El templo de las cruces: conoce más del Taj Mahal de Guanajuato
Conoce la historia del Templo de las Cruces, conocido como el “Taj Mahal mexicano” en Acámbaro, Guanajuato, una obra que nació del esfuerzo y la fe de su comunidad.

El Templo de las Cruces es una iglesia católica situada en la comunidad de Las Cruces, dentro del municipio de Acámbaro, en el estado de Guanajuato, México. Esta iglesia es uno de los principales atractivos turísticos del municipio y el estado.
El Taj Mahal de Guanajuato
En los últimos años, esta construcción se ha vuelto muy conocida debido a su apariencia poco común en comparación con otras iglesias del país.
Aunque se trata de un templo dedicado a la Virgen de Guadalupe, su forma exterior, con cinco cúpulas doradas y una estructura que recuerda a edificios orientales, ha provocado que muchas personas lo llamen el “Taj Mahal mexicano” o el “Taj Mahal de Guanajuato”.
El apodo surge por su parecido visual con el Taj Mahal de la India, un famoso mausoleo construido en el siglo XVII que hoy es considerado una de las maravillas del mundo moderno. Sin embargo, el templo guanajuatense no es una copia exacta, sino una obra inspirada en esa estética monumental.
A diferencia del Taj Mahal original, que fue construido por un emperador, el Templo de las Cruces nació del esfuerzo conjunto de una comunidad rural y de migrantes que enviaron dinero desde el extranjero para hacerlo posible. Esto le da un valor especial, ya que representa no solo un lugar de fe, sino también el trabajo colectivo de sus habitantes.
Historia del Templo de las Cruces
La historia del Templo de las Cruces comenzó como un proyecto impulsado por los propios habitantes de la comunidad. La construcción inició en el año 2004 y, tras más de diez años de trabajo, fue inaugurado el 28 de diciembre de 2014.
El diseño estuvo a cargo del arquitecto José Ignacio Monroy, quien tomó como referencia la imagen imponente del Taj Mahal para crear un templo diferente a los tradicionales de la región, pero sin dejar de lado su función católica.
Gran parte del financiamiento provino de migrantes guanajuatenses que viven en Estados Unidos, quienes enviaron aportaciones económicas para apoyar la obra. Estas contribuciones fueron organizadas por un comité comunitario que administró los recursos para asegurar que se destinaran a la construcción.
El terreno donde se edificó el templo fue donado por la familia Uribe, quienes lo entregaron con la intención de que ahí se levantara la nueva iglesia del poblado. Aunque el templo fue inaugurado en 2014, algunos detalles exteriores continúan desarrollándose, como parte de un proceso que ha dependido siempre del apoyo voluntario de la comunidad.

¿En qué está inspirado el Templo de las cruces?
Uno de los elementos más llamativos del Templo de las Cruces es su conjunto de cinco grandes cúpulas doradas, una central y cuatro en las esquinas. Esta distribución le da una apariencia que recuerda a edificios orientales, motivo por el cual muchas personas lo comparan con el Taj Mahal.
La fachada está construida principalmente con cantera rosa proveniente de Tlalpujahua, Michoacán, lo que le da un tono cálido que resalta bajo la luz del sol. Este color contrasta con el brillo dorado de las cúpulas y las torres que rodean el edificio.
También cuenta con arcos amplios y vitrales que decoran la estructura, lo que aporta mayor atractivo visual y lo distingue de las iglesias tradicionales del estado.
En el interior, el templo conserva un ambiente sencillo y adecuado para la oración. Tiene amplios espacios, bancas de madera y un altar principal dedicado a la Virgen de Guadalupe, figura central de la devoción en México.
A pesar de su apariencia exterior imponente, el interior mantiene la sobriedad típica de un templo católico, pensado principalmente para las celebraciones religiosas y las reuniones de la comunidad.
El diseño del templo combina elementos que recuerdan estilos arquitectónicos de otras partes del mundo con la tradición religiosa mexicana. Aunque no forma parte de la arquitectura colonial clásica del estado, se ha convertido en un ejemplo distinto dentro del panorama religioso del país.
Esta mezcla de influencias y su ubicación en una comunidad rural hacen que el Templo de las Cruces sea considerado un sitio único en Guanajuato.
¿Se puede visitar el Taj Mahal de Guanajuato?
El Templo de las Cruces se localiza a aproximadamente 12 kilómetros al sureste de la ciudad de Acámbaro, en la comunidad de Las Cruces. Para llegar, es necesario tomar la carretera rumbo a Jerécuaro y seguir las indicaciones hacia el poblado. Desde cierta distancia, el templo puede verse gracias a la altura de sus cúpulas y torres.
El templo está abierto todos los días, generalmente desde la mañana hasta la tarde. La entrada es gratuita, lo que permite que tanto fieles como turistas puedan visitarlo sin costo. Se recomienda verificar los horarios antes de acudir, ya que pueden variar dependiendo de las actividades religiosas.
La fiesta patronal se lleva a cabo el 30 de diciembre, y desde días previos se puede disfrutar de otras fiestas y actividades en las comunidades cercanas. Se recomienda visitar el templo durante la tarde para apreciar mejor los colores de la cantera y el brillo de las cúpulas.
Si acudes, recuerda respetar el lugar, ya que es un espacio activo de culto religioso. Aprovechar la visita para recorrer otros puntos de interés en Acámbaro, como su centro histórico y sus tradiciones locales.
Más allá de su atractivo visual, el templo representa el esfuerzo conjunto de una comunidad que logró materializar un proyecto gracias a la cooperación y el apoyo de migrantes. Esta historia es parte fundamental de la experiencia al conocer el lugar.

El Templo de las Cruces, conocido como el Taj Mahal de Guanajuato, es una obra que destaca por su diseño diferente y por la historia que hay detrás de su construcción. No se trata solo de un edificio llamativo, sino de un símbolo de fe, unión y compromiso comunitario.
Visitar este templo permite apreciar una construcción distinta dentro del estado de Guanajuato y conocer cómo la colaboración de sus habitantes dio vida a un espacio que hoy atrae a turistas y creyentes por igual.
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