De ‘Heated Rivalry’ al romance gay: por qué conquista a mujeres heterosexuales
Fenómenos como ‘Heated Rivalry’ y otros productos de romance gay están volviendo fans a muchas mujeres heterosexuales.

En los últimos años, un fenómeno cultural ha llamado la atención de la industria del entretenimiento: una gran parte del público que consume romances gays —especialmente en libros, series y fanfiction— está compuesto por mujeres heterosexuales.
Basta con observar el éxito de novelas como Heated Rivalry de Rachel Reid, el auge del hockey romance M/M o la popularidad de series BL (Boys’ Love) para notar que este interés es masivo desde hace años.
Este gusto ha generado debates apasionados: algunas personas lo celebran como una muestra de apertura cultural y empatía; otras lo cuestionan por una posible fetichización de las relaciones entre hombres.
Pero más allá del juicio moral, la pregunta persiste: ¿por qué tantas mujeres heterosexuales conectan emocionalmente con historias románticas protagonizadas por hombres gays? La respuesta combina factores psicológicos, narrativos, sociales y culturales.

Mujeres heterosexuales y el romance gay: una sorpresa en la industria
Diversos estudios sobre consumo editorial han señalado que la mayoría de lectoras de romance M/M (male/male) se identifican como mujeres heterosexuales o bisexuales, de acuerdo con investigaciones publicadas en Transformative Works and Cultures.
Después de analizar el patrón, académicos han destacado que no se trata de un fenómeno nuevo, sino de uno que se consolidó con el auge de internet, el fanfiction y las comunidades digitales .
En plataformas como Goodreads, AO3 (Archive of Our Own) y TikTok (BookTok), los romances gays escritos por y para mujeres se posicionan constantemente en listas de recomendación.
Editoriales especializadas en romance han reconocido públicamente que el mercado de romance gay masculino es uno de los más fieles y rentables, impulsado en gran parte por lectoras mujeres.
Y de hecho, muchas mujeres fueron protagonistas en la creación y expansión de romances entre personajes masculinos dentro de fandoms como Star Trek, Harry Potter o Supernatural.
Este consumo no se limita a la literatura: series BL asiáticas, películas LGBTQ+ centradas en relaciones masculinas y adaptaciones televisivas han encontrado en las mujeres heterosexuales a uno de sus públicos más comprometidos, generando fandoms activos, discusiones profundas y una producción constante de contenido derivado.

¿Por qué las mujeres heterosexuales son fans de los romances gays?
Una de las explicaciones más citadas es que los romances gays eliminan o reducen las dinámicas de poder tradicionales entre hombres y mujeres. En muchas historias románticas heterosexuales clásicas, persisten roles de género rígidos: el hombre dominante, la mujer emocionalmente dependiente, el conflicto basado en control o posesión.
En cambio, en un romance entre dos hombres, ambos personajes parten desde una posición de género similar, lo que permite explorar el conflicto, la vulnerabilidad y el deseo sin que una de las partes esté socialmente condicionada a ceder, de acuerdo con el estudio “A consumption of gay men: navigating the shifting boundaries of m/m romantic readership”.
Esto no significa que los romances gays estén libres de conflicto, sino que el conflicto suele girar en torno a temas como identidad, miedo al rechazo, presión social o crecimiento personal, aspectos con los que muchas mujeres se identifican profundamente.
Otra razón clave es la distancia emocional segura, ya que al no verse reflejadas directamente como protagonistas, muchas mujeres pueden disfrutar del erotismo y la intensidad romántica sin compararse con los personajes ni sentir presión sobre su propio cuerpo, edad o desempeño emocional.
Esto permite una experiencia más libre de juicio y autoevaluación, lo que incrementa el disfrute de la narrativa romántica.

¿Se trata de fetichización?
Uno de los cuestionamientos más frecuentes es si este interés constituye una fetichización de las relaciones gays masculinas. Investigadores y activistas coinciden en que la línea entre representación respetuosa y fetichización depende de cómo se construye la narrativa.
Cuando las historias reducen a los personajes a estereotipos sexuales o ignoran la realidad social de las personas LGBTQ+, la crítica es válida. Sin embargo, muchas novelas contemporáneas trabajan con asesoría, sensibilidad y profundidad emocional, alejándose del simple consumo voyeurista .
Aunque no todas las lectoras se acercan a estos romances desde una postura política, varios estudios sociológicos indican que el consumo de narrativas LGBTQ+ aumenta la empatía hacia estas comunidades.
Leer historias centradas en personajes gays permite comprender mejor sus conflictos, miedos y deseos, incluso para quienes no pertenecen a la comunidad. Esto no convierte automáticamente a una lectora en aliada, pero sí normaliza la diversidad sexual y reduce la percepción de “otredad”.
El fanatismo de muchas mujeres heterosexuales por los romances gays no es un misterio superficial ni una moda inexplicable, es el resultado de una combinación compleja de factores emocionales, narrativos, sociales y culturales; así como una forma distinta de entender el amor romántico.
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