Entrenar también es prevenir: ¿el alto rendimiento desgasta más el cuerpo?

El cuerpo enfrenta exigencias físicas todos los días, no solo en competencia.

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La prevención médica forma parte del entrenamiento invisible del alto rendimiento.(Foto: Canva)

 En el deporte, el cuidado del cuerpo no se limita a mejorar marcas o perfeccionar técnicas, sino a sostener la salud como parte de la rutina diaria. 

La prevención, los chequeos y el acompañamiento son elementos tan importantes como la disciplina y la constancia. Sin embargo, en muchos sistemas deportivos, la atención a la salud sigue apareciendo solo cuando el cuerpo ya envía señales de alarma.

La cultura del rendimiento suele priorizar la exigencia física por encima del cuidado integral. El descanso, las revisiones médicas y la detección temprana de lesiones continúan viéndose como pausas, cuando en realidad forman parte del entrenamiento mismo.

Muchos atletas, incluso en contextos de competencia internacional, entrenan durante meses sin estudios clínicos recientes o sin acompañamiento médico continuo. Esta ausencia de prevención no solo compromete el rendimiento inmediato, sino también la salud a largo plazo.

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La prevención médica forma parte del entrenamiento invisible del alto rendimiento.(Foto: Canva)

Los atletas paralímpicos como ejemplo de esta realidad

En el caso de los paratletas, la prevención médica adquiere una dimensión aún más relevante. El alto rendimiento paralímpico exige entrenamientos intensos, adaptaciones biomecánicas constantes y un uso prolongado del cuerpo bajo condiciones específicas. Prótesis, sillas deportivas y técnicas adaptadas forman parte de su vida diaria, incrementando la necesidad de seguimiento clínico especializado.

A medida que se acercan los Juegos Paralímpicos, estas exigencias se intensifican. Los procesos de clasificación y preparación suponen cargas físicas acumuladas que, sin atención preventiva adecuada, pueden derivar en lesiones que interrumpan o acorten carreras deportivas. En este contexto, entrenar sin acompañamiento médico constante se convierte en un riesgo estructural.

La salud como derecho deportivo, no como privilegio

Diversos actores del sector coinciden en que la atención médica preventiva debe entenderse como un derecho básico de los paratletas, no como un beneficio extraordinario sujeto a apoyos esporádicos. 

Mientras algunos paratletas logran acceder a revisiones periódicas gracias a apoyos específicos, otros dependen de gestiones personales o atienden su salud únicamente cuando la lesión ya se ha manifestado. Esta diferencia impacta directamente en la preparación, la recuperación y la permanencia en el alto rendimiento.

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El deporte paralímpico exige adaptación, constancia y cuidado corporal permanente.(Foto: Canva)

Prevención: una rutina que aún no se consolida

En la práctica, la prevención médica sigue sin consolidarse como parte de la rutina diaria del deporte paralímpico. La atención suele ser reactiva y no preventiva, lo que implica tiempos de recuperación más largos y riesgos mayores de reincidencia en lesiones. 

Especialistas coinciden en que muchas afectaciones físicas podrían evitarse con controles periódicos y ajustes tempranos en los entrenamientos.

Integrar la prevención como hábito requiere un cambio de mirada: entender que revisarse, atenderse y detenerse a tiempo también es entrenar. Para los paratletas, esta lógica resulta clave para sostener procesos de largo plazo y evitar el desgaste prematuro del cuerpo.

El Comité Paralímpico Mexicano (COPAME) es el organismo encargado de coordinar y representar al deporte paralímpico en el país. Ante las limitaciones históricas de recursos, el comité ha buscado alianzas que permitan fortalecer áreas como la salud, la prevención y la capacitación, con el objetivo de ofrecer mejores condiciones a los atletas durante los ciclos paralímpicos.

Estas colaboraciones buscan dar continuidad al acompañamiento médico y evitar que los apoyos se concentren únicamente en periodos cercanos a competencias internacionales. La intención es avanzar hacia un modelo más integral que contemple la salud como parte estructural del desarrollo deportivo.

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Fuera de la pista, la recuperación es clave para sostener una carrera deportiva.(Foto: Canva)

Salud, disciplina y vida después del deporte

La prevención médica no solo impacta en el rendimiento competitivo, sino en la vida posterior de los atletas. Lesiones mal atendidas o procesos de desgaste acumulado pueden dejar secuelas permanentes. En el deporte paralímpico, este riesgo se amplifica si no existe un seguimiento clínico constante.

De acuerdo con Leticia O’Farrill, directora de Sustentabilidad de Bupa México, el acompañamiento médico preventivo permite que los paratletas se concentren en su desempeño deportivo sin que la salud se convierta en una preocupación adicional. 

Entrenar también es prevenir. En el camino hacia los Juegos Paralímpicos, integrar esta idea como práctica cotidiana sigue siendo uno de los grandes retos del deporte paralímpico mexicano.

Cuidar el cuerpo durante la etapa competitiva es también una forma de garantizar bienestar a largo plazo. Dormir bien, recuperarse adecuadamente y atender señales tempranas de alerta forman parte de una disciplina que va más allá del entrenamiento físico.

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