La decisión de Sarah Ferguson después de las revelaciones del caso Epstein
Sarah Ferguson se refugia en una clínica de lujo, en medio de su intento por reconstruir su imagen.

En medio de una de las polémicas más fuertes para la familia real británica, la decisión de Sarah Ferguson ha llamado la atención. Tras la detención de su exmarido, Andrés Mountbatten-Windsor, y la publicación de nuevos documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein, la exduquesa de York optó por desaparecer del radar público y refugiarse en un exclusivo centro de bienestar en Suiza.
¿Dónde está Sarah Ferguson?
Según reportes de la prensa británica, Ferguson abandonó discretamente el Reino Unido poco después de Navidad para instalarse durante varias semanas en la clínica Paracelsus Recovery, ubicada en Zúrich.

Se trata de un centro reconocido por ofrecer programas personalizados para tratar ansiedad, agotamiento, traumas y otras afecciones relacionadas con la salud mental, en un entorno de máximo lujo y privacidad.
El retiro no es precisamente accesible. De acuerdo con diversas publicaciones, la estancia puede alcanzar cifras superiores a las 13 mil libras al día, con acceso a un equipo multidisciplinario de hasta 15 especialistas, chef privado y chófer.
La clínica, situada frente al lago de Zúrich, se ha convertido en un refugio habitual para empresarios y celebridades que buscan desconectarse del escrutinio mediático.
¿Por qué se internó Sarah Ferguson?
Aunque ni Ferguson ni la institución han confirmado oficialmente su ingreso —la política del centro es no revelar la identidad de sus pacientes—, fuentes cercanas aseguran que la exduquesa se encontraba “profundamente afectada” tras la divulgación de correos electrónicos que evidencian una relación con Epstein.

Si bien no existe ninguna acusación formal contra ella, su nombre volvió a quedar asociado a una de las mayores controversias internacionales de los últimos años.
El golpe mediático se produjo apenas días antes de que Andrés fuera arrestado por sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, en una detención que duró alrededor de 11 horas. Aunque posteriormente fue liberado bajo investigación, el episodio intensificó la presión pública sobre todo su entorno más cercano, incluida Ferguson.
¿Qué pasará con Sarah Ferguson?
Para muchos especialistas de la realeza, el viaje a Suiza no solo respondió a una necesidad emocional, sino también estratégica. Sarah ha atravesado otras crisis mediáticas a lo largo de su vida —desde problemas financieros hasta polémicas comerciales— y, en varias ocasiones, ha optado por tomar distancia para reorganizar su narrativa pública. Esta vez, el desafío parece mayor.

En el pasado, la propia Ferguson habló abiertamente sobre su experiencia en retiros terapéuticos y describió estos espacios como “santuarios seguros” que le permitieron afrontar momentos difíciles, incluyendo su batalla contra el cáncer.
No sería extraño que haya recurrido nuevamente a ese entorno para procesar el impacto emocional de las recientes revelaciones. Sin embargo, su pausa podría ser solo el primer paso de un plan más amplio.
Medios británicos apuntan a que la exduquesa estaría considerando relanzar proyectos profesionales de forma independiente, marcando una distancia más clara respecto a su exmarido.

Tras su salida de la clínica a finales de enero, su paradero exacto se ha vuelto difuso. Algunas versiones la sitúan en los Alpes franceses; otras, en Emiratos Árabes Unidos. Lo cierto es que ha elegido la discreción absoluta mientras la tormenta mediática continúa.
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