Nuremberg: El juicio del siglo, un retrato del nazismo
El director James Vanderbilt charló con Excélsior sobre este filme que conmemora los 80 años de los Juicios de Nuremberg

La idea de ahondar en la psique de los líderes nazis que fueron juzgados desde el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946 por crímenes de guerra y de lesa humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, fue el anzuelo inmediato que llevó al director James Vanderbilt a darle forma a Nuremberg: El juicio del siglo.
El filme relata la relación que existió entre el psiquiatra estadunidense Douglas Kelley —quien tenía como encomienda estudiar la mente de los líderes nazis arrestados— y el alemán Hermann Göring, sucesor oficial de Adolf Hitler, interpretados respectivamente por los ganadores del Oscar, Rami Malek y Russell Crowe.
“No sé si cambió mi percepción sea la expresión correcta tras toda la investigación que hice, pues ciertamente no los odiaba menos ni me gustaron más, pero creo que mi percepción de cómo llegaron al poder y pudieron hacer todas esas cosas se amplió muchísimo. Entendí más simplemente porque dediqué más tiempo a la investigación. Una de las cosas que me parece realmente fascinante es que cuando vemos a nazis en los medios, siempre es como Hitler gritándole al micrófono, pero Hermann Göring era increíblemente encantador, ingenioso y divertido”, contó en entrevista con Excélsior James Vanderbilt.
El también guionista, quien curiosamente estrenará este jueves (26 de febrero) la séptima entrega de Scream, compartió a este diario que mucha gente que leyó el guion de Nuremberg: El juicio del siglo le sugirió que quizá no era bueno mostrar a Hermann Göring como un tipo carismático. Sin embargo, él se aferró a respetar lo que efectivamente era: un hombre seductor.
“Ese es el tipo de persona que puede seducirte para que hagas cosas malas, para que te apuntes a algo malo y no vemos mucho ese aspecto. Justo así son los personajes tridimensionales y me da mucho más miedo que alguien pueda amar a su pareja como yo a la mía o a sus hijos como yo a los míos y, aun así, sea capaz de cometer estos actos monstruosos. Eso me da mucho más miedo que Darth Vader”, expresó Vanderbilt.
Respecto a la elección de Russell Crowe y de Rami Malek para los papeles principales, Vanderbilt, también guionista de Zodiac, detalló lo que vio en cada uno.
“Antes que nada, a los dos los amo. Ambos son brillantes. Russell fue la primera persona que elegí porque sentí que necesitábamos saber quién iba a ser Hermann Göring, ya que es como el eje central de la película. Luego elegí a Rami Malek, porque siempre me ha gustado su trabajo y le apasionaba muchísimo esta historia. Me fascinó que ambos son actores muy diferentes y abordan el material de forma distinta; sus métodos y energías contrastan y eso me encantó porque significaba que chocaban entre ellos, no de forma adversaria, sino con una conexión eléctrica. Parecían dos boxeadores intentando encontrar la manera de ganarle al otro, que es precisamente la relación entre Kelley y Göring”, explicó.
“Ambos se entregaron muchísimo y fueron muy valientes. Russell me dijo que, cuando leyó el guion por primera vez, el papel le dio miedo, y por eso decidió que tenía que hacerlo, lo cual me encantó y siempre lo agradeceré”, apuntó el director de 50 años.
Experiencia real
El filme, basado en el libro El nazi y el psiquiatra escrito por el estadounidense Jack El-Hai, hace una recreación de los Juicios de Nuremberg.
Para darle más realismo a ciertas secuencias en el tribunal, el director pidió encarecidamente a todo su elenco que no vieran imágenes de la liberación de los campos de concentración, pues quería captar sus reacciones naturales en el set.
“Cuando contraté a los actores les dije: ‘Sé que les encanta investigar, pero no quiero que vean esas imágenes hasta que filmemos la escena’. Así que el día que trajimos las cámaras, las alineamos y teníamos 300 extras de fondo.
“Di un breve discurso sobre lo que íbamos a hacer y por qué era importante, oramos por las víctimas y luego trabajamos. Lo que la gente ve en nuestra película, en los rostros de los actores, es lo que estaban experimentando realmente al ver esas imágenes por primera vez. Tienen el mismo impacto hoy que hace 80 años”, compartió.
Sobre cómo equilibró el horror histórico con la intimidad claustrofóbica de las sesiones psiquiátricas, Vanderbilt destacó el contraste de espacios.
“Me encantó la idea de que nuestra película transcurriera en una celda increíblemente estrecha, de cuatro por tres metros, versus una sala de audiencias gigantesca con 600 personas. Es una historia muy íntima sobre estos dos hombres. Ambos intentan engañar al otro para conseguir lo que quieren, lo vi como una partida de ajedrez”, relató.
Para el director, el estreno de este filme también es una manera de acercar a las nuevas generaciones a la historia mundial.
“Una de las cosas que me importó fue que muchas películas sobre este periodo dan por sentado que el público sabe mucho sobre él. Tengo hijos pequeños y cuando les hablo de la Segunda Guerra Mundial es como si les hablara del año 1200. Realmente hice esto para esa generación que no sabe nada de eso”, remató.
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