¡Cuidado con el agua! Estas son las enfermedades más comunes en los perros por la lluvia

¿La lluvia amenaza la salud de tu lomito? Descubre las enfermedades más comunes causadas por el agua, la humedad y los charcos.

Enfermedades en los perros por la lluvia
Enfermedades en los perros por la lluviaCanva

Conoce las enfermedades más comunes en los perros por la lluvia, que van desde los problemas en la piel por culpa de la humedad hasta cambios en la temperatura de tus mascotas

Para nuestros compañeros de cuatro patas, este cambio climático representa un escenario completamente diferente y lleno de sutiles desafíos para su bienestar. Además, es muy probable que la lluvia les impida hacer sus paseos diarios

Muchos propietarios asumen que un pelaje denso es un impermeable biológico infalible para los charcos y que todo se soluciona con una toalla. 

Sin embargo, la realidad va mucho más allá, pues el agua de lluvia estancada, combinada con la falta de un secado meticuloso, genera el microclima ideal para la proliferación de bacterias, hongos y parásitos que encuentran en la piel, las orejas y las almohadillas de los canes el hogar perfecto para colonizar e infectar.

Desde afecciones respiratorias que se confunden con un resfriado hasta infecciones bacterianas alojadas en el lodo, conoce las enfermedades más comunes en los perros causadas por la lluvia.

Enfermedades en los perros por la lluvia
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¿Cuáles son las enfermedades más comunes en los perros por la lluvia?

Dermatitis por humedad

La dermatitis húmeda aguda es una de las consultas más recurrentes durante los meses de precipitaciones constantes. Esta afección se detona cuando una zona de la piel permanece mojada por periodos prolongados, lo que causa maceración cutánea.

El picor resultante induce al animal a rascarse, morderse o lamerse de forma compulsiva para aliviar la molestia. Esta autolesión rompe la barrera epidérmica, permitiendo que las bacterias que habitan normalmente en la piel de forma inofensiva (Staphylococcus) penetren y causen una infección dolorosa, purulenta, de mal olor y de rápida expansión. 

Las zonas más vulnerables suelen ser la base de las orejas, el cuello, la grupa y los muslos, especialmente en razas con pelaje denso o doble capa como los Golden Retriever, Pastores Alemanes o San Bernardos.

Pododermatitis

Al caminar sobre el pasto mojado, el asfalto inundado o el lodo, el agua se aloja en las comisuras de las patas, junto con partículas de suciedad. Si el propietario limpia las patas al volver a casa, pero olvida secar concienzudamente el espacio entre los dedos, la humedad constante macera la piel interdigital.

Esto da pie a la pododermatitis, una inflamación dolorosa que se manifiesta con enrojecimiento severo, lamiento constante de las patas, aparición de pequeños quistes o ampollas e incluso cojera debido al dolor al apoyar la extremidad. 

Si la pododermatitis no se atiende, la piel puede agrietarse hondamente, abriendo la puerta a infecciones secundarias mucho más difíciles de erradicar.

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Infecciones por hongos

La Malassezia es una levadura que reside de manera habitual en el canal auditivo y la piel de los perros sin causar mayores contratiempos. No obstante, cuando un perro se expone a la lluvia o a la neblina constante, las condiciones ambientales estimulan una reproducción descontrolada de este microorganismo.

La piel adquiere un aspecto grasiento, se torna de un color negruzco o hipermentado con el tiempo, presenta una descamación similar a la caspa y despide un olor rancio muy característico, frecuentemente comparado con el aroma de frituras de maíz o queso fuerte.

El prurito (picazón) es sumamente intenso, lo que sume al animal en un estado de desesperación constante que afecta su descanso y temperamento.

Otitis

Cuando un perro corre bajo la lluvia o sacude su cabeza vigorosamente al mojarse, pequeñas gotas de agua logran ingresar al interior del pabellón auricular, deslizándose hacia la sección horizontal de la "L". 

En razas con orejas erectas, como los Chihuahuas o los Huskies, la ventilación natural ayuda a evaporar parte de este líquido. Sin embargo, en perros con orejas caídas o péndulas, la propia oreja actúa como una compuerta o tapa pesada que sella el conducto.

Esta falta de oxigenación, sumada a la presencia de cerumen y al agua de lluvia atrapada, crea el caldo de cultivo idóneo para una otitis externa de origen bacteriano o fúngico.

El perro comenzará a sacudir la cabeza con violencia, a ladearla hacia el lado afectado o a frotar sus orejas contra los muebles en un intento desesperado por evacuar el agua y mitigar el dolor.

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Giardiasis 

Al ingerir agua contaminada de charcos con la Giardia duodenalis, los quistes se abren en el estómago del perro sano, liberando trofozoítos que se adhieren firmemente a las paredes del intestino delgado, impidiendo la correcta absorción de nutrientes.

Esto desencadena la giardiasis, caracterizada por diarreas profusas, acuosas o pastosas, de color claro o verdoso, acompañadas de moco, un olor fétido insoportable y flatulencias constantes. 

Enfermedades respiratorias

Al igual que nosotros, los perros pueden sufrir de resfriados cuando sus defensas bajan debido a los cambios bruscos de temperatura provocados por la lluvia. Un perro resfriado manifestará estornudos frecuentes, secreción nasal clara o mucosa (moqueo), ojos llorosos con ligera conjuntivitis, apatía moderada y una disminución de su apetito. 

También hay que tener cuidado con la "tos de las perreras", una tos seca, profunda, ronca y estridente, que suena de forma idéntica a si el perro tuviera un objeto extraño atorado en la garganta. 

El esfuerzo constante al toser inflama severamente la laringe y la tráquea, provocando que el simple roce del collar durante el paseo detone una crisis de tos incontrolable.

Además, si un resfriado común o un cuadro de tos de las perreras no es diagnosticado a tiempo, o si el propietario decide cometer el grave error de automedicar al animal con fármacos de uso humano, la infección puede descender hacia las vías respiratorias bajas y provocar una neumonía bacteriana secundaria.

El perro mostrará una respiración rápida y superficial (taquipnea), dificultad evidente para respirar (disnea) donde estirará el cuello y abrirá los codos para intentar captar aire, fiebre muy elevada, mucosas azuladas o pálidas (cianosis) debido a la hipoxia y un estado de postración absoluta. 

 

A cualquier duda sobre la salud de tu perro, más vale prevenir y estar atento a posibles enfermedades comunes causadas por la lluvia. Y siempre acudir al veterinario.