Semana Santa, ¿prohibido vestir de rojo y bañarse en viernes porque te conviertes en ‘pez’?
En torno a la Semana Santa existen diversas creencias religiosas que van desde la prohibición de bañarse en viernes hasta evitar vestir de rojo.

En torno a la Semana Santa existen diversas creencias religiosas que van desde la prohibición de bañarse en viernes hasta evitar vestir de rojo durante los días santos.
La Semana Santa es una de las celebraciones más importantes del cristianismo. Es el periodo en el que se recuerdan los últimos días de vida de Jesucristo, desde su llegada a Jerusalén hasta su muerte y resurrección.
Más allá de lo religioso, la Semana Santa también tiene un fuerte componente cultural. En muchos países, especialmente en América Latina y España, se realizan procesiones, representaciones de la Pasión de Cristo, misas especiales y actos de reflexión. Es común que en esos días existan creencias y mitos.
¿No bañarse en viernes ni vestir de rojo en Semana Santa?

Las creencias de no bañarse en viernes y no vestirse de rojo durante la Semana Santa, no son reglas oficiales de la Iglesia, sino costumbres transmitidas por generaciones que mezclan religión, superstición y simbolismo.
Durante el Viernes Santo, que conmemora la crucifixión de Jesucristo, existe la creencia de que no se debe bañar, sobre todo en ríos o mares. En algunas comunidades se decía que quien se metía al agua ese día podía “convertirse en pez” o sufrir alguna desgracia. Esta idea viene de épocas antiguas, cuando el día era visto como sagrado y solemne, dedicado al recogimiento total. Evitar el baño era una forma simbólica de respeto, penitencia y silencio, evitando actividades consideradas “mundanas” o placenteras.
Por otro lado, la creencia de no vestirse de rojo también está ligada al simbolismo religioso. El color rojo se asocia con la sangre, la pasión y, en algunos contextos, con lo mundano o lo festivo. Durante la Semana Santa, especialmente el Viernes Santo, se promueve el uso de colores sobrios como negro, blanco o morado, que representan luto, pureza y penitencia. Vestirse de rojo podía interpretarse como una falta de respeto al luto por la muerte de Cristo o como una forma de llamar la atención en un periodo que invita a la reflexión y la humildad.
Estas creencias tienen además un componente cultural muy fuerte. En muchas familias, aunque ya no se crean literalmente (como lo de “convertirse en pez”), se siguen respetando por tradición o por identidad cultural. Es una forma de mantener vivas las costumbres heredadas de generaciones anteriores.
Hoy en día, la Iglesia no prohíbe bañarse ni usar ciertos colores en estos días. Sin embargo, muchas personas continúan practicando estas tradiciones como parte del respeto simbólico hacia lo que representa la Semana Santa.
Otros mitos

Alrededor de la Semana Santa, existen muchas tradiciones, muchas de ellas, de origen popular.
Quizá la más conocida sea la de no comer carne de res o puerco especialmente en los Miércoles de Ceniza ni el Viernes Santo, por ello hay una dieta muy particular que se sigue en esos días, consumiendo particularmente pescado y mariscos.
Otras prácticas que se usan comúnmente para guardar los días santos son no decir groserías, no reñir, apostar o jugar juegos de azar y tampoco tener relaciones sexuales, bailar, celebrar y beber alcohol. También estaría prohibido trabajar en los días santos.
Otro tipo de creencias también indican que se debe evitar:
- Tareas del hogar como coser, planchar, y limpiar la casa, pues también podrían considerarse acciones mundanas o de vanidad que es preferible omitir en los días sagrados.
- Salir a las 3 de la tarde del Viernes Santo, pues a esa hora murió Jesucristo en la cruz, según la tradición.
¿Qué dice la Iglesia Católica?

Todos los anteriores tienen un fundamento meramente popular, incluso, sobre vestir de rojo, la Iglesia Católica establece que el rojo debe usarse en el Domingo de Ramos, el Viernes Santo y toda conmemoración de la Pasión del Señor, ya que simboliza el derramamiento de sangre y el fuego ardiente del amor de Dios, entonces, la decisión de vestirlo o no es estrictamente personal.
En tanto, las recomendaciones de la Iglesia es que los fieles deben dedicar estos días a obras de piedad y caridad, al ayuno y la abstinencia.
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