personas. ¿Es eso verdad? A lo mejor depende de lo que leas”, explica con ironía. “No sabemos si los libros nos hacen mejores o peores personas, además, ¿qué es ser buena persona? Bueno, eso depende a quién le preguntes”.

Lo cierto es que para comprender al músico habría que conocer al escritor, explica, porque si bien acepta que su acercamiento a la música es más sentimental, la escritura se ha convertido en mi forma de razonar y cuestionar su entorno.

“Sé que parece broma, pero cuando tengo una guitarra en las manos se me ocurre una canción y si tengo una computadora o un lápiz me viene a la cabeza un cuento. Y mi método de trabajo es muy simple: tomo la guitarra y empiezo a tararear y con los cuentos dejo volar mi imaginación y no pienso en los escenarios”, explica.

Sin embargo, asegura que cuando escribe una nueva historia no se imagina los camerinos o cualquier concierto para narrar algunas anécdotas, aunque al momento de la relectura más consciente descubre al ser humano que crea historias llenas de desparpajo y locura.

“Así que me da una satisfacción enorme expresarme así porque durante toda mi vida fui más bien una persona tímida; y más que ser el alma de la fiesta siempre fui retraído, con algunos amigos cercanos, así que al escribir canciones o narraciones como éstas, siento la oportunidad de pertenecer al mundo, es una forma de comunicarme y entablar un diálogo con los otros”, asegura.

ES UNA SALVACIÓN

Yo aprendí a tocar la guitarra porque quería escribir canciones, nunca pensé en hacer solos o tocar más rápido, lo que siempre quise fue escribir canciones memorables, canciones que dijeran algo.

Pero al hablar de la relación entre la música y la literatura, el autor de la columna Crócknicas marcianas desde hace más de ocho años, se remite a las raíces evidentes y ocultas que existen dentro en las letras de Café Tacvba.

“La más conocida, aunque no es una canción mía es: Las batallas, basada en Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco. Pero también hay otras como: El baile y el salón que es esta canción que se me ocurrió cuando leí Haciendo el amor con música, de D. H. Lawrence”.

Otros guiños vienen en los títulos de letras como: El fin de la infancia a partir del libro El fin de la infancia el título de una novela de Arthur C. Clark; o Trópico de Cáncer, que es una canción de Rubén Albarrán, que traza otro guiño con la novela homónima de Henry Miller; y una referencia más reciente está en el libro One flew Over the Cuckoo’s Nest de Ken Kesey, donde aborda los viajes con LSD, que inspiró Andamios.

¿Por qué un músico escribiría ficción?, se le cuestiona. “Porque a mí la literatura me ha salvado de muchas cosas. Por ejemplo, cuando vine desde Minatitlán, Veracruz, a México, con un cambio que me resultó en un shock muy fuerte y que sólo la literatura y la música me ayudaron a resolver”.

También lo salvó de la ignorancia que encontró en la escuela pública, pues eso le permitió superar los huecos y omisiones. “Así que los libros me han dado esa educación que el gobierno no me dio”, explica.

¿Qué haría entonces sin literatura? “Puesto que soy un ávido lector desde los diez años, creo que debería hacer cosas para ocupar ese tiempo que dedico a leer y escribir. No sé, quizá me aficionaría a la bicicleta”.

De momento, explica que se ha concentrado en la literatura gringa, con libros como Libertad de Jonathan Franzen, considerado uno de los autores norteamericanos más importantes de la actualidad; y dedica tiempo a sus lecturas de Philip Roth, y eventualmente las ficciones de Jorge Luis Borges.

Para quienes no lo conocen, Joselo Rangel es músico, compositor y escritor, quien junto a su hermano Enrique, Rubén Albarrán y Emmanuel del Real formaron Café Tacvba; es autor de canciones como María, Esa noche, Rarotonga, Cero y uno, semanalmente publica narraciones en su blog Textos mutantes, y antes ha publicado el libro Crocknicas Marcianas, homónimo de su columna en Excélsior.

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TÍTULO:

One Hit Wonder

AUTOR:

Joselo Rangel

EDITORIAL:

Almadía, México, 2015, 180 pp.