Así ayudan las terapias de soporte a pacientes con cáncer
Las terapias de soporte son tan importantes como la quimioterapia”, explica el Dr. Daniel García. Conoce cómo ayudan a pacientes con cáncer.

En México, cada año miles de pacientes interrumpen sus tratamientos contra el cáncer por complicaciones derivadas de la quimioterapia y otros medicamentos oncológicos. La anemia, la caída de las defensas y el dolor óseo son algunas de las principales causas de suspensión, lo que reduce significativamente las probabilidades de éxito en la atención.
Sin embargo, en los últimos años la medicina ha desarrollado un conjunto de herramientas conocidas como terapias de soporte, cuyo objetivo no es atacar directamente al tumor, sino garantizar que el paciente pueda continuar su tratamiento de manera constante, en condiciones dignas y con menos riesgos.
Durante, la Cumbre de Excelencia Médica Amgen 2025 (CEMA Oncología), el oncólogo Daniel García explicó en entrevista con Excélsior que estas terapias son una pieza clave en la lucha contra el cáncer porque han cambiado el paradigma:
“Antes, los efectos secundarios eran tan incapacitantes que muchos pacientes renunciaban al tratamiento. Hoy contamos con recursos que permiten manejar esas complicaciones sin detener la quimioterapia o la terapia blanco. Eso es lo que hace innovador al soporte: le da continuidad al tratamiento y con ello aumentan las probabilidades de control de la enfermedad”.
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Más allá de tratar el cáncer: sostener al paciente
El especialista aclara que el tratamiento oncológico tiene dos grandes ejes: por un lado, los medicamentos diseñados para eliminar o controlar el tumor (quimioterapia, inmunoterapia, terapias blanco); y por otro, las terapias de soporte, que permiten al paciente llegar al final del proceso sin interrupciones.
“El cáncer no solo se combate con quimio”, dice el Dr. García. “El paciente necesita un acompañamiento integral que evite complicaciones, mejore su calidad de vida y le dé seguridad para continuar. Las terapias de soporte han cambiado la experiencia del enfermo porque ya no se trata de resistir como se pueda, sino de recibir ayuda específica para cada efecto adverso”.
Anemia: un obstáculo que se puede controlar
La anemia es uno de los efectos secundarios más comunes. Provoca cansancio extremo, falta de aire y, en casos graves, riesgo cardíaco. Sin control, puede obligar a pausar el tratamiento.
El Dr. García explica que hoy existen alternativas más allá de las transfusiones: “Las eritropoyetinas son medicamentos que estimulan la producción de glóbulos rojos. Se aplican de forma subcutánea y permiten que el paciente recupere sus niveles sin necesidad de transfusión. Eso es clave porque la transfusión se reserva para casos muy graves y tiene riesgos propios. Con eritropoyetina evitamos retrasos y mantenemos el tratamiento en marcha”.
Neutropenia: defensas bajas, riesgo alto
Otra complicación frecuente es la neutropenia, es decir, la caída de glóbulos blancos que protegen al organismo de infecciones. El riesgo es mayor en adultos mayores y en quienes reciben quimioterapias muy agresivas.
“Cuando bajan las defensas, el paciente puede sufrir infecciones graves que lo lleven al hospital. Eso retrasa todo el plan oncológico y, en el peor escenario, puede ser mortal”, advierte.
La innovación radica en los factores estimulantes de colonias, que funcionan como “aliados del sistema inmune”: “Se aplican igual que la insulina y hacen que el cuerpo produzca más defensas rápidamente. Con esto reducimos el riesgo de infecciones, evitamos hospitalizaciones y logramos que el tratamiento continúe en tiempo y forma”.
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Soporte óseo: menos dolor, menos complicaciones
Los pacientes con metástasis en huesos suelen enfrentar dolor incapacitante y fracturas que requieren cirugías o radioterapia agresiva. Hoy existen medicamentos como el denosumab o el ácido zoledrónico, que estabilizan el hueso afectado y reducen complicaciones.
“El hueso metastásico parece fuerte en los estudios, pero en realidad es frágil porque es de origen tumoral. Estas terapias no lo endurecen, pero lo estabilizan, lo que reduce el dolor y las fracturas. Esto mejora la calidad de vida y evita procedimientos invasivos”, explica el Dr. García.
Una innovación accesible y cada vez más cercana
Aunque inicialmente estas terapias eran costosas, hoy existen versiones genéricas y la mayoría de las aseguradoras las cubren si están bien justificadas. En instituciones públicas, aunque no siempre están disponibles las más recientes, sí hay alternativas eficaces.
“El mito de que son inalcanzables se ha roto. Ahora es posible que la mayoría de los pacientes tengan acceso a algún tipo de soporte, ya sea por vía institucional, privada o con programas de apoyo. El reto es que los médicos las prescriban y que los pacientes conozcan que existen”, comenta el especialista.
Más que medicamentos: un soporte integral
Las terapias de soporte no se limitan a los fármacos. Incluyen también psicoterapia, acupuntura, reiki o acompañamiento paliativo, que contribuyen a mejorar la calidad de vida.
“El cáncer no es solo una enfermedad física, también es emocional. Un paciente con menos ansiedad y mejor acompañado tiene más herramientas para enfrentar el proceso. Eso también es parte de la innovación: entender que el soporte es integral y no solo médico”, asegura el Dr. García.
El oncólogo destaca que el avance más importante no es únicamente tecnológico, sino en la relación médico-paciente.
“Antes el paciente solo recibía órdenes. Hoy tiene voz y pregunta, investiga en internet, quiere entender. Nuestra labor es explicarle y darle confianza de que existen terapias que harán que su experiencia sea más llevadera”, comenta.
Las terapias de soporte han transformado la atención oncológica porque ponen al paciente en el centro. No curan por sí mismas el cáncer, pero hacen posible que los tratamientos más potentes se administren en condiciones seguras y con continuidad.
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